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Cristina defendió el modelo económico

Inauguró las sesiones en el Congreso y propuso un gran acuerdo nacional con metas concretas como reducir a "un dígito" la pobreza y a un "5 por ciento" la desocupación. Defendió la política oficial de precios, aunque evitó aludir al polémico funcionamiento del INDEC. Inédito: no leyó su discurso.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner destacó hoy en la inauguración del 126º período de las sesiones ordinarias del período legislativo que Argentina “pudo llegar por primera vez en 13 años a una desocupación de un dígito, frente a aquel 22% que deshonraba la historia de todos los argentinos”.

Al respecto, destacó que uno de los objetivos en este bicentenario es “llegar también a la pobreza de un dígito”. A lo que recordó que en su discurso de asunción el 10 de diciembre aseguró que “mientras haya un pobre nadie podrá estar conforme”.

Posteriormente, afirmó que es clave que los sectores vinculados a la producción y la exportación obtengan financiamiento.
Con un mensaje de una hora y trece minutos, Cristina trazó líneas generales de gestión con anuncios de planes e iniciativas para solucionar problemas estructurales, pero se abocó a cuestiones institucionales y evitó hablar de política.  
    
Estuvieron todos los miembros de su gabinete y un grupo de importantes de gobernadores, jefes de las Fuerzas Armadas e integrantes de la Corte Suprema de Justcia, aunque sobresalieron las ausencias del ex presidente Néstor Kirchner y del titular de
la CGT, Hugo Moyano.
La jefa de Estado anunció que en los próximos días se lanzarán planes nacionales en distintas áreas: un programa de financiación para pymes por parte del Banco Central, uno para que las personas que no pudieron hacerlo finalicen la escuela primaria y la secundaria, un plan de infraestructura a nivel nacional, uno para atender a los niños con cardiopatías congénitas, uno de "abordaje integral" de la pobreza dirigido a medio millón de personas y otro de "sanidad escolar".
 Entre las 12:11 y las 13:24 la aplaudieron en 22 oportunidades, y los momentos de mayor efervescencia se dieron cuando habló de tener firmeza contra los que violaron los derechos humanos y de la necesidad de reducir la mortalidad infantil.
 En ese contexto, anunció que impulsará reformas en la Justicia para introducir instrumentos de "oralidad", de manera de acelerar procesos y que el Estado dará "recompensas" a quienes brinden información que permita ubicar a represores.
 En cuanto a la política de precios del Gobierno, un tema que se coló con fuerza en el debate público en los últimos días, la Presidenta ratificó las actuales políticas, pero evitó puntualizar
sobre la situación del INDEC.

Confirmó que el Gobierno analizará "cómo se componen las distintas cadenas de valor" en el sector productivo.    "La transparencia es para todos, para el Estado y para el mercado, para lo público y para lo privado", afirmó la Presidenta.   En el mismo sentido, subrayó que se puede "sostener precios internos" de los alimentos que "permitan calidad de vida a nuestra
sociedad y a nuestro pueblo, y al mismo tiempo con fuertes saldos exportables".
 La jefa de Estado consideró a la vez que los saldos exportables "deben ser incrementados en el valor agregado". 

"Podamos combinar en círculo virtuoso el sostenimiento y crecimiento del mercado interno con calidad de vida para los argentinos y aumento de la exportación", apuntó.


 Por otra parte, garantizó que no habrá cortes de energía para los sectores productivos y defendió una vez la alianza de la Argentina con Venezuela, al considerar que "no es una cuestión de simpatías personales o amiguismos políticos" sino que apunta a "cerrar la ecuación energética" de la región.


En forma paralela, casi al finalizar su discurso, le pidió al Reino Unido que permita, como un gesto "humanitario", que los familiares de caídos en Malvinas puedan viajar "en avión" a las islas.


En un discurso en el que, al igual que al asumir el mando, no leyó, la jefa de Estado dijo que impulsará un "acuerdo de los argentinos en torno al modelo de país", a "escasos dos años
del Bicentenario" de la Revolución de Mayo.


"Si nos propusimos hace casi cinco años dar el combate por el trabajo y llegar a la desocupación de un dígito, creo que uno de los objetivos sería llegar a la pobreza de un dígito en este bicentenario de nuestra construcción como país", subrayó.


 Además, instó a disminuir la desocupación a un nivel de 5 puntos, y que el país cuente con "19,5 millones de puestos de trabajo".


En ese contexto, la Presidenta defendió la política económica actual y señaló que se registra el "mayor período de crecimiento de toda nuestra historia", lo que consideró "lo más importante
logrado en los últimos cien años".


Además, evaluó que la Argentina cuenta con un "fuerte escudo" contra las crisis económicas internacionales, con un nivel de reservas que creció alrededor de "4 mil millones de dólares" en lo que va de su gestión.


Tras exhortar a la banca privada a dejar de "resistirse" a financiar la producción, subrayó que la banca pública –habló en particular del Banco Nación- encarará por ello "un plan de
financiamiento para Pymes, micro y medianas empresas" con "créditos accesibles".
Cristina defendió una serie de políticas del Ministerio de Planificación Federal, que encabeza Julio De Vido, y anunció que en los próximos días lanzará un plan de infraestructura nacional.


Al respecto, ratificó que avanzará con el proyecto del llamado "tren bala" y sostuvo que a la vez que se impulsa esa iniciativa se avanza en una "importante inversión" en "todo lo que es la red ferroviaria".


 "No abordar la modernidad por lo que aún no hemos resuelto es una manera de no abordar ni lo uno ni lo otro", advirtió la jefa de Estado.


En materia de Educación, anunció que se lanzará un plan para que quienes no pudieron hacerlo finalicen la escuela primaria y secundaria y llamó a "reformular el concepto de autonomía universitaria en la Argentina", si bien no dio detalles de cómo se
implementarían los cambios.
 

En lo que respecta a Salud, volvió a anunciar que su intención es generar un "acuerdo sanitario" para integrar a los sistemas público y privado.


 Y, tras ponderar la tarea de la ministra Graciela Ocaña, dijo que se anunciará un programa para atender a los niños con cardiopatías congénitas.


En forma paralela, en el área de Desarrollo Social, aseguró que se generará un plan de de "abordaje integral" de la pobreza dirigido a medio millón de personas.

El acto de apertura se demoró más de 20 minutos debido a la demora de la mandataria en llegar al edificio de Rivadavia y Callao.

Dos comisiones de legisladores, una de exteriores y una de interior, la esperaron para saludarla, junto con el vice-presidente Julio Cobos, quien presedía la sesión desde las 11:40. Luego de saludar a quienes la recibieron, la mandataria firmó el libro de visitas.

Antes de ingresar, Fernández de Kirchner saludó a los piqueteros kirchneristas que la esperaban en la Plaza de los Dos Congresos desde hace varias horas.