Cobos y Solá, foto de una alianza en ciernes
Participaron juntos esta noche de la apertura del local en Capital del partido del ex gobernador de Buenos Aires, junto a peronistas disidentes y cobistas. Sin embargo, el mendocino aclaró que es "prematuro" hablar de una fórmula Cobos-Solá para 2011.
Julio Cobos y Felipe Solá brindaron en la noche de este viernes la foto de una nueva alianza, al cortar las cintas de un local político en la Capital de Mendoza. Alianza que está en ciernes y deberá superar muchos obstáculos. Pero que por ahora es el dato político más fuerte respecto del futuro del vicepresidente de la Nación y del justicialismo que se separó del matrimonio Kirchner.
La excusa fue la inauguración, en Mitre al 1600 de Capital, de la sede de Unidad Popular, el partido que lidera en Mendoza el diputado nacional Enrique Thomas y que tiene como referente máximo a nivel nacional a Solá. Este nombre nuclea a los peronistas alejados del kirchnerismo, sector que para la ocasión tuvo la visita de siete diputados bonaerenses (Beatriz Alak, Beatriz Daer, Jorge Montoya, Lorena Rossi, Juan José Alvarez, Adriana García y Julio Arriaga) que se cortaron del oficialismo en el bloque “Unidad Peronista” de Solá.
Pero no fue casualidad que del encuentro participaran también varios notables del Confe, que es el partido de Cobos. Estuvieron por este lado, entre otros, los radicales Juan Carlos Jaliff, Ricardo Mansur y Andrés Marín.
Te puede interesar
Virtudes no reconocidas de un gobierno moderado
Tampoco fue casual que junto al cartel de Unidad Popular hubiese otro, de iguales dimensiones, donde se leía Confe. Y otra señal gráfica de significado claro: una gigantografía del histórico abrazo entre Balbín y Perón coronó el escenario del evento.
![]() |
Ante unas 200 personas (un tanto floja fue la convocatoria), la mayoría “movilizadas" por el lasherino Amstutz, el vicepresidente eligió precisamente como ejemplo de concordia y tolerancia su relación política con quien fuera su rival en la pelea de la gobernación de 2003.
“Mendoza es un ejemplo de cómo deben ser las instituciones, con una oposición que no rechaza todo y un oficialismo que acepta las diferencias”, expresó, en un discurso que todo el tiempo fue muy medido.
![]() |
Cerca del cierre, Cobos insistió con la necesidad de reunir en un frente político a fuerzas diversas. “Vamos a construir en base a lo que nos une: lo mejor del radicalismo, lo mejor del justicialismo, y del desarrollismo y el socialismo, en un proyecto común. Queremos trabajar por un proyecto de país”.
Antes, en un breve intercambio con los periodistas, el vicepresidente había hablado de darle continuidad al esquema de alianzas que comenzó en 2003 (evitó referirse a la concertación kirchnerista) y hasta rechazó el choque frontal con el oficialismo. “No hay que trabajar antinadie”, dijo en relación a la posibilidad de armar en Buenos Aires una amplia coalición para derrotar al matrimonio presidencial.
Pero el coqueteo con Solá y los suyos sólo llegó hasta allí. A quienes le preguntaron si el encuentro de hoy es el prólogo de una fórmula Cobos-Solá para las elecciones presidenciales de 2011, el vicepresidente los paró en seco con un “eso es totalmente prematuro”.
Ni siquiera quiso trasladar su incipiente acuerdo local con los justicialistas disidentes a la provincia de Buenos Aires, para combatir en las elecciones legislativas del año que viene contra un oficialismo que pondrá en ese distrito todas las fichas.
Y para cerrar, Cobos se fue apenas terminó de hablar, sin esperar las palabras del caudillo bonaerense.
Sus laderos tuvieron una explicación para este gesto. Afirmaron que el vicepresidente no se podía quedar en un escenario en el que, de la mano de los justicialistas, después se desatarían una andanada de críticas contra el kirchnerismo. No era muy “institucional” avalar estos ataques, en un contexto que todos los días lo pone al borde de la renuncia al tildarlo de opositor. Por eso se fue.
En efecto, de la mano de Amstutz, Thomas y Solá (con una intervención crítica hacia Kirchner en el medio de "la negra" Gutiérrez) todos fueron palos para la dupla que gobierna el país.
“Es tomarnos el pelo decirnos que se van a construir 1.500 casas en Mendoza”, disparó Amstutz, contra Kirchner y el gobernador Celso Jaque a la vez. “En Mendoza no va a ganar el kirchnerismo, van a ganar los mendocinos”, expresó a su turno Thomas.
![]() |
“Compañeros”, los llamó Solá. “Estamos hartos que nos quieran arrear a latigazos. Veremos el año próximo quien gana, el que quiere comprar políticos y voluntades, o el que busca el consenso”, declamó.
Hubo más críticas a los Kirchner, al recordar la polémica por las cifras del INDEC, ejemplo que le sirvió al ex gobernador bonaerense para sostener que para la dupla presidencial “la verdad ya no es la realidad”, máxima de Perón.
Para el final, sostuvo Solá que los Kirchner han caído drásticamente en las encuestas de imagen en lo que va del año. Esta referencia le sirvió para marcarles a los presentes el camino, con otra máxima del PJ: para el peronismo, “hay que ser mayoría o no ser nada”.





