ver más

Julio Cobos, entre Bianchi y Maradona

El vicepresidente primero dijo que prefería como técnico de la Selección a Carlos Bianchi, pero se apuró a llamar esta semana al Diego cuando lo eligieron para el cargo. Pequeñas anécdotas de un mendocino que sigue en el centro de la escena nacional y que se prepara para más: promovió una fuerte inversión económica en "Senado TV", su vidriera personal.

Hace diez días, Julio Cobos le confesó a los conductores del programa televisivo “Palabras más, palabras menos”, Marcelo Zlotogwiazda y Ernesto Tenenbaum, una preferencia futbolística: quería a Carlos Bianchi como director técnico de la Selección Argentina.

Sin embargo, el jefe de la AFA se inclinó por otra opción. Finalmente el elegido por Julio Grondona fue Diego Armando Maradona. Cobos, ni lento ni perezoso, dio un giro. “Lo llamé a Maradona para felicitarlo y desearle mucha suerte con la Selección”, dijo a un cronista del diario Clarín que lo consultó este jueves, durante el coloquio de IDEA.

El viraje futbolístico de Cobos seguramente provocó comentarios de todo tipo en el mundo de la política, en una semana en que la novedad más importante vino por el lado del deporte. Es que tanto el kirchnerismo como parte de la UCR siguen acusando al vicepresidente de acomodarse a las tendencias y la coyuntura política más amable. Su giro de Bianchi a Maradona, quizás, les servirá como otra prueba de ello.

Pero a la vez, la anécdota es también una pintura del momento que vive Cleto. Se encuentra montado a los temas más importantes del país y habla frecuentemente con los protagonistas de los principales acontecimientos. Además, por ahora, su brillo está lejos de apagarse, como vaticinaban hace poco en el universo K.

Sin ir más lejos, con el astro del fútbol, Cobos trabó una relación muy afectuosa el día después de su voto “no positivo” en el Senado de la Nación. Maradona lo llamó por teléfono a Cleto cuando el vicepresidente venía en caravana a Mendoza, para felicitarlo por su voto contra el kirchnerismo e invitarlo a cenar a su casa. Días después, soltó una frase para el recuerdo: “El no de Cobos lo grité como un gol”.

La espuma de aquel fenómeno de mediados de julio no termina de bajar. Por el contrario, esta semana corrió el rumor de que, con el coloquio de IDEA como marco, algunos empresarios estaban buscando reunirse con el vicepresidente para conocer su postura respecto a una hipótesis que parece extraída de una película de ficción. Si no fuera que hablamos de un país como Argentina.

El motivo de inquietud entre los poderosos es la posibilidad de que el matrimonio Kirchner abandone el Gobierno si finalmente el Congreso de la Nación le dice “no” a su proyecto de estatización de las AFJP. Este rumor fue difundido por plumas habitualmente bien informadas, como es el caso del periodista de La Nación Joaquín Morales Solá. Una amenaza parecida brotó desde Olivos el día después del fracaso oficial con las retenciones.

Con esa levedad con la que suele tomar los temas más importantes, y en medio de cierto clima de broma, Cobos le dijo al cronista de Clarín que "espera"  no tener que desempatar la votación del proyecto de las jubilaciones, como si tuvo que hacer (con consecuencias traumáticas) en el caso del campo.

Compras para “Senado TV”
 
Aunque se esfuerce en demostrar que no le quita el sueño este tema, y a pesar de que insista en su firme intención de quedarse como vicepresidente del país en 2011, el proyecto político nacional de Cobos (con actividad intensa también en Mendoza) está en marcha, con una primera parada en las legislativas de 2009.

Y una de las plataformas de ese plan podría ser “Senado TV”, la división mediática que el vicepresidente potenció en el Congreso Nacional a partir de su llegada.

En este sentido, el publicista mendocino Gustavo Videla, quien colabora con Cobos en el Senado, confirmó este jueves a MDZ que ya han sido abiertos los sobres de una licitación para dotar de equipamiento técnico nuevo al departamento televisivo de la Cámara Alta, por varios miles de pesos.

Según versiones, la inversión en equipos sería de unos 3 millones de pesos, aunque Videla no supo confirmar el monto. Lo cierto es que la plata provendrá del BID, que está solventando un plan de “fortalecimiento institucional” en el Senado Nacional.

Si bien en Buenos Aires afirman que los equipos que actualmente tiene “Senado TV” son bastante obsoletos y requieren una modernización, no es osado vislumbrar por otro lado que la oficina que transmite en directo las sesiones del Senado en canales de cable de Buenos Aires es una buena vidriera para Cobos. En ese caso, la adquisición se hará a tiempo, ya que los equipos nuevos estarán funcionando apenas comience el nuevo año electoral.
 
Sin embargo, Cobos no piensa sólo en él. Por eso, según revelaron desde el Congreso Nacional, también se realizaría por estos días una compra de aparatos por 800.000 pesos para que, entre otras cosas, cada uno de los  senadores nacionales tenga su propia notebook. Lo que se dice, una modernización en todos los sentidos.

Todo tiene su límite

Claro está. El vicepresidente no le hace cara fea a la mediatización de su faz pública. Pero todo tiene sus límites. Uno de ellos apareció esta semana, cuando Cobos le dijo que no a una delirante propuesta de Nito Artaza.

El cómico es uno de los admiradores más importantes de Cobos, pero esta vez se le fue la mano: propuso que el vicepresidente grabe un video para su espectáculo veraniego “Danza con Cobos”, que se estrenará pronto en Capital Federal.

Algún viejo papelón de políticos en la televisión (¿Fernando De La Rúa en el programa de Tinelli años atrás?) debió habérsele cruzado por la cabeza a Cleto, ya que la respuesta fue un "no" contundente y ruidoso.

“¡Ni en pedo, esas son boludeces de Artaza!”, vociferaron en el entorno de Cobos apenas la noticia se empezó a ganar un lugar en portales del espectáculo y programas televisivos muy alejados del tema político.

Esta bien que Artaza sea radical, amigo y admirador de Cobos. Y que incluso haya prometido salir a hacer campaña en todo el país a favor del vicepresidente. Pero en este caso, el pedido fue un exceso: no es lo mismo un Cobos risueño aplaudido en cuanta maratón corra, que un teatro porteño lleno riéndose de su aparición en una obra humorística.

Brillar en Buenos Aires y tener altas aspiraciones políticas tiene estos peligros. Y Julio Cobos tiene que acostumbrarse a lidiar con ellos.