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"En la Capital, soy el único candidato radical"

Para el "Viti", Juan Carlos Jaliff dejó la UCR al transformarse en K.

"De la política no me fui nunca". Así se presenta Victor Fayad, el radical que quiere volver a dirigir los destinos de la Capital como ya lo hizo entre 1987 y 1991. El "Viti" afirma que hay muchas cosas por hacer en el municipio, dice que Julio Cobos no hizo una mala gestión (aunque no puede enumerar algún punto favorable del actual Gobierno) y asegura que estaba preparado para aceptar el Ministerio de Justicia y Seguridad que el Gobernador le ofreció hace dos años.

- ¿Por qué quiere volver a ser intendente de la Capital?

- Porque creo que hay un montón de cosas por hacer, y estamos en condiciones de hacerlas. Considero que me quedaron cosas pendientes, más allá que algunas después se hicieron en otras administraciones. La Ciudad de Mendoza ofrece mucho por hacer.

- ¿Y cuáles son esas cosas quedan por hacer?

- Uhhh ... Tenemos que pensar en una Ciudad que primero tiene que recuperar la calidad en la prestación de los servicios. Segundo, tenemos que atrevernos a diseñar lo que puede y debe ser la Ciudad en el corto, mediano y largo plazo, para lo cual se requiere de una planificación, tener un plan estratégico de crecimiento y desarrollo. Hay que volver a dotarla de un nivel de calidad de vida, mejorar la infraestructura, la prestación de servicios, reformular el código de edificación, recuperar el espacio público para la gente.

- Suena como un candidato de la oposición y no de la UCR

- Son cosas que se pueden hacer.

- ¿Y por qué cree los últimos gobiernos radicales de la Capital no lo hicieron?

- A lo mejor no estaba el contexto adecuado para que esas cosas se hicieran. Recordemos que estábamos saliendo de una crisis bastante profunda. Recordemos también que a la Capital se le quitó una parte significativa de la coparticipación, que en los últimos 9 o 10 años significó entre 100 a 120 millones de pesos menos para el municipio, lo cual sin duda afectó su desarrollo, su funcionamiento, se atrasó en la actualización informática, se deterioró su parque automotor, las calles en algunos sectores están colapsadas, la repavimentación es imperiosa.

- Cuando tomó la decisión de pelear nuevamente por la Capital, ¿esperaba tener enfrente a otro candidato radical con Juan Carlos Jaliff?

- No confronto con ningún otro radical, en ese sentido lo tengo claro. En la Capital soy el único candidato del partido. Es un debate terminado, los kirchneristas están de un lado y los radicales de otro. No hay radicales con aditamentos. Los que están con (Néstor) Kirchner tienen todo el derecho a estarlo, y es muy respetable su decisión. Son kirchneristas, y el resto somos radicales.

- Hace un poco más de un año, Cobos decía que le gustaba la idea de Fayad de vuelta en la Capital y ahora apoya a Jaliff. ¿Qué piensa de eso?

- Eso (Cobos) lo dijo en su momento, pero después como no me enrolé en las filas del kirchnersmo cambió de opinión y ahora impulsa a Jaliff. No sé que evaluación hizo. Teníamos charlas frecuentes con el Gobernador, inclusive me consultaba por temas de energía y hasta me estuvo por designar ministro de Justicia y Seguridad, y yo no acepté. Pero si lo encuentro, no tengo ningún problema en hablar con él. Ahora, de ahí a que coincidamos es otra cosa.

- ¿Y con Roberto Lavagna coincide?

- En algunos aspectos sí, en otros no. En las cuestiones más importantes creo que sí: su visión sobre que hay que aprovechar esta oportunidad del país para generar cambios estructurales, recuperar el respeto de las instituciones y lograr que funcionen plenamente. Que el Congreso pueda tener su propia agenda en base a las demandas sociales y a lo que el país necesita, y no que responda a la agenda o que sólo se tratan los temas que preocupan al Poder Ejecutivo. Por ejemplo en el plano seguridad, advertimos cada vez más la participación de menores en el proceder delictivo. Hay no menos de 10 proyectos que tratan regímenes penales especiales para menores y sin embargo, como no los mueve o no los pide el Ejecutivo, las comisiones no lo tratan.

- Habla con mucho entusiasmo de la Seguridad. ¿Le hubiera gustado ser ministro?

- Eso estaba resuelto, estaba dispuesto a asumir. Lo que pasa es que un jueves me ofrecieron el Ministerio de Seguridad y Justicia, y yo había pedido hasta el domingo para preparar, para formular consultas, para ver que equipo de gente me iba a acompañar. Y en el transcurso pasaron tres o cuatro cosas que me parece no correspondían. Teníamos una visión distinta con el Gobernador respecto a la envergadura del problema de la seguridad y teníamos diferencias en como abordar el problema.

- ¿Por eso no fue ministro de Cobos?

- Cómo iba a ser ministro de un Gobernador con el que no coincidía en la visión de la problemática y en la envergadura ... creo que el tiempo me ha dado la razón. El ministro de Seguridad tiene que ser una persona de mucha confianza porque es uno de los flancos más débiles que presenta el Gobierno en la actualidad, y no porque sean ineptos los funcionarios que ahí están. Pero a veces no saben como se aborda la problemática de la seguridad, no solo en sus orígenes sino también en su desarrollo. Es un tema complejo, no se puede hacer demagogia y un tema de campaña con la seguridad.

- Y si llega a la intendencia, ¿piensa hacer algo por la Seguridad en Capital?

- Pienso que la participación del municipio en el tema Seguridad se debe dar inexorablemente. En el diseño de una política de seguridad, el rol del municipio es clave. No sólo porque puede actuar en la prevención, sino que también puede coordinar medidas con la Provincia, aunque en lo inmediato sería un error tener el poder policial en el ámbito municipal.

- ¿Se equivocó Cicchitti cuando instaló la policía municipal?

- El intendente tuvo la preocupación, por el reclamo de la gente, de actuar de alguna manera. A lo mejor la instrumentación resultó impropia, pero creo que hubo buena intención, aunque su puesta en marcha puede no haber dado los resultados esperados. Es más, puede haber llegado a resultar contraproducente, pero hoy advertimos que en el fondo la instrumentación de esa medida era un reclamo muy firme para que el gobierno provincial tome cartas en el asunto, porque uno de los lugares donde primero eclosionó el proceder delictivo con signos de violencia fue la Capital. Entonces no me parece mal que el Intendente se involucre en esto y pretenda dar una solución, o por lo menos aportar alguna idea o mecanismos que creyó que podían ayudar. No fue una experiencia exitosa, pero sí un llamado de atención para que el gobierno de la provincia entienda que los municipios deben que tener un rol protagónico en el diseño de una política de seguridad.

- En lo político y en materia de Seguridad se diferencia con Cobos. ¿En algún punto coincide con el Gobernador?

- Yo creo que Cobos no hizo un mal gobierno, tengo que ser objetivo y sincero. Como todos los que gobiernan, al igual que el Presidente, en algunas cosas aciertan, en otras no tanto, en algunas les va mal. Pero yo no creo que sea un mal gobierno el de Cobos, no sería justo que lo calificara así. Ahora si me dicen que algunas cosas se podrían haber hecho mejor, les digo que si. Si me preguntan que en algunas áreas se actúa de manera improvisada, les digo que también. Pero yo no voy a descalificar porque no coincida con el Gobernador en cuestiones políticas, porque en muchos aspectos ha hecho un buen gobierno.

- ¿Qué le gusta de la gestión de Cobos?

- Le ha puesto una impronta a la provincia. Tengamos en cuenta que Mendoza ha atravesado o está atravesando, como el resto de las provincias, un mejoramiento sustancial en la economía, en la recaudación. Pero no hay que confiarse en esos recursos, hay que previsionar como dicen en la jerga bancaria. Tiene que impulsar un plan estratégico para la provincia, en algunas áreas sí lo tienen pero en otras hay niveles de improvisación.

La campaña

- Algunos iglesistas reclaman que no hace campaña en la Capital. ¿Qué les responde?

- Que esperé que finalice la veda que impone la ley para explicarles a la gente que es lo que está mal en el municipio, en el ámbito de la Ciudad de Mendoza, y cómo se pueden solucionar esos problemas. Aquí habrá que trabajar en simultáneo en el mejoramiento de la higiene en la ciudad, sobre la contaminación, el tránsito, la seguridad, el mejoramiento de las cuestiones ambientales, mejorar la iluminación, recuperar 500 cuadras colapsadas de pavimento. Pero no es que vamos a ir haciendo de a una las cosas. Hay que desburocratizar la municipalidad, hay que informatizarla, imprimirle dinamismo en el proceso de los expedientes, en la tramitación. No quieroque la gente pierda horas en el municipio.Junto con esto habrá que reordenar las finanzas. No es que esté en una situación comprometida, tiene una deuda consolidada, renegociada en términos aceptables, con intereses razonables. Es un obstáculo, pero no es insuperable ni que nos haga prever una situación o crisis financiera en lo inmediato.

- Hace algunos días se difundió por los medios una pelea entre usted y Roberto Iglesias por la lista de concejales. ¿Cómo quedó la relación?

- A veces cuesta entender que las personas, estando en la misma corriente de pensamiento, puedan tener visiones distintas en algunos puntos de vista. Esto es lógico y natural. Somos gente andada en política, no necesariamente hay que coincidir en todo. Eso ha caracterizado al radicalismo, un partido con debate, discusión.

- ¿Pero qué pasa con los concejales?

- Yo he señalado el perfil que quiero para mis concejales. Quiero llevar gente comprometida con el proyecto municipal, con visiones para el ejercicio en los cargos. Gente idónea, preparada y honesta, del primero al último. Son seis concejales titulares y tres suplentes, y que tenga currículum en lugar de prontuario es una demanda mínima que tiene la sociedad.

- El candidato del PJ, Luis Böhm, dice que usted dirige la Capital desde las sombras

- Por eso quería demorar cuanto la antes la aparición en la campaña, porque empiezan a aparecer estas cosas. Van a empezar a criticar, a mentir. Yo soy un hombre serio de la política, no soy un improvisado. La gente conoce mi trayectoria, sabe los cargos que he tenido en responsabilidad, sabe como he cumplido. No voy a contestar ni tonterías, ni agravios, ni ofensas en la medida que no se excedan de los carriles lógicos.

- ¿Piensa que será una campaña violenta?

- Creo que va a ser virulenta la campaña. Pero yo voy a hablarle a la gente qué pienso de la situación de la Ciudad, y cómo se pueden revertir los problemas que tiene. A eso me voy a dedicar. El resto que ofenda, que mienta. Llevo años en esto, tengo el cuero curtido y no les pienso contestar porque si consideran que la gente valora una campaña con críticas, golpes bajos, allá ellos. Yo creo que la mejor respuesta a esos agravios, mentiras, infamias se las va a dar el pueblo el 28 de octubre.