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Atribuyen a Jaque un plan para "barrer" a la oposición
Desde las filas del peronismo ortodoxo aseguran que la elección de Juan Carlos Aguinaga como ministro de Seguridad no tiene que ver con que el gobernador electo no cuente con un plan para combatir el delito, sino con un acuerdo político entre PJ y PD. Y está sonando cada vez con más fuerza que también se habrían prometido cargos en el gobierno para radicales ortodoxos.
La designación de Juan Carlos Aguinaga como ministro de Seguridad generó un revuelo que va a seguir provocando repercusiones desde diversos ámbitos de la política.
El comentario de que, en realidad, el plan de seguridad de Jaque era un conjunto vacío, comenzó a diseminarse como reguero de pólvora. La gente atiborró de mensajes las líneas públicas de las radios y llenó de comentarios las notas de los medios digitales.
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“¿No era que tenían un plan?”, “Para que nos gobiernen los demócratas, los hubiésemos votado directamente a ellos”, fueron las opiniones más suaves que los ciudadanos expresaron. Y el análisis de la prensa no superó tampoco la sensación de que el electorado mendocino compró más un producto publicitario que un proyecto político, con una sólida estrategia para combatir, en serio, la inseguridad.
Todo eso pareció diluirse en el mismo instante en que Juan Carlos Aguinaga llegaba a ocupar el despacho que deja libre Alfredo Cornejo, con su propio equipo y paquete de medidas debajo del brazo.
Sin embargo, desde las filas jaquistas, la visión es diferente, o al menos parece serlo bajo la luz de segundas lecturas acerca de la sorpresiva designación.
En verdad, dijeron los peronistas ortodoxos, el plan de seguridad que tanto promocionaba Jaque, existe, con mapas del delito y especialistas extranjeros incluidos. Fue diseñado por un equipo que trabajó en él durante los 24 meses a los que el malargüino hacía referencia en el spot publicitario, que sirviera de trampolín de lanzamiento para alcanzar la gobernación.
Sin embargo, el peronista que estuvo detrás del plan, Daniel Cassia, no se destacó por su buena relación con un hombre estratégico en la campaña de Jaque, Alejandro Cazabán. Básicamente, Cazabán y Cassia no coincidían en puntos básicos sobre el manejo de la policía, y las decisiones que se deberían tomar al respecto. Y lo que en verdad es decisión del gobernador, es rescatar la política de seguridad del ‘98, la época en la que Cazabán puso en marcha la reforma.
Pero además, el hecho de nombrar a un demócrata dentro del gabinete, forma parte de un acuerdo que va más allá de que el tradicional político pueda hacerse cargo idóneamente del área.
Más bien tiene que ver con una estrategia kirchnerista: barrer con la oposición.
Porque lo que en verdad está sonando cada vez con más fuerza en las cámaras, es que los acuerdos entre jaquistas y demócratas no serán los únicos que sucederán.
También se han prometido cargos en las segundas líneas del gobierno para radicales ortodoxos. Y por otra parte, se les ha “entornado” la puerta a los hijos pródigos del peronismo, para que regresen a las huestes que abandonaron por seguir el proyecto de la Concertación.
Así, serían los cobistas los únicos opositores al oficialismo. Pero tampoco podrían arremeter demasiado contra el malargüino porque este tiene el apoyo de la Nación.
Pero volviendo a seguridad, la pregunta es por qué no se acordó incluir al Partido Demócrata en cargos del Ministerio de Seguridad por debajo del ministro, o bien, darles participación en otras carteras y no en la más relacionada con la estrategia de campaña responsable del éxito de Celso Jaque en las urnas.
La respuesta que dieron los peronistas es que el plan de Aguinaga y el que ellos mismos diseñaron son similares en las bases, y que las diferencias son ínfimas. Por lo tanto, es más sencillo acordar con ellos en este tema.
Sin embargo, el disgusto no deja de estar a la orden del día por parte de quienes apostaban a que hombres de las filas de Jaque estuviesen a cargo de llevar adelante las medidas urgentes en materia de seguridad, que deberán impulsar la disminución del 30% del delito en seis meses, so pena de que el electorado le pase una factura al gobernador electo que pueda resultar, tarde o temprano, impagable.
En verdad, dijeron los peronistas ortodoxos, el plan de seguridad que tanto promocionaba Jaque, existe, con mapas del delito y especialistas extranjeros incluidos. Fue diseñado por un equipo que trabajó en él durante los 24 meses a los que el malargüino hacía referencia en el spot publicitario, que sirviera de trampolín de lanzamiento para alcanzar la gobernación.
Sin embargo, el peronista que estuvo detrás del plan, Daniel Cassia, no se destacó por su buena relación con un hombre estratégico en la campaña de Jaque, Alejandro Cazabán. Básicamente, Cazabán y Cassia no coincidían en puntos básicos sobre el manejo de la policía, y las decisiones que se deberían tomar al respecto. Y lo que en verdad es decisión del gobernador, es rescatar la política de seguridad del ‘98, la época en la que Cazabán puso en marcha la reforma.
Pero además, el hecho de nombrar a un demócrata dentro del gabinete, forma parte de un acuerdo que va más allá de que el tradicional político pueda hacerse cargo idóneamente del área.
Más bien tiene que ver con una estrategia kirchnerista: barrer con la oposición.
Porque lo que en verdad está sonando cada vez con más fuerza en las cámaras, es que los acuerdos entre jaquistas y demócratas no serán los únicos que sucederán.
También se han prometido cargos en las segundas líneas del gobierno para radicales ortodoxos. Y por otra parte, se les ha “entornado” la puerta a los hijos pródigos del peronismo, para que regresen a las huestes que abandonaron por seguir el proyecto de la Concertación.
Así, serían los cobistas los únicos opositores al oficialismo. Pero tampoco podrían arremeter demasiado contra el malargüino porque este tiene el apoyo de la Nación.
Pero volviendo a seguridad, la pregunta es por qué no se acordó incluir al Partido Demócrata en cargos del Ministerio de Seguridad por debajo del ministro, o bien, darles participación en otras carteras y no en la más relacionada con la estrategia de campaña responsable del éxito de Celso Jaque en las urnas.
La respuesta que dieron los peronistas es que el plan de Aguinaga y el que ellos mismos diseñaron son similares en las bases, y que las diferencias son ínfimas. Por lo tanto, es más sencillo acordar con ellos en este tema.
Sin embargo, el disgusto no deja de estar a la orden del día por parte de quienes apostaban a que hombres de las filas de Jaque estuviesen a cargo de llevar adelante las medidas urgentes en materia de seguridad, que deberán impulsar la disminución del 30% del delito en seis meses, so pena de que el electorado le pase una factura al gobernador electo que pueda resultar, tarde o temprano, impagable.