Cristina se reunió con Lula para fortalecer las relaciones bilaterales
La presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner y el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, finalizaron la reunión que mantenían en el tercer piso del Planalto, la sede del Poder Ejecutivo brasileño.
A raíz de un desperfecto técnico del Tango 01, la primera dama prefirió viajar a bordo de un Gulf Stream, un avión privado perteneciente al reconocido empresario argentino Eduardo Eurnekian.
El secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, supervisó personalmente la nave, donde permaneció no más de 10 minutos para observar si estaba todo en condiciones para que la primera dama emprendiera su viaje.
Junto a la senadora viajaron además el canciller Jorge Taiana; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el vocero presidencial, Miguel Núñez; y los ministros Julio de Vido (Planificación Federal) y Nilda Garré (Defensa).
El vuelo que trasladó a la mandataria electa rumbo a Brasilia partió a las 11:00, media hora después de lo previsto.
Unos minutos antes, la primera dama había llegado al sector militar del Aeroparque Metropolitano desde la residencia de Olivos a bordo del helicóptero presidencial H-02.
Lousteau y Marañao fueron los dos futuros funcionarios de Cristina Kirchner que concentraron la atención de los reporteros gráficos y periodistas que hicieron la cobertura de la partida de la presidenta electa.
Conservando un estilo habitual, ninguno de los funcionarios realizó declaraciones a la prensa.
La primera dama, para viajar, decidió usar un clásico pantalón negro, camisa blanca, cartera negra y zapatos de color blanco y negro, ataviada también con los infaltables lentes de sol oscuros.
Para el encuentro con el mandatario brasileño que se realizó en la sede del Planalto, la mandataria electa llevó ropa especial para esa oportunidad, dado que se vio a una de sus colaboradoras subir al avión con un portatraje.
