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El Cazador de Mariposas: el asesino serial de transexuales que sembró terror en la Panamericana

Entre 1986 y 1989, el asesino serial habría matado a al menos 28 travestís que trabajaban en la Ruta Panamericana, entre Florida y San Isidro.

A fines de los años '80, un tramo oscuro de la Ruta Panamericana, entre Florida y San Isidro, comenzó a acumular cuerpos y rumores. Se hablaba de un fantasma. Más tarde, de un asesino serial. Nadie sabía su nombre. Pero para muchas travestis de la zona, esa presencia siniestra tenía un apodo: “el Cazador de Mariposas”.

Entre 1986 y 1989, habría matado a al menos 28 travestis que trabajaban en la calle, en una zona bautizada como “Travestilandia”. Algunos hablaban de apuñalamientos, mientras que otros de atropellamientos intencionales. Todos compartían un mismo detalle: las víctimas eran siempre las mismas, y nadie investigaba nada.

La prensa de la época lo bautizó como el Cazador de Mariposas, una figura fantasmal, de pelo rubio y con una cicatriz en el rostro, que recorría la Panamericana en un Peugeot 504 crema, cazando víctimas en la madrugada.

El testimonio que sobrevivió

Una de las pocas que se atrevió a dar nombre y forma al horror fue Carla María Pericles, una de las travestis que trabajaban de noche en la Panamericana. Años después, ya exiliada en Francia y luego en Italia, contó que el asesino había intentado secuestrarla.

Pericles detalló que una noche un hombre salió de un Peugeot 504 con un arma en la mano y la obligó a subirse al auto. Sin embargo, logró defenderse y escapó. Le dio una patada, lo golpeó y corrió tan rápido como pudo. A su vez, antes de desaparecer, Pericles denunció que ese mismo hombre había asesinado a una trabajadora sexual conocida como “Robotina”.

El Cazador de Mariposas 1

Luego, en 1987, las frías e inhóspitas calles de la Panamericana se vieron teñidas nuevamente de sangre. El cuerpo de Nancy, una trabajadora sexual de Villa Martelli, apareció desmembrado. Ese mismo año, la actriz Deborah Singer denunció la muerte de cuatro compañeras en las cercanías de la avenida Márquez. Asimismo, una travesti llamada Mary habló de 13 asesinatos en pocos meses. A pesar de los cuerpos y de los testimonios, la mayoría de las muertes fueron clasificadas como “accidentes”.

La gota que rebalsó el vaso

Hartas de los asesinatos, las amenazas y la indiferencia, en 1986, un grupo de travestis se reunió en la Plaza de Mayo. “Queremos tolerancia”, “Basta de abusos”, exigían los carteles. Dicha manifestación surgió a partir de la muerte de Fabiola, conocida como “la Patrullero”, quien fue atropellada por un patrullero en plena ruta.

Unos años después, una de las organizadoras de aquella protesta, Mónica Ramos, también fue silenciada. Otro nombre más que se sumaba a una extensa lista sin justicia. A pesar de las denuncias, los testimonios y las imágenes publicadas en revistas, nunca hubo una investigación oficial por el caso del Cazador de Mariposas. Solo cuerpos, rumores y silencio.