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Robaron en un jardín de Guaymallén por tercera vez en menos de un mes y tuvieron que suspender las clases

Delincuentes robaron y causaron destrozos en un jardín de Guaymallén por tercera vez en menos de un mes y las autoridades se vieron obligadas a suspender las clases.

Delincuentes entraron en un jardín de infantes  de San José, en Guaymallén, donde consumaron el tercer robo en menos de un mes. Además, rompieron mochilas de baño, por lo que quedó todo inundado y tuvieron que suspender las clases. Entre julio y agosto sustrajeron computadoras, inodoros y otros elementos, además de haber causado destrozos en las instalaciones. 

Se trata del jardín de infantes Clave de Sol, ubicado en Godoy Cruz al 2400 en el departamento de Guaymallén, donde en la madrugada de este miércoles al menos dos delincuentes extrajeron inodoros y rompieron una mochila de baño, lo que produjo importantes pérdidas de agua y obligó a la suspensión de clases para los más pequeños. 

Fabián Sperantio, el administrador del establecimiento, contó a MDZ que meses atrás sufrieron un robo grande, donde se llevaron computadoras y otros elementos, pero esta vez "volvieron a ingresar por una casa de al lado que está abandonada y donde tienen todo armado para cruzarse".

Sperantio afirma que tomó medidas para mejorar la seguridad, pero que no alcanza: "Yo he puesto concertina, pero la aplastan y se cruzan. La vez pasada nos llevaron hasta la escalera. Ahora utilizaron un banco para treparse y una puerta que han traído de la casa de al lado. Entonces, ya nos hicieron un daño grande. Han roto tres inodoros. Compramos uno, porque se habían llevado un inodoro este lunes, y ahora se robaron este sanito, más otros dos y una mochila. Estaba todo inundado, una de las salas estaba llena de agua y todas las cosas de los niños revueltas y mojadas.

Además, el administrador del colegio sostuvo que "el barrio es bastante conflictivo, hay gente de estas famosas generaciones que no han trabajado y que tienen vicios caros".

Sobre la casa abandonada, manifestó que "no hay gente instalada, pero hay un montón de cosas tiradas que -los delincuentes- las utilizan como escaleras para llegar hasta arriba. Ya no sabemos qué hacer, realmente es muy grave y desgastante el tema. Llega el fin de semana y te deprimís en vez de mirarlo con ganas de descansar, porque sabés que puede haber otro problema más".

Justo vinieron a presupuestarme una alarma y han venido tres personas, tres profesionales distintos, pero no alcanzamos a hacer nada que ya robaron de vuelta. Y tuvimos que suspender las clases, que es lo peor. La vez pasada hicimos venir a los chicos. Los llevamos a otra sala, pero ahora son dos baños más comprometidos, de dos salas, entonces ya tuvimos que suspender de nuevo la actividad.

Finalmente, Sperantio manifestó que por lo visto en las cámaras de seguridad "son los mismos delincuentes, se nota en la forma en que se tapan la cara y por sus movimientos. Entran con capuchas".