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Se cumplen 7 años de una fatídica primavera en Mendoza: tres femicidios en tres días

La primavera de 2016 en Mendoza es tristemente recordada por haber comenzado con una semana trágica. En distintas circunstancias, Janet Zapata, Julieta González y Ayelén Arroyo fueron asesinadas.

En el comienzo de la primavera de 2016 en Mendoza, se vivieron días de tristeza y conmoción. La Policía y la Justicia tuvieron que trabajar en una serie de eventos lamentables. Inicialmente, buscaron a dos mujeres que habían desaparecido a manos de sus parejas, pero lamentablemente, la situación se tornó aún más trágica. Finalmente, el episodio que concluyó esta semana dramática fue el femicidio de una joven cometido por su propio padre.

Estos tres tristes desenlaces se registraron en un lapso de tres días, involucrando parejas acusadas y hasta cómplices en uno de los casos. El resultado fue la imposición de penas de prisión perpetua, decisiones judiciales controvertidas y dos situaciones que aún están pendientes de resolución. Sucesos que conmovieron a la comunidad mendocina.

La secuencia de tragedias comenzó el 21 de septiembre, cuando dos mujeres fueron víctimas de planes siniestros y nunca más fueron vistas con vida. Ellas fueron Janet Zapata, de 29 años, y Julieta González, de 21.

Janet  "desapareció" después de haber estado con su esposo, Damián Minati, en La Barraca Mall. En su declaración testimonial, este hombre afirmó que la había dejado en una parada de micro y que ella se dirigiría al Centro para encontrarse con amigas.

En los días siguientes, se llevaron a cabo intensas búsquedas y manifestaciones organizadas por la familia de ella, que exigía encontrarla a salvo. Incluso su esposo participó en estas movilizaciones, mostrándose consternado y, en ocasiones, llorando.

El cuerpo de Janet Zapata fue hallado semienterrado y cubierto de cal./
Foto: Facebook ( Janet Zapata)

Sin embargo, sus acciones se detuvieron el 26 de septiembre, cuando se recibió información en la fiscalía de que se había descubierto el cadáver de una mujer enterrado en un área desolada de El Algarrobal, En Las Heras. Poco tiempo después, se confirmó que los restos eran de Zapata y Minati fue detenido. Ese mismo día, Claudio Quiroga, cómplice en los hechos, también fue arrestado.

Este hombre confesó ante su expareja que había participado en el entierro del cuerpo de una joven, aunque inicialmente le habían pedido que hiciera un agujero para desechar basura. Más tarde se dio cuenta de que estaban ocultando a una persona fallecida.

Esta revelación fue fundamental para la investigación, y la exmujer de Quiroga proporcionó esta información a los investigadores. La hipótesis de la fiscal Claudia Ríos fue que Minati había asesinado a su esposa a tiros, luego buscó la ayuda de un amigo-Juan Manzano-para deshacerse del cuerpo, y este le ofreció ofreció dinero a Quiroga para que cavara un hoyo y ocultara los restos. 

Parte de esta versión se demostró en el juicio, pero otra parte no pudo ser corroborada. El asesino confeso fue condenado a la pena máxima, Manzano a 10 años como partícipe secundario, y Quiroga fue absuelto por los jueces Jorge Coussirat, María Alejandra Ratto y Carlos Díaz, dos años después de la desaparición de la víctima.

La abogada de Minati llevó el caso a la Corte de la Nación con un recurso federal, argumentando que su cliente debía ser condenado bajo circunstancias extraordinarias de atenuación debido a la supuesta infidelidad de Janet Zapata. Esta calificación habría evitado la pena de prisión perpetua que se le impuso. En la actualidad, el caso está pendiente de revisión en la Corte Nacional, ya que se argumenta que la declaración de Quiroga cuando era imputado, una instancia en la que no se convocó a la defensa de Minati, fue una prueba clave del caso.

Un supuesto embarazo que terminó en un crimen con una discutida sentencia

El segundo femicidio involucra a Julieta González, quien también desapareció al comienzo de la fatídica primavera de 2016 y cuyos restos fueron encontrados el 27 de septiembre, en Cacheuta.

Julieta conocía a su agresor, Andrés Di Césare, desde que eran niños y habían comenzado una relación ese año. Se desconoce cuánto tiempo la mantuvo secuestrada antes de matarla con un objeto contundente, posiblemente una piedra.

Ella creía que estaba embarazada de Di Césare, aunque después se descartó esta posibilidad, y esto habría enfurecido al agresor, quien mantenía un noviazgo formal con otra mujer.

Julieta González tenía 21 años y la mataron a golpes./
Foto: Facebook (Julieta González)

La investigación fue complicada, con numerosos desafíos legales que retrasaron el juicio durante tres años. En septiembre de 2019, este joven fue condenado a 18 años de prisión por homicidio simple, a pesar de haber sido inicialmente acusado de femicidio con el agravante del vínculo, lo que podría haber resultado en una sentencia de prisión perpetua.

El tribunal que dictó la sentencia estuvo compuesto por dos de los mismos jueces que participaron en el caso Zapata: Coussirat y Ratto, además de Mauricio Juan. La decisión fue unánime y los magistrados argumentaron que no se había demostrado ni la violencia de género ni la existencia de una relación de pareja.

Esta sentencia provocó indignación en la sociedad y manifestaciones de repudio contra los jueces, especialmente contra Juan, quien en ese momento estaba siendo promovido por Alfredo Cornejo para ocupar un nuevo cargo. Todas las partes involucradas apelaron la sentencia y finalmente la Suprema Corte de la provincia dictó la perpetua para Di Césare. 

Denunció a su padre por abuso sexual y el hombre la asesinó

Este fatídico recuento tiene un trágico desenlace el miércoles 28 de septiembre del 2016, cuando Ayelén Arroyo (19) fue brutalmente asesinada a puñaladas en su residencia en Ugarteche, Luján. El autor de este ataque fue su propio padre, Roque Arroyo, quien se enfureció después de que ella lo denunciara por abuso sexual y violencia de género.

Ayelén Arroyo fue hallada muerta en su casa, en Ugarteche./
Foto: Facebook ( Ayelén Arroyo)

En abril de 2018, este sujeto aceptó un juicio abreviado, reconociéndose culpable, y fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo.

Este caso también desató controversia, ya que en ese momento se solicitó un proceso de Jury de Enjuiciamiento para el fiscal Fabricio Sidoti. El funcionario judicial quedó en la mira debido a que, quince días antes del trágico femicidio, había recibido la denuncia de Ayelén sobre el abuso que sufría por parte de su padre, pero no ordenó la detención de este hombre. Finalmente, el proceso contra el fiscal fue archivado.