¿Se animará Mendoza a ser la octava provincia en aplicar la "tolerancia cero" al alcohol al volante?

En lo que va del año ya hubo siete muertes en incidentes viales en la provincia -en su mayoría víctimas muy jóvenes- como resultado de conductores ebrios. En la Legislatura local un proyecto propone llevar a cero la posibilidad de manejar si se ha consumido alcohol. La necesidad de evitar más tragedias amerita analizar todas las opciones posibles para ponerle un freno a pérdidas como las de Julieta Testa, un caso que aún conmociona e indigna.

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Rubén Valle

controles hay, pero evidentemente no son suficientes. 

archivo mdz

Una vez más es la muerte, su tremendo impacto social, la que sacude a Mendoza e impulsa a capitalizar ese dolor para alertar a quien corresponda y así evitar más pérdidas irrecuperables.

La muerte de Julieta Testa, la joven de 25 años que falleció tras el vuelco de la camioneta en la que viajaba junto a su novio, vuelve a poner al alcohol en primer plano ya que el chico (apenas 20 años) conducía con 1,4 grs. de alcohol en sangre.

Los controles de alcoholemia que realiza habitualmente el ministerio de Seguridad en distintos puntos de la provincia son fundamentales, aunque resulten un cedazo mínimo en el que sólo caen unos pocos irresponsables al volante, pero nunca los suficientes. 

Si esto se le suma que existen grupos de Whatsapp y de Facebook donde los "evasores" de estos filtros se pasan el dato preciso para sortear los controles optando por calles y rutas alternativas, el terreno para nuevas tragedias está garantizado.

la salida de los boliches, un momento clave para el control. (Prensa Ministerio de Seguridad)

Decir que se labran 500 multas por día en Mendoza y que unos diez controles de alcoholemia dan positivo, no parece traccionar para que se cambie la conducta temeraria. No alcanza ni produce el impacto esperado para que haya más conciencia.

En tren de no quedarse inmovilizados frente a la fatalidad, familiares y amigos de las víctimas del tránsito no sólo pintan simbólicas estrellas amarillas en los lugares del momento fatal sino que van por más. En manifestaciones que realizaron este año frente a Tribunales plantearon con énfasis la necesidad de endurecer las penas para aquellos que conduciendo ebrios provocan muertes. 

El vaso medio vacío

Sin demasiado entusiasmo, desde la política también hay intentos para fijar límites. A principios de año, la diputada provincial Hebe Casado (PRO) presentó un proyecto que propone sin medias tintas avanzar hacia la tolerancia cero al alcohol si se maneja, además plantea incrementar los controles de alcoholemia. 

La legisladora considera que con el límite actual de 0,5 grs. mucha gente no sabe si está o no alcoholizada y ante la duda igualmente se lanza a manejar. Además, advierte que no sólo la consecuencia es la muerte sino la gran cantidad de personas que quedan signadas con discapacidades de todo tipo.

Proyectos similares se han presentado años anteriores, pero insólitamente (o no), nunca prosperan. En 2015, el diputado Daniel Cassia (PJ) proponía bajar el límite de de 0,5 a 0,2 gramos. Después, como el foco se puso en una normativa más amplia, como la nueva Ley de Seguridad Vial, la 9024, el tema quedaba supuestamente saldado. Pero claramente no lo estaba. 

Acerca del principal prurito, la resistencia del sector vitivinícola, Casado da una respuesta simple e inteligente. Nadie propone que no se pueda tomar vino, sino que no se maneje si se bebió y se utilicen alternativas, como que maneje otro, se tome un taxi o lo lleve otra persona. Nada justifica no echar mano a otras opciones frente a la posibilidad cierta de que haya más muertos por conducir alcoholizados.

Al respecto, sobran los ejemplos, como dejó constancia MDZ con una de sus tantas notas acerca de este flagelo, titulada Julieta, séptima víctima del año por alcohol al volante, donde se compilan los casos fatales ocurridos en la provincia en lo que va del año. 

Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), las provincias que aplican la "tolerancia cero" al alcohol al volante son Córdoba, Neuquén, Salta, Tucumán, La Rioja, Jujuy y Entre Ríos. Sus estadísticas confirman que se trata de una medida acertada, ya que bajó la cantidad de decesos por esta causa. 

A nivel regional, Uruguay, Brasil y Paraguay son los únicos países que le pusieron el cepo a las copas de más si se maneja. En Europa, Francia, Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Italia, Finlandia, Portugal y Holanda, presentan igual límite que Argentina. Mientras que sólo seis estados de esa región apuestan a la alcoholemia cero: Ucrania, Rumania, Hungría, Moldavia, República Checa y Eslovaquia.

Una mesa de la emergencia vial

Tras la muerte de Julieta se activaron más controles, especialmente en el Acceso Sur, pero no dejan de ser gestos espasmódicos, casi de desesperación o de presión pública. Distinto sería apuntar a una política más amplia, decidida, que siente a una misma mesa a todos los sectores. Algo similar a lo que se está haciendo contra el comercio ilegal, donde todos los actores involucrados crearon un espacio en común para fortalecerse y actuar en consecuencia.

Mendoza cuenta con una moderna Ley de seguridad vial, que contempla un tema no menor: utilizar el ámbito escolar para empezar a formar a los futuros conductores, ciclistas, peatones, desde muy pequeños. 

El problema es resolver el mientras tanto; un presente donde la entrega del carnet de conducir revela una peligrosa falta de rigurosidad, donde las rutas destacan por su mal estado y donde todos adaptamos los límites a nuestra medida. 

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