La otra campaña, la de las "manos limpias"

Los proyectos de Ficha Limpia y el de financiamiento de la política, ambos en plena discusión parlamentaria, tienen un objetivo casi similar: garantizar la transparencia del juego político. En caso de que prosperen, difícilmente alcanzaría para desterrar el gen corrupto, pero al menos servirá para ampliar esa lupa incómoda que ya instaló el caso de los "Cuadernos de las coimas". 

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Rubén Valle

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Los casinos de Mendoza ahora cuentan con el Registro Único de Autoexclusión, un sistema que consiste en que los propios ludópatas se anoten para que, ante la posibilidad de flaquear y recaer en la tentación de volver a ese templo profano, no les permitan el ingreso y de paso puedan sumarse al programa de Juego Responsable.

Algo similar, pero en el campo de la política, sería impensable, casi ciencia ficción. Pero más allá de la ironía, lo cierto es que en los últimos años fue creciendo la presión de las organizaciones ciudadanas que trabajan por hacer realidad la transparencia en la praxis cotidiana de políticos y funcionarios públicos.

En sintonía, dos proyectos de igual denominación -Ficha limpia- buscan prosperar en el Congreso de la Nación y en la cámara de Diputados de Buenos Aires.

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El proyecto de la diputada nacional Graciela Ocaña, mentora de la agrupación Confianza Pública e integrante de la coalición Cambiemos, plantea que todo aspirante a un cargo electivo que haya sido condenado por delitos vinculados a causas de corrupción o en contra de las instituciones democráticas no tenga chance de participar en los comicios.

Ocaña marca la cancha al considerar que "se trata de un cambio de paradigma para quienes cumplimos con la Ley y no tenemos causas pendientes con la Justicia. Debe ser a acompañada de una Justicia independiente y ese proceso ya se ha empezado a dar".

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La otra iniciativa, también del oficialismo pero en la legislatura porteña, propone la modificación de un artículo del Código Electoral de ese territorio para incorporar la prohibición de que se presenten a elecciones aquellas personas que tengan sentencias condenatorias en segunda instancia.

Entre los delitos que contempla esta norma figuran los de lesa humanidad o aquellos realizados contra de las instituciones democráticas, cohecho, tráfico de influencias, malversación de fondos públicos, fraude a la administración pública y enriquecimiento ilícito.

Una muestra del eco ciudadano son las peticiones que se acumulan en la plataforma Change.org pidiendo apoyo para que la Ficha limpia se convierta en ley de una buena vez. 

Está claro desde el vamos que aún prosperando esta propuesta no será la solución definitiva a una corrupción ya endémica. Sí  supondrá al menos una herramienta de transparencia y de lucha contra los impunes, incluso desde la elaboración misma de las kilométricas listas electorales donde se terminan camuflando prontuarios de todo tipo.

Quién banca a quién

Otro proyecto que marcha en esa misma línea de "manu pulite" es el siempre controvertido financiamiento político, que hoy podría convertirse en ley en la Cámara de Diputados de la Nación. Terminar con el aporte en negro para garantizar la transparencia de los partidos políticos es lo medular de esta más que meneada iniciativa. Tras su paso por el Senado, donde alcanzó un fuerte consenso (se aprobó por 48 votos a 2), quedó claro que uno de los puntos más sensibles de la ley es la bancarización total de aportes y gastos.

Actualmente, el 50% de los aportes que cosechan los partidos políticos son en efectivo, con lo cual hay una dificultad concreta para poder identificar fehacientemente quién fue el aportante. La bancarización completa terminaría con esa zona gris ya que permitiría la identificación de quien aporta y se podría hacer una trazabilidad del dinero, dando pie a un control más exhaustivo.

La justicia, por su parte, podrá usar y cruzar datos que están en otros organismos del Estado para detectar posibles irregularidades en el contexto de una campaña. Se trata, en definitiva, de "generar una musculatura de mejor política y un blindaje de los ciudadanos frente a sus representantes”, como define la diputada Carla Pitiot a estas propuestas para purificar el sistema político. 

Después del hito que marcaron los "Cuadernos de las coimas", y con el telón de fondo de Odebrecht salpicando por todo el continente, no hay dudas de que la lupa es cada vez más grande y escrutadora, aunque todavía insuficiente. 

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