Los dos planos de Cornejo tras la movida de Cristina

Tras la jugada de Cristina Kirchner, Alfredo Cornejo cree que se terminará favoreciendo Anabel Fernández Sagasti, la rival que prefiere para que enfrente a Rodolfo Suárez en setiembre. Pero por otro lado insistirá con su idea de ampliar Cambiemos a nivel nacional. Este sábado habló con Juan Schiaretti, el gobernador de Córdoba, quien le aseguró que no existen chances de que se termine sumando a la coalición oficialista.

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Marcelo Arce

Alfredo Cornejo, Rodlfo Suarez y Ulpiano Suarez en la inauguración de una plaza en el Barrio Bombal este sábado.

Foto: Gobierno de Mendoza

Como lo viene haciendo prácticamente en todo el tiempo que ya lleva de campaña, Alfredo Cornejo se movió ayer en dos planos de análisis luego de conocerse la jugada de Cristina Kirchner de que sea Alberto Fernández el candidato a presidente de su espacio político.

El primero de ellos fue el local. Para el gobernador si Cristina crece, en Mendoza crece la figura de Anabel Fernández Sagasti que es, a esta altura, la rival que el Gobierno prefiere enfrente de Roberto Suárez en la general de setiembre.

Ya es sabido no de ahora, sino desde hace casi un año cuando el propio Cornejo recibió a la dirigente kirchnerista en su despacho para acordar la ley de Juicios por Jurados que finalmente se terminó implementando en la provincia: Fernández Sagasti le garantiza al oficialismo mendocino un escenario de polarización que, cree Cornejo, es el más redituable para su delfín.

La imagen de Cristina Kirchner no ha parado de mejorar en las encuestas en Mendoza desde enero y su crecimiento se ha hecho muy evidente en el interior de la provincia, al ritmo del desplome de Mauricio Macri.

Pero el impacto de la movida de la expresidenta no ha sido el mismo cuando Cornejo lo trasladó a nivel nacional.

Más allá de que la fórmula “es una trampa y da mucho miedo”, como expresó públicamente, la jugada terminó por reforzar la estrategia electoral que el mismo gobernador mendocino viene pregonando, sin éxito hasta acá, desde hace diez días casi como una obsesión política.

Para el mandatario mendocino no existe otro camino que ampliar Cambiemos y sumar a los principales dirigentes del peronismo agrupados en Alternativa Federal al espacio.

No hay que bucear demasiado para encontrar las razones por las cuáles insiste con esta idea que suena a un imposible. Cornejo es de repetir patrones de funcionamiento político cuando sus estrategias le dan resultado.

Y en ese sentido apunta a trasladar a nivel nacional el experimento que lo llevó al poder en 2015. O sea, juntar a todas las fuerzas políticas de un lado para que no termine ganando la otra.

Cambia Mendoza no es otra cosa que eso, una coalición heterogénea de distintos partidos que le permitió a la UCR recuperar la gobernación y desplazar del poder al peronismo mendocino.

Con este plan al que todavía nadie se sube, lo que está planteando el gobernador es sumar a Juan Manuel Urtubey, a Juan Schiaretti, a Roberto Lavagna o a Sergio Massa a Cambiemos, por mencionar a los peronistas más importantes, para frenar el posible regreso del populismo.

Pero existe una razón más de fondo también en este planteo. Y es la preocupación por un eventual triunfo de Macri y la gobernabilidad a futuro.

Con un Congreso que muy posiblemente estará partido en tercios a partir de 2020, Cornejo avizora que será inviable manejar el país si no se tejen acuerdos previos con una parte del PJ y en consecuencia con el grueso de sus gobernadores.

Hacia adentro y hacia afuera, esta idea solo suma rechazos.

El miércoles, en la ríspida reunión de los principales referentes de Cambiemos en la Casa Rosada, Cornejo le reconoció al Gobierno que la baja de la inflación de abril y hasta la decisión de la Corte Suprema de buscar favorecer la situación judicial de Cristina sirvieron para mejorar la imagen del Gobierno.

Pero que ninguna de esas dos cosas va a alcanzar para ganar la elección y, mucho menos, para asegurar que Macri, si es reelecto, tenga un nuevo mandato sin sobresaltos.

Ya a esta altura es un clásico en este tipo de reuniones: María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta compartieron el diagnóstico de Cornejo. Pero Marcos Peña, el Jefe de Gabinete, no.

Este sábado, cerca del mediodía, Schiaretti lo llamó por teléfono a Cornejo. En medio de todo estos planteos, por un instante el mendocino se entusiasmó.

Pero rápidamente el cordobés despejó cualquier tipo de dudas: le dijo que no existía ninguna posibilidad de que se termine sumando a Cambiemos.

Algo similar ya le transmitió Urtubey, en una mano a mano que tuvieron en un cofre break durante la reunión de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmChan), en donde el presidente de la UCR se despachó poniendo en duda una nueva postulación de Macri.

De Massa no esperan demasiado y habrá que ver cómo evolucionan las conversaciones que una parte del radicalismo que quiere irse de Cambiemos ya entabló con Roberto Lavagna.

En este mar de dudas una sola cosa ya definió Cornejo: su decisión es que no propiciará la ruptura de Cambiemos en la próxima Convención Nacional del radicalismo que se llevará a cabo el día 27 y está trabajando internamente para asegurar los votos que le permitan a Cambiemos llegar con vida a las elecciones.

Pero en ese recorrido insistirá con sumar al PJ y también con la alternativa de presentar un candidato propio en la PASO que compita con Macri. ¿a quién llevaría? Nadie sabe.

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