Miguel Ángel Pichetto y Game of Thrones: el Targaryen que nunca tuvo Cersei

Como una variante del desabrido final de Game of Thrones, la política argentina ahora parece buscar la atención de los fans insatisfechos de lo que fue el gran tanque de HBO. Realidad o ficción, las coincidencias de aquella historia épica con la política argentina actual obligan a pensar el próximo voto con mucha cautela.

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Ignacio de Villafañe

El trono de hierro, símbolo máximo del poder.

Cortesía hbo.

El anuncio de la postulación del histórico dirigente y senador justicialista Miguel Ángel Pichetto como vice en la fórmula que encabezará el presidente Mauricio Macri volvió a hacer temblar el tablero político argentino y desvió - para bien de Cambiemos – al menos por un momento la atención que hasta hace poco se centraba sobre Cristina Fernández de Kirchner para colocarla nuevamente en quienes – al menos en teoría – manejan las riendas desde Casa Rosada. Léase “el oficialismo”.

Si algo similar a lo que se dio a conocer este martes hubiera pasado en la exitosa serie de la cadena HBO, Game of Thrones (Juego de Tronos en su versión castellana), el desenlace de la historia no solamente habría sido totalmente diferente – cosa obvia -, sino que probablemente también habría ahorrado varios disgustos por parte de sus fans. Todo esto sin mencionar aún lo ocurrido con Fernández y Fernández.

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¿Macri escuchó a Cornejo y abrió Cambiemos?

Vamos por partes. Para los conocedores de Game of Thrones (GoT, entre los amigos), el siguiente párrafo quizá pueda obviarse. Pero para aquellos otros que durante los últimos años lograron mantenerse al margen de lo que podría catalogarse como una de las mejores series de la historia de la televisión, acá van algunos datos para situarlos en el tema.

¿Tenés tus propias comparaciones entre la política argentina y los personajes de Game of Thrones? Escribilas en los comentarios.

GoT es una serie de HBO basada en la saga inconclusa del escritor estadounidense George R. R. Martin. Su última temporada se emitió este año y fue fuertemente criticada por el público y la prensa especializada debido a la liviandad con que concluyeron las historias de sus personajes y el poco apego de este cierre con la profunda trama política que la caracterizó, sobre todo, durante los primeros capítulos. Política, alianzas y traiciones. Nada más. Con sexo y luchas medievales como telón de fondo, sí. Pero de política, fundamentalmente, es de lo que siempre se trató GoT.

Hecha la introducción, ahora es el turno de las aclaraciones. En GoT nunca hubo disputas entre partidos políticos propiamente dichos sino entre casas familiares. Equipos agrupados por herencia de sangre que desde un punto y otro del mundo imaginario donde transcurría la historia luchaban por determinar quien habría de quedarse con el símbolo máximo del poder real: un trono de hierro situado en el puerto de Desembarco del Rey. Una ciudad. Igual que Buenos Aires.

Targaryen, por ejemplo, es el nombre de una de una de esas familias del poder. Más adelante lo compararemos con el Partido Justicialista. Más adelante, también, entenderemos por qué. Los Lannister, por otro lado, son los rivales de los Targaryen. Cersei Lannister - y con esto queda aclarado sobre qué va el título de la columna – es, al menos hacia el final de la serie, la líder de su clan familiar. Los Lannister son el PRO. Cersei Lannister es Mauricio Macri.

Si bien las comparaciones entre la ficción y la realidad pueden abordarse desde múltiples ángulos, aquí lo único que importa son las coincidencias entre las posiciones ocupadas por los personajes hacia el final de GoT, y las posiciones ocupadas por los personajes de la política argentina hacia el final de la definición de la contienda electoral. Por ejemplo, podría decirse que por haber sido los Lannister una familia siempre asociada a los bancos y el poder monetario es que vale compararlos con el partido líder de Cambiemos; también podría decirse que la semejanza entre el PJ y la casa Targaryen está en la concepción que tienen del pueblo y su relación con este. Pero acá nada de eso importa. Los Lannister son el PRO porque Cersei Lannister es Mauricio Macri. Y los Targaryen son justicialistas porque Daenerys Targaryen – su líder – es Cristina Fernández. Ahora se verá el porqué de estos porqués.

En GoT, Cersei es quien hacia el final de la serie detenta el poder del Gobierno central. Algo así como lo que ahora hace Macri en Casa Rosada. Daenerys, por otro lado, es la heredera legítima al trono que ocupa Cersei. O al menos eso es lo que ella sostiene. A la derecha de Daenerys se encuentra Jon Snow, su principal aliado, un miembro de otro clan familiar - la casa Stark- que por ser hijo bastardo debió cambiar su apellido y aceptar una condena injusta al ostracismo. Jon Snow es Alberto Fernández. Porque Jon Snow, que siempre había creído que era un Stark, (ALERTA DE SPOILER) hacia el final de la serie se da cuenta de que en realidad su apellido es Targaryen.

Detalles más, detalles menos, lo importante es entender que si Cersei es Mauricio Macri y Daenerys es Cristina Fernández entonces Jon - que pasó de ser Snow a ser Stark y de ser Stark a ser Targaryen – es Alberto Fernández.

La pregunta, dentro de toda esta seguidilla de comparaciones, es qué lugar le toca entonces al recientemente ungido Miguel Ángel Pichetto.

Volvamos al escenario final de GoT. Allí encontramos a Cersei luchando por sostener el poder, a Daenerys - madre de dragones, aquella con la que alguna vez se supo identificar la misma Cristina Fernández – haciendo lo imposible por quitárselo, a Jon acompañando a Daenerys y con el mismo derecho a ocupar el trono - en realidad con más derecho, pero eso no viene al caso – por el hecho de haberse descubierto recientemente también Targaryen.

¿Cómo termina entonces la serie? (ULTRA SPOILER ALERT) Daenerys muere. Cersei muere. Jon queda vivo y vuelve al ostracismo. Llegó finalmente el momento de marcar las diferencias – no las coincidencias – entre ficción y realidad. Porque todavía ni Mauricio Macri murió, ni Cristina Fernández murió, ni Alberto Fernández regresó al ostracismo político.

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¿Creés que esta fórmula favorece a Cristina Fernández?

Y es que la razón principal por la cual muere Cersei en la historia de ficción fue su aislamiento. De entre todas las decisiones políticas que este personaje podría haber tomado, por la cual optó fue por la de confiar únicamente en los suyos, los Lannister, para no abrir el juego a nadie más - salvo a adictos rentados -. Como resultado obtuvo una una guerra contra la cual le fue imposible mantenerse en pie.

Daenerys, por su parte, murió por su encierro en sí misma. Se convenció de ser la elegida para salvar al mundo y por eso no quiso dar lugar a quien la secundaba: Jon Snow -o Aegon Targaryen.

Como ya es sabido, a pesar de su autoreconocimiento personal en la figura del personaje, Cristina Fernández optó por no seguir los pasos de Daenerys. La ex mandataria eligió otra estrategia, delegó el poder (?) y bendijo a Alberto Fernández como el frontman de su fórmula. Fernández-Fernández. Targaryen-Targaryen.

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¿Qué te parece la fórmula Macri-Pichetto?

Pichetto no es más que la carta de supervivencia que le faltó encontrar a Cersei. Pichetto es el Targaryen que nunca existió en la serie pero que podría haber cambiado la suerte de los Lannister. Sobra decir que en GoT más de una vez algún operador político le sugirió a Cersei abandonar su cerrazón política y abrir el juego a nuevos actores. Cersei nunca quiso escuchar. Parece que Macri sí.

Ahora queda ver si la batalla entre targaryens cambia el final soporífero que todos padecieron por HBO y brinda al espectáculo político argentino algo de aire fresco. O varias muertes (metafóricamente hablando, vale aclarar).

Quizá George RR Martin todavía esté a tiempo de tomar nota.

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