Candidaturas nacionales: solo los anima la promesa de "un Congreso interesante"

Es un cierre de listas insulso, pero crucial para el país y en el que los nombres en danza arrancan con un "no", pero a quienes la "misión patriótica", de un lado u otro de la grieta (que exista, se quiera o no) los empuja hacia un "sí" cada vez más.

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Gabriel Conte

El Congreso de la Nación.

Para quien ha ejercido cargos ejecutivos, llegar al Congreso no representa un objetivo político. Al menos, cuando se es candidato por Mendoza, una provincia con escasa representación y poco peso específico. Hay que tener mucha muñeca para integrar las comisiones temáticas que se desee y ni hablar de presidir bloques, comisiones o hasta la propia Cámara. De allí que muchos de los que están siendo nominados para conformar la lista lo vean con desdén y solo los mueva la posibilidad de que ese espacio sea, esta vez sí -como también se había creído en 2015- la arena de las grandes reformas que el país necesita.

Aumenta la adrenalina de candidatos que no quieren serlo, el hecho de que se haya instalado una nueva polarización.

Mauricio Macri nunca tuvo mayoría en el Congreso y -citando a Carlos Melconian- muchas veces siquiera contó con los propios. Eso lo diferenció de Néstor y Cristina Kirchner, a cuyos pies se rindió el órgano legislativo.

En las próximas elecciones, si volviera a ganar Macri tampoco conseguirá tener una diferencia sustentable y estará más obligado que nunca a negociar con el peronismo y los partidos provinciales, de allí que hayan encontrado un potencial en la candidatura a vicepresidente de Miguel Pichetto. Pero Juntos por el Cambio, puertas hacia adentro avisó que esta vez viene por todas las reformas que propuso en la campaña de 2015 y que no consiguió.

Y también, si fuera Cristina y su presidente, Alberto Fernández, quienes se impusieran, el Congreso podría poner en marcha una reversa violenta en torno a algunas cuestiones impulsadas por la actual gestión que también vuelven "interesante" ser parte de esa etapa histórica desde una banca.

Por supuesto que para estar a la altura de la Historia hay que tener estatura política y capacidad de acción, ya que no se trata solamente de solucionarle la situación ocupacional a un político en desgracia. Aunque -hay que admnitirlo- el Congreso también está lleno de innotos legisladores que creen que están allí como premio personal a la militancia o que confunden la banca con un puesto militante, cuando es bastante más que eso.

Es un cierre de listas insulso, pero crucial para el país y en el que los nombres en danza arrancan con un "no", pero a quienes la "misión patriótica", de un lado u otro de la grieta (que exista, se quiera o no) los empuja hacia un "sí" cada vez más.

Y este sábado, a más tardar, tendremos nombres y apellidos para ponerles a estas vocaciones.

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