Que la euforia no nos haga olvidar que somos pobres

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea ha vuelto loco a los dirigentes políticos, pero que no se olviden que esto no tiene efectos en el corto plazo, que para competir hay que mejorar y también que tenemos muchas cosas que solucionar en casa y que son urgentes.

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Edu Gajardo

El presidente Mauricio Macri y el titular de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, ofrecieron una declaración conjunta, en el Centro Internacional de Convenciones de Osaka.

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La euforia que generan algunas situaciones de la vida nos hacen olvidar por un momento los problemas. Es propio del ser humano y del argentino. Pasa por ejemplo con la Selección que, después de ganarle a Venezuela, ya es para muchos un gran equipo. En el fútbol es lógico, natural, pero totalmente inofensivo. Sin embargo, cuando le efervescencia llega a quienes dirigen los destinos del país, tenemos que bajar lo humos y no olvidarnos de lo que necesitamos solucionar ya.

Eso pasa ahora, por ejemplo, con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, una negociación histórica y absolutamente fundamental para el desarrollo del bloque y del país, pero que está lejos de ser una noticia que en el corto plazo tenga un efecto sobre la situación de crisis que enfrenta Doña Rosa y el resto de los mortales que viven esta hermosa tierra.

Macri de inmediato dijo que ayudará a "reducir la pobreza en la región", pero no lo hará por lo menos en este período del mandatario y quizás tampoco en un segundo mandato -si es que logra una reelección- ya que para la implementación y puesta en marcha de la relación comercial hacen falta algunos años y analizar también la letra chica. La pobreza hay que bajarla ya, con o sin acuerdos.

Hay que valorar lo que se logró y seguir trabajando de manera seria para que cuando se terminen de afinar los detalles, las condiciones sean las esperadas para la industria nacional. Pero, mientras tanto, hay tareas pendientes que a nivel local falta por resolver y que no se pueden esconder detrás del acuerdo.

No sacamos nada con firmar acuerdos de libre comercio si no somos capaces de bajar la inflación. No sacamos nada con firmar acuerdos de libre comercio si no podemos reducir la pobreza y seguimos con una industria cada vez más golpeada.

Los felicito y está perfecto que logren abrir las puertas a nuevos mercados, pero eso no basta. De ahora en más dejen trabajar a los técnicos de la materia y ustedes, digo Mauricio y el mejor equipo e los últimos 50 años, tienen que seguir enfocados en lo que absolutamente urgente. Los pobres y la clase media que sufre la crisis no puede esperar que todos los parlamentos de los países de la UE aprueben el acuerdo, porque eso tomará por lo menos un par de años. La gente que tiene hambre la sufre hoy, el que no tiene trabajo lo está sufriendo hoy y el que va al y no le alcanza lo está padeciendo hoy, no mañana.

Tampoco se trata de ir contra todo y poner palos en la rueda como la oposición que ya anunció que revisará el acuerdo sólo porque lo lograron los del otro lado, a pesar que ellos también intentaron cerrar la negociación durante todos sus años en el poder. Esa es otra muestra de que la clase política siempre está mirando la básica y la chiquitita, sólo buscando la vuelta para su propio rédito.

Ya sacaron aplausos por la gestión internacional, ahora gánense los aplausos a nivel local y, lo más importante, háganlo porque es su deber como gobernantes y pensando en las nuevas generaciones, porque son los niños los más golpeados por la pobreza y el hambre.

Ahora, del mismo modo, tenemos que cambiar la mentalidad de muchos sectores productivos y mejorar, porque cuando se trata de un TLC no se pueden hacer las cosas a medias. Se abren las puertas, pero también la competencia y en ese marco se requiere excelencia.

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