Scaloni, un interino soberbio que nos toma el pelo

La Selección cerró una gira para el olvido en la previa de la Copa América, con un DT que ha perdido el rumbo.

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Ariel Fernandez

Scaloni

La Selección argentina cerró su gira por Europa y Africa con saldo negativo en la antesala de la Copa América de Brasil. El conjunto que dirige Lionel Scaloni cayó en Madrid ante Venezuela por 3 a 1 y obtuvo un triunfo ante Marruecos 1 a 0 sin sobrarle nada.

Con Messi en cancha, la Albiceleste fue goleada ante la Vinotinto, que hasta hace un tiempo era una de las peores selecciones del mundo y que desde la llegada de Rafael Dudamel se ha convertido en la selección con mayor crecimiento y que seguramente y sorpresivamente estará peleando de igual a igual un lugar en las Eliminatoria para acceder a la Copa del Mundo de Qatar 2022. Sin embargo, el ímpetu de Venezuela no es argumento válido para entender que la selección argentina sea superada de tal manera y con el mejor jugador del mundo en cancha, aunque haya vuelto al equipo solo por su contrato millonario con la empresa de las tres tiras.

Ya en Tánger y sin el 10 del Barcelona, la Argentina pudo ganarle a una selección desconocida como la africana con un rendimiento colectivo paupérrimo que solo fue excluido del papelón por el resultado positivo obtenido.

La Selección está a la deriva. Perdida. Sin una idea fija y mucho más confundida aun cuando el mejor jugador del planeta se acerca a ella. Es que el entrenador parece cambiar todo lo que piensa o lo bueno que en algún momento había hecho en post de quedar bien con Messi.

Pero Scaloni, que no tiene ningún mérito como para dirigir a un equipo tan glorioso como el nacional, y que además, aunque haya sido ratificado en el cargo todos sabemos que está de paso y que Brasil 2019 podría ser su puerta de salida, cree tener avales como para declarar de forma irónica o socarrona, como si los giles, ósea nosotros, ustedes, no se dieran cuenta lo que pasa dentro de la cancha y también afuera.

“Si saltamos el partido de Venezuela, el equipo llega bien”, aseguró Scaloni luego del encuentro ante Marruecos. Insólito para la cabeza de una Selección argentina. Sabiendo además que el primer partido, con Messi incluido y ante Venezuela, equipo que podría ser rival en la Copa América, era el más importante de los dos. O como cuando expresa: “Zaracho jugó 15 minutos increíbles”. Evidentemente nos toma el pelo. No porque el jugador de Racing no haya tenido un lapso interesante en el juego, sino porque el mismísimo entrenador es quien trata de imponer que su trabajo es significativo, cuando evidentemente no lo es y expone que "éste partido (por Marruecos y las condiciones climáticas) no es parámetro de análisis".

Lionel Scaloni fue perdiendo el rumbo en un puesto que le cayó del cielo con la tortuosa salida de Jorge Sampaoli. Fue desvistiendo sus propias falencias de a poco, no solo desde lo táctico y futbolístico, sino también desde sus declaraciones y su rol como adiestrador. La Copa América está a la vuelta de la esquina y la Selección viaja rumbo a Brasil con una mano adelante y otra atrás, con Messi y nada más.

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