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Opinión

Chau a la conquista: el varón y el amor por sí mismo

¿No existe más la virilidad? ¿Se puede hablar de un "nuevo hombre"? Varios profesionales explican este fenómeno que vive la masculinidad actual. ¿Vos qué pensás?

Intelectuales como Georges Vigarello, Jean-Jacques Courtine y Alain Corbin aseguran que la virilidad es un "atributo" en decadencia. La psicoanalista Gabriela Grinbaum dice que "lo que vemos es fenoménico. Los hombres hoy corren a las mujeres del espejo para mirarse ellos".

Hace años en una nota de Revista Ñ de diario Clarín se postuló que la igualdad laboral, incluso el dominio de las mujeres en las empresas, en el mundo, y las mujeres presidentas, modificaron el lazo entre unos y otras. Hay algo amenazador para muchos hombres que se enfrentan con estas mujeres, "las nuevas patronas", como las bautizó Ernesto Sinatra.

Obsesión por el deporte, vida lozana, pecho depilado, tatuajes, excesivo cuidado de la apariencia física... a todos estos rasgos de la metrosexualidad hoy se le suma el uso de las redes sociales como vitrina para exhibir músculos, estilo de vida "con onda", con el fin de "encantar" tanto al sexo opuesto como al propio. Porque el hombre de hoy adora conquistar no solo a ella, sino también a él.

¿Hay un nuevo hombre? ¿La virilidad ahora ha mutado, y se construye de otra forma?

El psicoanalista salteño Walter Caravotta explicó que se puede hablar de nuevas virilidades, en el sentido de que hay un espacio que estaba reservado a lo femenino y empieza a ser ocupado por lo masculino; es la disposición para las miradas y el interés por la imagen.

"Ya en los años 50, el psicólogo Jacques Lacan hablaba de una caída de la imagen paterna y del crecimiento de la imagen femenina. Esto da lugar a que muchos hombres heterosexuales pero identificados con el lado materno; es decir, una heterosexualidad diferente que no es homosexualidad. Es una virilidad cuestionada porque está identificada del lado del ideal materno", especificó el profesional salteño.

Charlamos con el psicoanalista mendocino Gustavo Constanzo, quien prepara una investigación especial sobre el tema: "La verdad es que, a partir de lo que escucho en el consultorio, he comenzado a preguntarme... ¿Qué pasa con el hombre hoy? ¿Podemos hablar de nuevas formas de ser hombre? ¿Cómo repensar las posiciones masculinas y femeninas en tiempos de cambio?", dice.

"Partiendo del hecho de que 'no hay nada escrito sobre la relación sexual', no hay complemento entre los sexos, hay un imposible y hay que inventar. Así a partir de la relación del hombre con el falo y con el otro sexo se pueden entender las distintas soluciones posibles", sigue Constanzo. "En esta época hay una pluralización y una pérdida de las referencias que hacen que la virilidad pueda sostenerse".

¿Qué vemos? Que los hombres parecen haber perdido el sostén imaginario -simbólico que les aseguraba virilidad, que pierden la iniciativa frente al encuentro sexual y esperan que las mujeres lo hagan por ellos.

¿En la actualidad qué o quién determina la identidad masculina? ¿Es lo transmitido por el padre o por los medios, las redes, las industrias culturales?

"Hoy se da que muchos hombres pasan tiempo en el gimnasio, cuidando la imagen de su cuerpo. Pero también acuden a los tatuajes, los piercings, las cirugías estéticas. Toda esa cosmética masculina ¿es viril? Y si es viril ¿de qué virilidad se trata? Son hombres que se distinguen por desarrollar un estilo de vida que privilegia el cuidado su imagen, caracterizándose porque suelen tomarse a sí mismo como su propio objeto de amor. Ser heterosexual, bisexual o gay no es el rasgo más importante", explica Constanzo.

"Quizás el lema del hombre de hoy pueda ser enunciado así: 'Soy mirado... luego existo'. Su posición subjetiva queda así condicionada por esta coordenada", asegura el profesional mendocino.

Si los semblantes de hombres y mujeres han ido cambiando, entonces: ¿cómo pensar en los tiempos actuales la virilidad cuando el lazo entre hombres y mujeres ha padecido tantas transformaciones? ¿cuál puede ser la posición viril con la que se sostiene el acercamiento hacia una mujer?

Pues la conclusión es simple: la virilidad, esa histórica, esa del macho fuerte en contraposición a la mujer débil, ya no existe más. La virilidad no es una, no está fija, no puede definirse de una única manera. Está atada a la singularidad de cada sujeto.