Opinión
Coma caca
La obtención y difusión de las declaraciones juradas de los funcionarios es un buen primer paso, pero no representa la verdadera revolución institucional que Mendoza necesita para su estructura. La revisión de los listados producida por los periodistas de MDZ y compartida en los últimos días ha sido un ejercicio de corroboración de sospechas preexistentes o bien, de confirmación de investigaciones de nuestros periodistas durante la tristísima gestión de Francisco Pérez al frente de los destinos de la provincia que, hay que recordar, fueron negadas o bien ignoradas largamente por acusados y quienes debían controlarlos.
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En la Justicia, en tanto, la imagen que queda es que siguen viendo y comentando cómo bailan flamenco en el seno del Poder Judicial las nietas de algún juez. Toda una metáfora en torno a su rol social y su apariencia institucional.
Resta por ver cómo han evolucionado los patrimonios, cosa que con las últimas gestiones no pudimos hacer, habida cuenta de que la norma que los obligó a presentar sus declaraciones juradas a la Fiscalía de Estado es nueva. Podremos verlo sobre el final del mandato de Alfredo Cornejo.
Lo que está en discusión es si una vez más vamos a indultar al pasado.
Ya ha sucedido en gobiernos anteriores, desde que se recuperó la democracia, en esta “isla de la transparencia”. Bancos del Estado esquilmados por privados o usados como financiadores de campaña, despilfarro total de las cuentas bajo propósitos inciertos, gastos mal hechos, cargos mal desempeñados, proyectos que no fueron tales sino simples ocurrencias en beneficio de algún vivo.
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En lo formal, “no pasó nada”.
Para los papeles sellados y los dictámenes oficiales, “nadie cometió nunca un delito”; ni siquiera una infracción. El largo brazo de la ley sirvió y sirve para abrazar y encubrir, no para atrapar infractores. Pero ante la realidad, Mendoza es una provincia más del montón, ya no aquella que soñamos como “la California del Sur” o “la Barcelona argentina”. Somos lo que somos y está a la vista. El asunto es si estamos conformes o no con esto. Si lo estamos, allá nosotros.
Si lo que queremos es cambiar la situación y tenemos en la mano las declaraciones juradas recientemente difundidas, veremos el entramado de éxitos personales que aportan al fracaso colectivo de Mendoza.
Ya lo preguntó el periodista Marcelo Arce en MDZ días atrás: ¿nadie va a investigar? La pregunta sigue sin respuesta.
Más allá de los líderes políticos, que se creen con derecho a hacer y deshacer porque "otros ya lo hicieron antes", tenemos el problema estructural.
Hay un lema que rige al mendocinismo promedio: "Millones de moscas no pueden equivocarse: coma caca usted también".
Unos tras otros repetimos la letanía de queja, en una marcha en círculo que es eterna.
Mendoza se caracteriza, por ejemplo, por su sistema sanitario al que nadie puede conducir, nadie puede establecerle un orden, unas prioridades, una auditoría permanente y definir inversión y gasto.
Nadie puede o quiere, en esta maraña de "caciques" atornillados a sus pequeños quioscos, dejar de pagar en muchos casos dos veces para lo mismo, o definir que sectores no estatales cobren por hacer algo que perfectamente y a menor costo podría hacer el Estado.
Si uno revisa la lista de declaraciones juradas que difundió la Fiscalía de Estado, veremos que respondió una porción -no todos- de los que tuvieron cargos políticos o de planta permanente con responsabilidad en el manejo de fondos.
La nómina mezcla famosos con desconocidos. Apuntamos siempre a los famosos, a sus esposas, militantes, amigos, amantes, parientes.
¿Y los desconocidos? ¿Aquellos que saben ocultarse en las sombras precisamente para que, cuál vampiros, la luz no los haga estallar?
Son 1.112 aquellos que rindieron cuentas como lo establece la norma. Y de esos, 827 pertenecen al sistema de Salud, Desarrollo Social y Deportes.
Ahí queda claro que cuando muchos mandan, nadie lo hace.
Sigamos revisando, y encontraremos el nepotismo VIP en varios sitios. ¿Había que crear una DGE paralela en el Departamento General de Irrigación y poner a cargo a la hermana del superintendente?
¿No es mejor que todas las escuelas de Mendoza enseñen a cuidar el agua que armarle una estructura paralela? ¿Llegará el día en que la DGE salga a inspeccionar canales..?
Veremos en el futuro cómo no hay indicadores lógicos que permitan a algún nivel de autoridad definir continuidades e interrupciones en los cargos. Todos siguen, siempre, o quedan "depositados" eternamente en cargos de alta jerarquía y poco control, mejor que cuando entraron al Estado desde cargos políticos, porque nadie ya les pone el ojo encima.