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Opinión

¿Son las universidades norteamericanas las mejores del mundo? Al parecer, no

Los estadounidenses, tienen una visión dividida de la educación.

Al menos esto sostiene Kevin Carey, especialista en educación norteamericano, en un meduloso artículo aparecido en el New York Times el pasado mes de julio y del cual extraemos algunos conceptos que consideramos interesantes compartir con aquellos que analizan la problemática educacional .campaña: nyt2014_sharetools_mkt_topstories_478QW - 247890, creativo: nyt2014_sharetools_mktg_topstories_478QW - 373809, página: www.nytimes.com / año / mes / día / upshot / americanos-pensar-que-tener-los-mundos-best-colegios-que-no haga. html, targetedPage: www.nytimes.com / año / mes / día / resultado, la posición: MiddleLeft

En el periódico mencionado, al autor desliza una serie de reflexiones, las cuales nos hacen pensar, entre otras cosas, que, como reza el dicho popular, “en todos lados se cuecen habas”

Los estadounidenses, tienen una visión dividida de la educación. “La sabiduría convencional ha sostenido durante mucho tiempo que nuestras escuelas K 12 (6 años de educación elemental y cuatro de secundaria) son mediocres o peor, mientras que nuestras universidades son de clase mundial”, asegura Carey.

Aunque muchos expertos en políticas debaten acaloradamente ideas de reforma escolar, la educación superior se deja en gran parte a sus propios lineamientos. Muchas familias, sostiene, “viven preocupadas acerca de cómo ingresar y cómo poder pagar las universidades cada vez más caras”. Pero la calidad estelar de esas instituciones es solo, al parecer, un supuesto.

Un estudio multinacional reciente de las habilidades de lectura, escritura y aritmética para adultos sugiere que este punto de vista de excelencia es erróneo. Escuelas primarias y secundarias y universidades en Estados Unidos son -a su juicio- “en realidad mucho más parecidas de lo que la gente cree, y no en el buen sentido”.

Los datos aportados por Carey sugieren la existencia de problemas profundos en la educación norteamericana que no desaparecen por arte de magia una vez que los estudiantes ingresan a los doctos edificios con paredes cubiertas de hiedra.

La visión negativa de escuelas K-12 -asegura el autor - ha sido muy influenciada (como en nuestro país) por las comparaciones internacionales.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, por ejemplo, administra periódicamente un examen llamado PISA tomado a alumnos de 15 años de edad en 69 países. Si bien los resultados varían un poco dependiendo de la materia y el grado, en ellos, los Estados Unidos nunca se ven muy bien.

Lo mismo ocurre -subraya el autor- en otras pruebas internacionales. “En la prueba de matemáticas de PISA, los Estados Unidos luchan sin tregua en el último lugar entre los países desarrollados, junto con Hungría y Lituania”.

El predominio internacional percibido en el mundo por educación superior norteamericana se basa, en gran medida ,en el ranking mundial de las mejores universidades.

De acuerdo con uno reciente realizado por el Times Higher Education, con sede en Londres, cita el autor, “18 de las 25 principales universidades del mundo son estadounidenses. Del mismo modo, el Academic Ranking of World Universities, publicado anualmente por la Universidad de Shanghai Jiao Tong, da 19 de 25”.

Hay un problema - asegura el articulista- con esta forma de pensar. Cuando el presidente Obama dijo: "Tenemos las mejores universidades", no ha significado: "Nuestras universidades son, en promedio, las mejores". A pesar de que eso es lo que mucha gente escucha, lo que realmente dice es, "de las mejores universidades, la mayoría son las nuestras". Para el autor, la distinción es importante.

Las clasificaciones internacionales de las universidades, por otra parte, tienen poco que ver con la educación, asegura, un concepto este que compartimos plenamente.

Las mismas se centran en la ponderación como instituciones de investigación, en el uso de indicadores como el número de ganadores del Premio Nobel, la cantidad de artículos publicados en revistas de referato y el prestigio del claustro. “Una universidad podría dejar de matricular estudiantes sin que esa medida tenga efecto en su puntaje”, asegura.

Vemos las escuelas y universidades de manera diferente, añade el autor, porque se las evalúa de maneras distintas: “El rendimiento académico de la población total de los estudiantes en un caso, el rendimiento de la investigación de un pequeño número de instituciones, en el otro”.

La forma más justa de comparar los dos sistemas entre sí y con los sistemas de otros países sería llevar a cabo algo así como un PISA para la educación superior. Eso nunca se había hecho hasta finales de 2013, cuando la OCDE publicó tal estudio.

El proyecto se llama el Programa para la Evaluación Internacional de Competencias de los Adultos (conocido como PIAAC, a veces llamado "pis-ack" ). En 2011 y 2012, 166.000 adultos con edades de 16 a 65 años fueron evaluados en los países de la OCDE (la mayoría de Europa, junto con los Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón y Corea del Sur) y Chipre y Rusia.

Al igual que PISA, PIAAC contienen pruebas de alfabetización y matemáticas. “Debido a que los tomadores de la prueba eran adultos, se les pidió usar esas habilidades en contextos del mundo real. Por ejemplo, leer un artículo de noticias y un correo electrónico, describiendo un método diferente e innovador de mejorar la calidad del agua potable en África, e identificar la frase en cada documento que describiera una crítica común a los dos inventos. La prueba también incluye una medida de "resolución de problemas en entornos ricos en tecnología", reflejando la naturaleza del trabajo moderno”.

Más adelante, el autor señala que “sólo el 18 por ciento de los adultos estadounidenses con títulos de licenciatura llegan a los dos niveles superiores de matemáticas, en comparación con el promedio internacional de 24 por ciento”.

Más de un tercio de los titulares de licenciatura no logró alcanzar el nivel 3 en la escala PIAAC de cinco niveles, lo que significa que no pueden realizar las tareas relacionadas con las matemáticas que "requieren de varios pasos y pueden implicar la elección de estrategias de resolución de problemas". Los estadounidenses con estudios de postgrado también van a la zaga de sus pares internacionales.

Los resultados en Estados Unidos de las pruebas de alfabetización y tecnología fueron algo mejor, en el sentido de que eran sólo mediocres.

Adultos estadounidenses eran octavos de la parte inferior de la alfabetización, por ejemplo. Y los graduados recientes de la universidad no se ven mejor que los antiguos. Entre las personas de 16 a 29 con un título de licenciatura o superior, EEUU ocupa el puesto 16 de 24 en matemáticas.

“No hay ninguna razón para creer que las universidades estadounidenses son, en promedio, los mejores del mundo”, afirma categóricamente Carey.

Por el contrario, “PIAAC sugiere que las grandes disparidades de conocimientos y habilidades presentes en los escolares estadounidenses no mejoran con la educación superior. En todo caso, se magnifican”.

Mientras que los graduados universitarios estadounidenses están mucho más informados que los no graduados, creando una "sustancial disparidad salarial” para los poseedores de un título de ese nivel, se ven mediocres o peor en comparación con sus pares con estudios universitarios de otras naciones.

Creemos que esta realidad señalada por el especialista norteamericano debería preocupar a quienes sostienen,como muchos economistas lo hacen, que la prosperidad a largo plazo de los países se basa en gran parte en el nivel educativo de las personas. La relativamente alta remuneración de los trabajadores estadounidenses comenzará a erosionarse -se preocupa- “a medida que más puestos de trabajo estén expuestos a la dura competencia de los mercados de trabajo globales”.

“Será cada vez más peligroso creer -y que creamos los argentinos también- que sólo nuestra escuela elemental y media tienen serios problemas”, finaliza Carey.

Kevin Carey dirige el Programa de Política Educativa de la Fundación Nueva América. Una versión de este artículo apareció en la prensa el 29 de junio de 2014, en la página SR3 de la edición de Nueva York bajo el titulo:?. ¿Quién tiene las mejores universidades del mundo?

Guillermo Badino, director MBA UTN FRM