Hay peronistas… pero no todo es peronismo (respuesta al “verso” de Padilla)
Lo que “jode” no es el peronismo, lo que “jode” es que en el intento de parecer interesante, se les sube el ego a la cabeza y terminan por ser insoportables. Piensan tanto desde ellos mismos que se les olvida que interactúan con el mundo (no son el mundo), y que a su vez ese mundo les da como interacción aquello que ellos le dan.
Pretenden que juguemos ese juego de que todos somos peronistas, que todo es peronismo, ese peronismo religión de una patria peronista que impone a gritos lo bueno para justificar lo malo, que especula con los logros para explicar los robos… se justifican diciendo que pueden ser lo mejor y lo peor, es el gen de la Argentinidad que el pelado Cordera nos supo cantar.
Ahora bien, esta explicación de las mil contradicciones no puede ser en ningún caso una justificación “chistosa” de la búsqueda desesperada por retener el poder.
El peronismo se autodefine como movimiento y con eso sus “justificadores orgánicos” pretenden imponer su discurso único desde su espacio de clase política dominante y de los medios suministradores de propaganda oficial. Citando a Marcuse podemos decir que «Su universo del discurso está poblado de hipótesis que se auto validan y que, repetidas incesante y monopolísticamente, se tornan en definiciones hipnóticas o dictados».
Y así llegamos al punto donde se explica cómo la Argentina nació con el peronismo, allá por 1930, cuando el General fue parte del primer golpe de Estado (la primer acción de Perón como peronista) y desde ese momento todos los prohombres de nuestra patria, si estuviesen vivos hoy, serían peronistas o incluso fueron peronistas sin saberlo y sin que este “movimiento” existiera aún.
Esta trampa discursiva en la que todo es peronismo es la que nos viene dañando hace mucho y que se vuelve más notoria desde que recuperamos la democracia hace ya 30 años, como ejemplo podemos tomar la provincia de Buenos Aires que en 30 años ininterrumpidos de PJ en todas sus versiones tiene un acumulado de injusticias, desigualdades y exclusiones que no concuerdan con las consignas que grita a los cuatro viento este PJ en versión seudo progre de la década que termina.
Llegó la hora de que se hagan cargo de lo malo que gestaron desde ese movimiento llamado peronismo, llegó la hora de que las políticas acertadas (muchas ideadas y propuestas por partidos que realmente son progresistas) no sean la justificación a la corrupción, a la mala administración, al amiguismo, al sometimiento y la exclusión del que piensa distinto, en pocas palabras que las políticas acertadas no sean la justificación absoluta del PERONISMO. Llegó la hora de escuchar otras voces y leer nuevos relatos. Llegó la hora de aceptar que no todo es peronismo.
César Cattaneo

