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Opinión

Elecciones UNCuyo: Pizzi, el golpe de efecto del radicalismo

Se viene la segunda vuelta en las elecciones de rector y vice en la universidad, y el candidato ganador, contra lo que se podría esperar, cerró las puertas a alguna alianza con los candidatos que quedaron fuera.

Con los resultados finales ya en la mano, el primer proceso de elección directa de cargos directivos de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) le dio una sorpresa difícil de digerir a más de uno.

La fórmula Pizzi-Barón (35,72%), apadrinada por Cobos, rondó los catorce puntos de diferencia con su inmediato seguidor, la fórmula Battistón-Puerta (21,72%), mientras que esta, que representó al oficialismo universitario, apenas pudo superar por menos de un punto a la de López-García (20,76%).

Apenas conocidos extraoficialmente los primeros números, Pizzi declaró ante MDZ Online que tenían certezas previas del triunfo, pero que no conocían con precisión los números. Y es que ya desde la semana pasada se olía en el ambiente universitario el triunfo, aunque las mediciones más optimistas daban diez puntos de diferencia entre el primero y el segundo.

Por eso, cuando nos acercamos ayer al búnker de la fórmula 1-U Interclaustro, lo que reinaba era la tranquilidad, y esto nos dijeron los ganadores de la primera vuelta.

Pizzi la tiene clara

En estas elecciones en la UNCuyo compitieron cuatro fórmulas: una oficialista filokirchnerista (Battistón-Puerta), una opositora surgida de las entrañas del Rectorado (Rodríguez-Paparini), una asociada al peronismo conservador (López-García) y la filorradical (Pizzi-Barón).

Sin duda, la dispersión del voto entre las tres primeras listas favoreció a Pizzi, pero sería muy simplista asegurar que Rodríguez y López podrían acercarse a Battistón para la segunda vuelta, porque las disputas y las diferencias entre estos tres son muchas y muy claras: Rodríguez representa a un progresismo claramente distanciado de Somoza (de hecho, esta lista fue la primera en denunciar al rector cuando este, sin el menor tacto político, convocó a una conferencia de prensa para hacer un balance de la gestión), mientras que López no puede despegarse de su participación en los gobiernos de la nefasta década del noventa.

Pero la distancia de Rodríguez y López a Pizzi también es enorme. Tanto, que a pesar de que ahora se ingresa en una semana en la que cualquiera podría estar pensando en negociaciones con quienes quedaron tercero y cuarto, Pizzi tira el primer uppercut desde su búnker sosteniendo que no se siente próximo a ninguno de ellos, por lo que la estrategia de aquí a la semana que viene será reforzar la campaña con su plataforma.


¿Y de dónde le viene tanta confianza a Pizzi? De varios frentes.

Primero, sabe que ahora la cuestión se dirime entre dos y que Battistón no es, exactamente, un candidato que convenza a todo el electorado. De hecho, ahora, para los posibles indecisos y, en todo caso, para quienes votaron a López o Rodríguez, la cosa estará, en el caso más extremo, en elegir el mal menor.

Segundo, se sabe que el peronismo es el peronismo, y cuando las papas queman, todos se alinean detrás del candidato, sea este progresista o conservador. Entonces, es de esperar que los candidatos que se enmarcan en estas filas se aúnen. Pero entre los dos candidatos abiertamente peronistas apenas si suman poco más del 41%. Necesitarían la mano de Rodríguez, es decir, Battistón tendría que ofrecer el oro y el moro a quien fue su opositor más acérrimo en estas elecciones y que más diferencias marcó con la gestión de Somoza, y eso es algo que no parece posible, o al menos tan sencillo como para resolver en una semana.

Y tercero, Pizzi sabe que cuenta con todo el aparato de la Franja Morada, que si bien en esta primera vuelta no estuvo del todo satisfecha y convencida con su postulación, en la segunda vuelta se puede prever que salga con el voto unánime al candidato de Cobos. A lo que hay que sumarle los aparatos de otras agrupaciones estudiantiles que disienten con el kirchnerismo, amén de que en el claustro de los profesores Battistón ya no contará con el arrastre de sus candidatos a decanos.

Se viene un voto más pensado, más meditado, por lo que para la segunda vuelta Pizzi se siente tranquilo. Y si no se sienta en los laureles es porque es un hombre que conoce la política y las sorpresas que esta puede dar, pero, sin dudas, cada vez ve más cerca el sillón del Rectorado.

El golpe de efecto radical

El electorado universitario no puede, de ninguna manera, compararse con el electorado general, pero puede olerse en estas elecciones universitarias que algo de lo que puede llegar a ocurrir en el 2015 en la provincia ya sucedió en la UNCuyo.

Con el cobismo tirado de cabeza a ganar elecciones y el kirchnerismo con luchas intestinas y perdiendo fuerza, el resultado de ayer puede haber sorprendido por los número finales, pero no  en general.

Es un gran golpe de efecto para el radicalismo (tanto para Cobos como para Cornejo, que algo tiene que ver también con estas elecciones de la UNCuyo) ganar las elecciones universitarias. Y es que deja instalada con un ejemplo concreto la idea con la que la oposición viene pinchando desde hace rato, la del fin de un ciclo.

Si la semana que viene gana Pizzi las elecciones en la UNCuyo, de ninguna manera cabría concluir que eso se trasladaría a la sociedad en el 2015, pero seguro será un gran empujón anímico, especialmente para los radicales, además de que le puede servir a Cobos a nivel nacional, porque con seguridad los medios nacionales se harán eco del hecho de que un cobista como Pizzi le ganó a un oficialista como Battistón.