Argentina, ¿un país con buena gente?
Dos hechos muy puntuales dejaron al descubierto, en estos días, que el espanto puede expandirse sin límites: primero, por un hecho trágico y luego, por la reacción humana a su alrededor.
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La gran tormenta que anegó a una buena parte de la provincia de Buenos Aires es uno de los escenarios y el otro, la explosión en Alta Córdoba que dejó destrucción y heridos a 200 metros alrededor de la fábrica siniestrada.
El primer caso, implicó que decenas de miles de personas se vieran afectadas. Entre ellos, muchos debieron abandonar sus viviendas o, por lo menos, se intentó que lo hicieran ante el peligro que implicaba el hecho de que estaban con más de un metro de agua en su interior.
En la tragedia cordobesa, el fuego y la destrucción de puertas y ventanas, además de la voladura de techos, generó la necesidad de que sus habitantes se retiraran por seguridad.
En ambas situaciones hubo robos y saqueos a las viviendas abandonadas.
No fue el gobierno, ni la policía, ni los medios, ni la dirigencia de ningún tipo la que echó más agua al agua y leña al fuego: fueron vecinos en actitud delincuencial, que en lugar de tender la mano solidaria ante la desgracia, lo hicieron para llevarse la mayor cantidad de objetos ajenos que pudieran.
Se multiplicaron las denuncias sobre estas conductas deleznables por parte de vecinos aprovechadores, al punto de que -después de tantas desgracias que se han vivido en el país- asombran, indignan y causan dolor.
¿Qué lleva a argentinos a aprovecharse del infortunio y desesperanza de compatriotas?
Vecinos castigados por la furia de la naturaleza y la imprevisión y reiterada ausencia del Estado en uno de los casos, y por la falta de responsabilidad del propietario de la fábrica en Córdoba, además de la ausencia de control estatal, shockeados y sobrellevando como pueden la situación, recibieron un golpe adicional por parte de delincuentes que se aprovecharon de su desgracia.
Dolor sobre dolor. Frialdad y aprovechamiento inhumanos ante adversidades mayores e inesperadas.
Argentina, ¿país de buena gente? Un punto para reflexionar y evitar situaciones que pueden ser peores.
