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Elecciones

En Brasil se enfrentan la maquinaria política contra la mediática

Quiénes se enfrentan en realidad en Brasil este domingo.
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 En las elecciones de Brasil se juega gran parte del destino de Sudamérica, por la dimensión gigante que tiene y su influencia en la región. 

Seguramente este domingo no se terminará todo, sino que habrá un “alargue” el 26 de octubre. Para esa segunda vuelta, la presidenta Dilma Rousseff pareciera tener garantizado un lugar. Y el ansiado segundo lugar parece ahora estar disputado entre Marina Silva y Aecio Neves. Las últimas encuestas dan a la presidenta que va por su reelección un 40 por ciento de intención de votos, a Marina el 25 por ciento y a Aecio un 23 por ciento, en lo que representa prácticamente un empate técnico. Un escenario impensado hace sólo tres semanas, cuando Marina había empatado el primer lugar con Dilma y las encuestas la daban ganadora en una eventual segunda vuelta. 

¿Qué pasó entonces? 

Que pasó la sorpresa inicial de la candidatura de Marina y se fue frenando su envión. Luego de la muerte trágica de Eduardo Campos, el candidato a presidente del Partido Socialista, Marina asumió ese lugar e irrumpió en la campaña como una tromba, con una gran carga emocional y quizá encausando un voto castigo que andaba deambulando por ahí. 

Luego de ese primer momento, se empezó a ver una verdadera pelea de titanes en la campaña: de un lado, la maquinaria política y del otro lado la maquinaria mediática. En realidad, es una pelea de fondo que se viene dando en distintos países de Sudamérica. Este enfrentamiento se da a partir de la Ley de Medios de Argentina y esta semana tuvo un nuevo round en Córdoba con el triunfo democrático que significa que Clarín haya tenido que incorporar a CBA24n a su grilla de cable. Pero a partir de Argentina, esta situación se extendió a Bolivia, Ecuador, Venezuela, Uruguay. 

Y también al Brasil, donde en las últimas dos semanas se han enfrentado la maquinaria política del PT por un lado traccionando a Dilma y la maquinaria mediática por el otro lado traccionando a Marina. Una aclaración: si en Argentina Clarín es un jugador con posición dominante rayana al monopolio mediático, en Brasil O Globo es un verdadero y total monopolio, cuyos tentáculos llegan al último rincón de ese gigante continental. 

Pero además de enfrentarse el poder político (democrático) contra el poder mediático (relacionado con el poder financiero), en las últimas dos semanas de campaña, se enfrentaron dos mujeres, con sus historias, sus capacidades, sus miedos, etc. Dilma se repuso de la cachetada inicial y Marina empezó a perderse en el laberinto de la campaña. Por otro lado, la estrategia de Aecio Neves, el candidato de la derecha neoliberal, fue atacar la posición de Marina, para lograr lo que finalmente logró: llegar al domingo con posibilidades de desbancarla para una segunda vuelta. Entonces, desde arriba y desde abajo, desde la izquierda y desde la derecha, el blanco fue Marina Silva, que tuvo que dedicarse a atajar penales y no pudo (o no supo, o no quiso) hacer una campaña propositiva. 

Desde la derecha, Aecio le refregaba que ella no puede encarnar ninguna nueva política porque militó 25 años en el PT y fue ministra de Medio Ambiente de Lula. 

Desde la izquierda, Dilma le endilgó haberse convertido en la candidata del establishment político y económico. El caso de la presidenta fue muy distinto, porque cuando retomó los carriles normales de la campaña, la basó en dos cosas fundamentales: lo hecho y lo que queda por hacer. Que es mucho en ambos casos. 

Como me dijo una vez Frei Betto: “Lula y Dilma son los mejores presidentes de toda la historia de Brasil. Pero no es necesario”.

 Lo hecho es mucho, sacar de la pobreza a 40 millones de seres humanos es un logro inconmensurable. 

Reposicionar a Brasil dentro de Sudamérica y Latinoamérica, y desde ahí en los BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica), dejando de lado las antiguas posiciones cipayas para con el Imperio, no es menor. Devolverle a Brasil la política (el ejemplo es este enfrentamiento del poder político con el poder mediático) cuando antes con Fernando Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso se había enseñoreado el discurso del fin de la historia y la muerte de las ideologías, también es un logro formidable. 

Pero también falta mucho, como quedó demostrado con las manifestaciones de protestas de 2013 y también antes del mundial de fútbol de este año. Los nuevos ciudadanos que pasaron a integrar una nueva clase media ahora piden mejores servicios, mejor educación, mejor salud, mejor transporte, etc. Y tienen mucha razón en exigirlo. De todo eso tomó nota Dilma y lo sumó a su campaña, junto con el repaso de lo hecho. Por otro lado, Aecio también pudo hacer una campaña clara, de franca oposición al gobierno del PT, proponiendo la vuelta al pasado, a la apertura indiscriminada de la economía y a todo lo que ya vivimos con el neoliberalismo. Es una campaña franca y clara. 

Así las cosas, las clases populares votarán el domingo por Dilma, y las clases dominantes se dividirán entre Aecio Neves, del Partido Social Demócrata de Brasil y Marina Silva Partido Socialista, aunque en este caso socialdemocracia y socialismo son palabras prostituidas, que han sido vaciadas de su verdadero contenido. La gran incógnita será cómo se expresa esa creciente clase media, hija de Lula y de la propia Dilma.