Res pública
Cuando nos referimos a la “Cosa Pública”, el término se refiere, a la temática de todos, a los intereses del conjunto, a la cosa colectiva, a lo “nuestro” como conjunto de personas organizadas socialmente.
Ahora bien, en relación a la reforma sancionada en el Congreso de la Nación, por parte de nuestros representantes, la cual presenta una magnitud tal que tiende a signar nuestros derechos y deberes, en nuestra vinculación con nuestros conciudadanos, parejas, padres, hijos, contratantes, etc, la considero apresurada, en virtud de que observo que no se intentó, hasta al hartazgo, llegar a consensos ampliamente mayoritarios, en razón de que se trataría, en principio de una reforma que nos debería regir, por lo menos, por los próximos 50 años.
Opino que se debería haber dado mayor participación a la ciudadanía, a través de referéndum o consultas “VINCULANTES”·, a través de la cual nos pudiéramos expresar al respecto, como colectivo.
Como contrapelo de ello, no se trasladó la discusión a la sociedad, (como por ejemplo si se hizo con el matrimonio igualitario), impidiendo de esta manera, que esta reforma no tenga, real asidero y comprensión en el seno de la población, ya que no tiene cabal conocimiento de que está en juego, ya que en el mejor de los casos, solo ha escuchado a “especialistas”, que le hablan en difíciles términos, de temas que no comprende o entiende cual es la vinculación con su vida diaria.
Por lo expuesto, persuadido me encuentro que, en relación a esta reforma, se ha perdido la oportunidad de profundizar nuestra democracia, utilizando las consultas referidas, a los fines de que los ciudadanos interesados se manifestaran, a posteriori de una prolongada discusión. Me pregunto, ¿cuál es el apuro?, ¿quién nos corre?, ¿si hemos podido subsistir con la precedente legislación, durante más de 100 años, porque no podemos hacerlo 1 año más?.
Como corolario, podemos ver que quienes incidieron en la reforma, en definitiva, fueron los intereses de grupos (corporaciones, como la Iglesia Católica, por ejemplo) y no el interés de la RES PÚBLICA, representada materialmente en los logros consensuados con amplias mayorías en persecución del interés colectivo, estableciendo POLÍTICAS DE ESTADO, respetando a su vez la minorías.
Otra vez sopa, se nos escapó la tortuga.
