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Opinión

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Descenso

El hincha del Rojo no descendió

Ante tanta locura, el simpatizante de Independiente me devolvió la esperanza en el futbol.
Foto: NA
Foto: NA

Sábado 15 de junio del 2013. No era un día mas en tu vida, era “el día”. Te levantaste, desayunaste, miraste las noticias, sacaste cuentas, comiste… 14:30, tu estómago comenzó a decirte que estabas nervioso, pero igual fuiste, FUISTE A ALENTAR.

En tu reloj marcan las 15, pero el tiempo parece no correr. Te ubicaste en tu lugar, sos de Avellaneda, de ese pueblo rico en historia. Fuiste, estuviste.

No te importaron las gastadas de Racing, con las coronas fúnebres o los afiches, pusiste el pecho a las balas, a esas balas que duelen de verdad. Dejaste todo ese sábado, no es que no te importara tu vida, pero la pasión te dominó.

15.10, comenzó el partido. En La Paternal se jugaba Argentinos- Colón y en San Juan otro encuentro clave entre San Martín  y Estudiantes.

En un momento, la oscuridad llegó. Gol de los sanjuaninos. ¿Qué pasó por tu cabeza? Dolor, tristeza, pero igual tu puño se mantuvo cerrado, tu bronca no se convirtió en violencia y tu dolor se transformó en amor por tu camiseta. Te quedaste, no te fuiste, lloraste, pero seguiste ahí, firme, como un verdadero hincha.

Los minutos pasaban y San Lorenzo parecía un muro, termina el primer tiempo sin goles en el Estadio Libertadores de América. Al vestuario, a pensar…

Vos seguro que estabas con una radio, escuchando qué pasaba en otros lados, pero nunca se te pasó por la cabeza matar ni agredir. ALENTASTE.

Comienza el segundo tiempo, con el marcador en cero y tu corazón en menos 10. De golpe, otra dura noticia, gol del Bicho y más tarde gol del Ciclón.

Justo en ese momento te miré, yo estaba en mi casa, con la tele al palo, y te vi. Tus lágrimas se convirtieron en leyenda, por primera vez en 108 años de historia Independiente conocería la Primera B Nacional. El segundo tanto de San Martín sentenció la caída de tu equipo.

Te vi, justo ahí, alentando. ¿Sorpresa? Para nada, sentiste orgullo, tus jugadores dejaron todo, los llanto de Montenegro, de Tula, quedarán para siempre en tu memoria. Nunca bajaron los brazos. El técnico Miguel Ángel Brindisi mostró jerarquía, valor en un momento durísimo, pero estuvo allí, al igual que vos.

Por eso, te escribo para decirte esto: hincha del Rojo, gracias, muchas gracias por demostrar que el fútbol es amor, pasión y no muerte y golpes ni quemar un estadio. Hiciste lo que tenías que hacer, alentar, aplaudir, lo hiciste y por eso te estoy eternamente agradecida.

Tu corazón y tu alma ascendieron a una categoría que pocos conocen, la categoría del hincha, y eso nadie te lo va a quitar.

Gracias.