La política económica como transformación
La Argentina, desde el 2003, ha iniciado un proceso de cambio en la estructura decisional de la economía. El Gobierno nacional manifestó en forma clara que el accionar político debía interpretarse como el eje central de todas las disposiciones de gobierno y que el destino de las mismas busca acelerar un cambio en las formas de interpretar la conceptualización de bienestar y el acceso a mejores condiciones socioeconómicas para segmentos de la población con deficiencias distributivas.
La Economía, como el resto de las ciencias, debe interpretar los mensajes que la sociedad emite, pero simultáneamente es imprescindible subordinar sus objetivos a la búsqueda de propuestas metodológicas y acciones concretas.
Las economías de Latinoamérica, en un contexto internacional predominantemente asociado a la obtención de recursos de parte de las corporaciones internacionales mediante la intervención de los gobiernos democráticos de las naciones desarrolladas, han logrado un posicionamiento estratégico a partir de la incorporación y la dinámica de países como China e India en la economía mundial.
Los reservorios de insumos vitales para el desarrollo tecnoproductivo (petróleo, gas, litio, cobre) tienen en esta parte del mundo un importante caudal. Bajo un sistema de gobierno promercado, la reestatización de empresas energéticas no estaba prevista por las firmas a cargo de la concesiones. Líderes políticos del bloque sudamericano (principalmente Argentina, Venezuela, Bolivia) tienen en claro que las transformaciones del sistema industrial tienen en la definición de la dimensión y manejo de la matriz energética su punto de partida.
La simultaneidad de transformaciones en la política nacional y su contagio en la Región de América del Sur generaron una posición común en las ideas y metodologías del accionar político y económico, Unasur es el resultado de esta observación.
En la actualidad, la economía como ciencia social debe buscar respuestas en colaboración con la psicología y la sociología, recurriendo al estudio del comportamiento de los individuos como agentes económicos, George Akerlof en su macroeconomía conductual propuso dar oportunidad a la irracionalidad y las propensiones psicológicas en las conductas macroeconómicas.
La economía real, en una primera etapa, se debe descifrar. Los “gurúes” de la City, en rara asociación de erudición y acceso a datos que están más allá del alcance de los simples mortales, interpretan los comportamientos de la sociedad ante alteraciones de variables económicas, proponen morigerar o sobrevaluar los impactos potenciales, desvirtuar los alcances de las mismas, en una clara demostración de incapacidad para evitar un análisis circunstancial y de endeble rigurosidad técnica.
El análisis depurado, la confrontación de hechos centrales y colaterales son los elementos que otorgan al estudio de la economía el poder para explicar fenómenos macroeconómicos; esta instancia requiere trabajar con mayor interés en aquellas herramientas que otorgue certezas a las conclusiones.
|
|
Inflación, tipo de cambio, emisión monetaria son los tópicos que demandan más tinta en los medios de la prensa, pero estos temas son herramientas de una disputa que tienen dos versiones de un mismo hecho. El origen de la inflación es multicausal, y una de esas causas, las expectativas de los individuos posiblemente está mutando de lo racional a lo irracional producto del bombardeo constante que diferentes intereses del ámbito de la economía ponen en práctica cotidianamente.
La relación entre nivel de inflación y desbordes en la emisión monetaria intenta dar contenido a una discusión que pierde sustento al verificarse que las acciones de los agentes económicos generan cierta inercia que da origen a respuestas de los precios ante alteraciones en la cantidad de dinero en la economía. El nivel de reservas internacional acciona como dique de la magnitud de pesos en circulación.
El contexto internacional y las restricciones en el mercado local han catapultado el tipo de cambio a un rol no exento de debate ideológico, una devaluación significativa del peso frente al dólar es una solución de corto plazo en las actuales circunstancias, la tan mentada competitividad no debe sustentarse primariamente en el abaratamiento de nuestros productos en el mercado internacional. Posiblemente, la opción con mayor perspectiva es acceder a la competitividad desde el campo de la innovación tecnológica, una logística comercial estructurada desde la especialización y el desarrollo de recursos humanos calificados.
La Economía, como el resto de las ciencias, debe interpretar los mensajes que la sociedad emite, pero simultáneamente es imprescindible subordinar sus objetivos a la búsqueda de propuestas metodológicas y acciones concretas. Discutir las medidas económicas del Gobierno es una sana manera de interpretar que el país necesita incorporar el debate sin la adicción mal intencionada de posturas partidarias disimulada como argumentación teórica-ideológica.