Opinión
Chile: laboratorio neoliberal y política gatopardista
La misma ruta nos irá distribuyendo hacia las distintas zonas balnearias para el turismo. Entramos a Viña del Mar y se nos imponen los grandes complejos de los hipermercados, el mall Marina Arauco y las grandes tiendas. Las torres de los edificios, casinos y cientos de lujosos bares y restaurantes en la avenida San Martín, nos dejan perplejos por tanto desarrollo e inversión.
Te puede interesar
¿La autonomía municipal le puede mejorar la vida a los mendocinos?
Y soltamos el comentario espontáneo ante el asombro: -"¡mirá que fierro ese!, ¿cuánta guita saldrá esa nave?"-. Cientos, miles de autos y camionetas, se desparraman por las calles y rutas chilenas.
Para el turista, no existe “Pelotillegue” más que en la tira de “condorito”. Difícil que uno se pueda topar con las zonas del Chile profundo, a no ser que equivoquemos el carril o ruta y terminemos en pueblos abandonados y tristes como Quintero, Ventana o Puchuncaví, donde el recorrido por las entrañas de los mismos, pintará el contraste con las ciudades y pueblos donde la gente veranea.
-
Te puede interesar
La Corte Suprema enciende una luz de esperanza en la selección de jueces
Los mismos alrededores de Viña del Mar, sobre la montaña, conforman un cinturón de casillas y departamentos desvencijados por el tiempo, el clima húmedo y el olvido. Los visitantes más osados se pegarán una vuelta por el día a Valparaíso, a recorrer sus callecitas empinadas y mirotear las casas coloridas de los cerros. Una especie de “La Boca chilena”, donde la bohemia artística despunta su imaginación pensando en otro Chile.
Algunos noctámbulos puede que cierren la noche recalando en los bares de la “subida del ecuador”, allí donde se viborea de copa en copa entre europeos, chilenos rockeros y curiosos. Es difícil encontrar una opinión crítica en el periodismo chileno. “El Mercurio” sigue siendo la voz del poder, el gran diario de chile, que considera al periodo de Pinochet, como una etapa positiva que ordenó al país y disciplinó a la sociedad a través de una economía libre, con una estrecha relación con los EEUU.
El periódico “La Tercera”, intenta distanciarse de aquél, pero la “noticia pelada”, desprovista de análisis de lo que pasa en Chile, pareciera no generar demasiada opinión crítica. Lo demás es muy pobre a nivel de información. En todo caso, para entretenerse un rato con una perspectiva anarquista, leemos "The Clinic", un semanario que dirigiera en los noventa el maldito Enrique Syms, con una notable tirada, que apela al grotesco para analizar la realidad trasandina. Algo así como la revista Barcelona aquí en nuestro país.
El cobre es la principal riqueza natural de Chile. Las exportaciones de cobre representan más del 50% de las exportaciones totales. Chile tiene sólo el 0,5 % del territorio mundial. Sin embargo, en Chile, se localiza el 35% de las reservas mundiales de cobre. La sociedad chilena, prácticamente hipotecada en créditos, depende de una estabilidad política y económica.
En Chile, el 1% de las empresas representa el 98% de las exportaciones. 25 de ellas son responsables del 50% de los envíos al exterior. O sea, cuando Chile crece, aumenta su rentabilidad sólo un grupo selecto de empresas. Peor aún, el sector exportador no genera empleo, tal como lo ha demostrado la minería, que en 10 años ha reducido en 30 mil los cupos para sus trabajadores.
Tal vez por ello se pueda entender la tibieza de los gobiernos que sucedieron a Pinochet, a través de una concertación política de los partidos más importantes, la Democracia Cristiana y el Partido Socialista. Unidos en concertación política estable, por el momento, no ha sido modificada en lo más mínimo la desigualdad social, la brecha cultural y la pirámide de ingresos en el chile democrático posdictadura.
Los jóvenes secundarios y la etnia mapuche, hasta hoy, se constituyen en los mayores resistentes a la presidencia de Bachelet, enfrentando el modelo educativo y exigiendo la devolución de tierras, respectivamente. El movimiento obrero, de mayoría socialista y en menor medida comunista, no ofrece mayor oposición sindical. El modelo educativo es uno de los más excluyentes en América Latina.
No hay educación gratuita a partir del secundario. Según el blog del economista chileno Marcel Claude, considerado el mejor blog político del 2007, el modelo chileno es un paradigma de la concentración económica. El 78% del mercado del azúcar pertenece a Iansa, dos supermercados controlan el 50% de su rubro, CCU maneja el 89% del rubro cervecero.
En telecomunicaciones, Telefónica CTC Chile, posee el 75% de los clientes y, en electricidad, Endesa acapara el 70% de los consumidores. La clase media prácticamente no existe. Sólo un 20% de la población vive exageradamente bien, y el otro 80% subsiste, o no llega a fin de mes. La mayor paradoja es que el gobierno de Chile es comandado por Michelle Bachelet, socialista, quien sucedió a Ricardo Lagos, otro socialista.

