Opinión
Satán Maradona: un tipo que sigue incomodando
Las clases medias y altas en este país siempre quisieron ser europeas. Tal vez por ello, en el fondo del patio, tengamos a miles de inmigrantes bolivianos que explotamos como sociedad, otros tantos peruanos y paraguayos; y millones de “cabecitas negras” que contrastan con las ciudadelas de la prosperidad.
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Abarrotadas de shoppings, de glamour, restaurantes raros y vestuarios exóticos, de un patrimonio sólido de arte y cultura, de escritores consagrados, de campos que generan una inmensa riqueza, sin embargo, no tienen alfombra suficiente para esconder las cenizas, lo que no gusta que sea visto. Maradona insiste con estar arriba de la alfombra.
Maradona pertenece a ese “otro mundo”, un recienvenido para muchos que no sueltan más reflexión que decir: - es un negro con plata-, o –quedo loco por la merca-, -fue un ídolo como jugador, pero mejor que no hable-. Otros para rematar cierran sus lúcidas palabras: -es un resentido y lo será toda su vida-.
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El diego es un tipo contradictorio, ¿quién no?, en eso coincidirán muchos. Pero a partir de sus contradicciones, este muchacho de Fiorito, ha optado por no callar y decir las cosas que dice desde su condición u origen de clase, así como de los intereses que lo rodearon en distintas etapas de su vida. No ha sido, todavía, sometido al discurso dominante del establishment que le impone no sólo una vida ordenada, sino discursos ordenados, reacciones ordenadas, movimientos ordenados, pero fundamentalmente que le pide “el “silencio de los deportistas”.
Podría haberlo hecho y no lo hizo, por innumerables circunstancias. Muchos otros, ligados a las artes, hicieron lo contrario: el premiado escritor Mario Vargas Llosa se transformó en un acérrimo intelectual del liberalismo de derecha peruano compitiendo como candidato a presidente en 1990, cuando antes admiró a la Cuba revolucionaria. El mismo Rubén Blades, que relataba en sus canciones la vida de los guapos con su tumbao al caminar, también devino en un pensador antipopular, presentándose como candidato a presidente en 1994 en Panamá, su tierra natal, por un movimiento liberal, además de ser un ferviente antitorrijista. Ernesto Sábato, Presidente de la CONADEP y escritor del nunca más, el cual le permitió el exacto márqueting para que millones lo leyeran en la era democrática en la Argentina, fue a saludar y a felicitar al propio General Videla cuando hizo el golpe de Estado del 76.
Sí, Maradona estuvo con Alfonsín en la Rosada y con Menem y con Kirchner. Siempre invitado por el poder político para la foto. Pero él hoy está con Fidel Castro y Hugo Chávez, con Evo Morales y Néstor Correa.
Y como para rematarla, ahora quiere visitar al presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, un nuevo integrante del “eje del mal” para los EEUU.
Amigo de Manu Chao, Emir Kusturika, Charly García, Calamaro, Joaquín Sabina, entre otros, “el diego” se rodea de tipos inquietos, reflexivos y disidentes en el cine, el arte, la política, el deporte y la música. El diego es disidente, hace años que asumió ese rol, y por ello no le perdonarán nunca algunas denuncias y declaraciones a boca de jarro que incomodan y molestan.
En su vida, plagada de flashes y escandaletes, siempre tuvo una posición bastante clara: antiimperialismo americano, procuba de Fidel, anti-FIFA, pro-sindicalismo de los jugadores, pro-populista latinoamericano y eterno admirador del Che Guevara. Ahora va por más y dice que está de corazón con el pueblo iraní, en un claro mensaje antibush.
¿Por qué molesta tanto que un ex deportista opine y participe de la política, en este caso internacional?. Creo que primero por un prejuicio social respecto de quiénes “saben” y quiénes “no saben” sobre un tema. El “conocimiento” le pertenecería, según esta opinión, a los especialistas que estudiaron y no a un gordito fiestero que lo único que hizo fue jugar bien al fútbol. Segundo, porque no adopta las posiciones que el establishment espera y promueve que adopte. Es decir, que se llame al orden con sus palabras, o se llame a silencio sobre ciertos temas. Y el tercero, agregaría, por el miedo que genera que un tipo tan popular asuma posiciones contra el poder. Miedo a las identificaciones que genera en las clases populares.
No vaya a ser que “al diego”, con apoyo de Chávez, Fidel y el presidente iraní, lo postulen como su representante en la política Argentina.

