Así fue la transformación de Linda Blair para su papel en El Exorcista

Así fue la transformación de Linda Blair para su papel en El Exorcista

La famosa niña poseída de “El exorcista” tenía 12 años y logró su excelente papel gracias a un profesional especial.

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El exorcista”, de 1971, fue una escalofriante historia de posesión diabólica con la excelente transformación que logró la actriz Linda Blair en su papel. Inspirada en un exorcismo real que ocurrió en Washington en 1949, rápidamente se convirtió en un best seller.

La gran transformación de Linda Blair en El exorcista

Detrás de cualquier monstruo del cine, siempre existe un experto en maquillaje y, al pensar cómo fue la transformación de Linda Blair para su papel en El exorcista, solo vale reconocer el trabajo del artista de maquillaje, Dick Smith.

Él mismo fue quien logró transformar a la adorable pequeña de 12 años, Linda Blair, en el papel de una endemoniada poseída, más conocida como Regan MacNeil.

Es difícil imaginarse la terrible preparación previa y todo lo que tenía que esperar Blair cada día, y eso ya la ubica en una gran actriz desde pequeña. Asimismo, había que tomar en cuenta que dicho proceso de transformación duraba al menos entre 3 o 4 horas.

En ese momento, el estilista Smith optó básicamente por usar látex para crear las heridas gangrenosas. Así también, lo usaba para exagerar algunas otras partes del rostro de Linda. Hoy, conociendo esta información, no caben dudas de que la actriz se veía sencillamente y terroríficamente irreconocible.

El exorcista & La maldición del papel de Linda Blair

Controversiales rumores han circulado alrededor de Linda Blair después de su gran y creíble interpretación en El exorcista. Y es que era una niña de 12 años que se encontraba poseída por el demonio.

Cabe recordar que la actriz fue elegida entre 600 aspirantes. Lamentablemente, luego de haber sido elegida y tras el éxito, nunca volvió a ser la misma. La filmación duró 11 meses y en ellos, la niña estuvo expuesta a mucho estrés.

El simple hecho de convivir con una macabra muñeca —que era ella misma en tamaño real— y someterse a interminables sesiones de maquillaje, es entendible que haya caído en una supuesta maldición.

Expuesta a tantos duros métodos, que incluyeron colgarla de un arnés y hasta caer con fuerza, a la actriz le quedaron secuelas en la columna de por vida. Pasaron los años y la imagen de Linda se convirtió en un sinónimo del diablo.

Claramente, ser la cara del demonio le complicó mucho su vida cotidiana y, aunque la transformación de Linda Blair para su papel en El Exorcista haya sido extraordinaria, nunca más volvió a ser una niña normal.

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