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"¡Se llevaron a Maduro y a Cilia!": BBC Mundo reconstruye la noche en la que EE.UU. bombardeó Caracas

Desde Fuerte Tiuna y sus alrededores, hospitales y comunidades civiles adyacentes a instalaciones militares, BBC Mundo cuenta cómo varios habitantes de Caracas vivieron el operativo para capturar a Nicolás Maduro y Cilia Flores, ordenado por Donald Trump.

*Todos los nombres de las personas citadas en esta historia fueron cambiados y sus ubicaciones precisas fueron preservadas por temor a represalias de las autoridades venezolanas. Las descripciones pueden contener imágenes perturbadoras.

Línea gris
BBC

* Gregorio se despidió de su hijo con un abrazo. En un impulso de último momento le pidió que se quedara un día más, justo antes de emprender el viaje a Caracas.

"No, papá, tengo que ir", recuerda que le respondió su hijo. "Puede haber problemas si no voy".

Era el viernes 2 de enero de 2026, un día antes del bombardeo de las fuerzas militares de Estados Unidos contra Caracas, que derivó en la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

El hijo de Gregorio era sargento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Tenía 28 años. Cuando inició la carrera militar seis años antes, abandonó la casa de sus padres en un pueblo del interior de Venezuela y comenzó a vivir en instalaciones militares.

Formaba parte de un batallón de combate en Fuerte Tiuna, el complejo militar más importante del país, ubicado en el suroeste de Caracas.

Gregorio calculó las horas de carretera que le esperaban a su hijo y el tiempo que le tomaría alistarse una vez que llegara. A las 5:00 de la tarde le pareció un buen momento para preguntarle cómo estaba.

"Voy bajando para la unidad, papá", recuerda que le dijo su hijo. "Voy a presentarme, hablamos después".

Aunque habían celebrado tranquilamente la llegada del Año Nuevo, desde hacía meses se hablaba de la posibilidad de que Estados Unidos atacara militarmente a Venezuela.

En septiembre de 2025, el presidente Donald Trump ordenó el despliegue de 15.000 efectivos y varios buques de guerra en el mar Caribe, entre ellos el USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo.

Trump atribuía la movilización a una ofensiva contra el narcotráfico y acusaba a Maduro de liderar desde Venezuela una estructura de tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

Pero el dirigente venezolano no sólo negaba toda implicación en actividades ilícitas, sino que incluso bailaba en actos oficiales como un gesto para subestimar la posibilidad de que Washington ejecutara una operación en territorio venezolano.

A cientos de kilómetros de Fuerte Tiuna, Gregorio se fue a dormir la noche del 2 de enero confiado en que al día siguiente su hijo le contaría cómo había estado el viaje por carretera y cómo percibía el ambiente en Caracas, sin anticipar lo que ocurriría en las primeras horas del sábado 3 de enero.

Cilia Flores y Nicolás Maduro
Reuters
Cilia Flores y Nicolás Maduro fueron capturados por las fuerzas estadounidenses la madrugada del 3 de enero.

1:55 am. Los fuegos artificiales

Un estruendo sacudió a *Tomás mientras dormía. En medio de la oscuridad, se levantó de golpe y buscó el celular. Somnoliento y desorientado, supuso que los militares seguían celebrando la llegada del Año Nuevo con fuegos artificiales.

Tomás vive en Fuerte Tiuna, una especie de ciudad dentro de Caracas, donde se mezclan edificios residenciales, automercados y estaciones de servicio para civiles, con sedes oficiales del poder castrense, como el Ministerio para la Defensa, la Academia Militar, la Comandancia General del Ejército y los batallones de combate más importantes del país.

Aunque ningún habitante civil de Fuerte Tiuna podía confirmarlo, Tomás dice que todos sospechaban que Maduro también vivía dentro del complejo militar.

Explica que la casa de Maduro, o más bien su búnker, quedaba en la montaña a la que se accede a través de la Alcabala 10, que solía estar vetada al paso de civiles y era la más cercana a la residencia de Tomás.

"Cuando vi el teléfono, era la 1:55 de la mañana. A veces se va la luz pero suele haber señal. En este caso decía 'Not signal' y el internet estaba apagado. Sin duda, algo estaba pasando".

Una segunda explosión hizo vibrar las paredes, las ventanas y la cama. Tomás se tiró al suelo para evitar ser blanco de un proyectil.

"Me asomé por la ventana con cuidado y vi los misiles. Eran como rayos láser que explotaban en la montaña de Fuerte Tiuna. En ese momento conté como 4 o 5 puntos de impacto", dice.

"Aunque yo tenía la idea de que Estados Unidos iba a atacar, en ese momento pensé: 'Guao, está pasando. Llegaron los gringos'".

Entre una explosión y otra, Tomás escuchaba los gritos de vecinos en los pasillos del edificio. Unos llamaban a resguardarse, otros a correr, otros a desalojar. Ante el caos de fuera, prefirió quedarse junto a la ventana.

Aunque el sentido común le dictaba que era más seguro encerrarse en el baño, Tomás abrió la ventana de la sala unos centímetros y permaneció de pie, para grabar con su teléfono los focos de luz roja que estallaban en el horizonte oscuro.

"Estaba un poco nervioso. Lo que pensaba era que no se me fuera a caer el teléfono por la ventana".

Cuando intentó encender la luz de la sala, comprobó que no había electricidad.

Caracas bombardeada
AFP via Getty Images
Caracas fue bombardeada por EE.UU. el sábado 3 de enero.

2:01 am. La llamada

*Carla vive en Los Próceres, a pocos kilómetros del apartamento de Tomás y cerca de la Alcabala 2, una de las entradas de Fuerte Tiuna.

Cuando escuchó una especie de estallido y el ventilador de su habitación dejó de girar, Carla asumió que el transformador eléctrico más cercano, como tantas otras veces, había colapsado.

"Todos los ruidos de los aparatos de la casa se apagaron, hasta que de pronto sonó un silbido que venía del cielo y pensé: '¿Qué cohetones son esos?'".

Al silbido le siguió una explosión. "Me paré como loca y vi que todo estaba apagado, incluso el Helicoide, que siempre tiene luz y estaba decorado como un arbolito".

El Helicoide figura como uno de los mayores centros de detención y torturas de Venezuela en las investigaciones de la Corte Penal Internacional y la misión independiente de la ONU por crímenes de lesa humanidad, que incluyen detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y tratos crueles y degradantes.

Mientras ONG locales denunciaban la detención por motivos políticos de unas 1.000 personas, la cúpula del Helicoide brillaba con luces de colores en octubre, cuando Maduro decretó el inicio de la Navidad en Venezuela.

La decoración fue inaugurada con fuegos artificiales que Carla recuerda haber visto desde su apartamento en un piso 15 y que en su momento quedaron registrados en videos publicados por los cuerpos de seguridad del Estado venezolano.

El Helicoide
Fuente: Policía Nacional Bolivariana en Instagram
Toma de la celebración de Navidad en El Helicoide de un video publicado por la Policía Nacional Bolivariana.

"Después de que se fue la luz, escuché un bombardeo de misiles, uno tras otro. Como vivimos en un piso tan alto, sentíamos que los helicópteros nos pasaban por al lado, aunque no podíamos ver casi nada".

Mientras Caracas se desdibujaba en una oscuridad maciza, Carla distinguió tres puntos de luz: las torres de Parque Central, el Hotel Humboldt y la Cruz del Ávila, en lo alto de la montaña que separa a la capital de la costa.

"El apartamento temblaba, las puertas, las ventanas. En ese momento no sabía que el ataque era sólo contra objetivos militares. Pensé que íbamos a morir".

Cuando tomó el celular para llamar a sus padres, Carla notó que le temblaban las manos. Aunque no había luz ni internet, marcó el teléfono para ver si corría con la suerte de comunicarse.

"La llamada fue a las 2:01 de la mañana. Mi papá me confirmó que él y mi mamá estaban bien. Yo le dije que nos estaban atacando y me respondió: 'Sí, hija, quédate tranquila, resguárdate".

"Después de que colgamos fue que caí en cuenta de que acababa de despedirme de mis padres. En ese momento pensé: 'Vamos a morir' y exploté en llanto".

Mapa de los ataques
BBC

2:05 am. "Doctor, los marines atacaron"

*El doctor González sólo le pedía a Dios no estar de guardia en el hospital si ocurría un bombardeo en Caracas. Pero justo el día anterior arrancó su primer turno del año de 24 horas.

Después de que él y sus colegas hicieron la ronda de pacientes y verificaron la agenda de cirugías previstas, el doctor González se fue a dormir un rato, pasada la medianoche.

Mientras intentaba conciliar el sueño, su pareja le envió un mensaje: "¿Estás ahí?". Contestó que sí y recibió una foto que mostraba luces y fuego en un lugar de Caracas que no alcanzó a distinguir.

"Por mi cabeza pasaron muchas cosas. Una de ellas era el miedo a recibir a alguien conocido que estuviera herido y que su vida dependiera de mí, que estuviera en mis manos. Yo no quería vivir eso".

El doctor González recuerda haber tomado una inhalación profunda para orientarse en el caos de sus pensamientos. Lo primero que había que hacer era preparar los quirófanos para estar listos ante la posible llegada de heridos por bombas o misiles.

Salió de la habitación y se encontró con sus colegas en el pasillo. "Doctor, los marines atacaron", le dijo uno de ellos. "Ahí comenzó un momento de angustia por no saber qué iba a pasar, qué podíamos esperar".

"Primero, organizamos cómo iba a ser el movimiento en quirófano, cuáles estaban ocupados y cuáles disponibles", explica el doctor González.

"Teníamos que estar equipados con mesas de drogas listas, jeringas montadas, laringoscopio probado (se usa para examinar la laringe y las cuerdas vocales o introducir tubos endotraqueales), máquinas probadas, succión, todo".

A las 4:30 de la mañana, el doctor González y sus colegas estaban listos.

Caracas en humo
Getty Images
Las explosiones provocaron humo en la ciudad de Caracas, durante la madrugada del 3 de enero.

4:30 am. La huida

Tomás había pasado dos horas y media pegado a la ventana de su apartamento dentro de Fuerte Tiuna, sin luz ni conexión a internet, sin saber cómo estaba su madre ni qué ocurría en otros lugares de Caracas.

"Al principio se escuchaba un ruido de naves o de aviones, luego de cohetes y explosiones. Se estaba poniendo muy duro. De repente, empezamos a oír el sonido de un helicóptero grande que llegó como media hora después".

Desde la ventana, Tomás grabó con su teléfono cómo cientos de personas abandonaban los edificios de Fuerte Tiuna en medio de la oscuridad.

"La gente gritaba: '¡Nos están invadiendo, nos están invadiendo!'".

Unos iban en auto y otros a pie. En uno de sus videos se escuchan las bocinas y los gritos de personas que se dirigen a la autopista más cercana, desde la que debían recorrer kilómetros antes de llegar a lugares céntricos de Caracas.

"Mientras veía a la gente salir me di cuenta de que no había un plan de evacuación para los civiles porque la gente lo que hizo fue salir corriendo", dice Tomás.

"Luego varios vecinos me contaron que no vieron ni un militar con una linterna que pusiera orden en aquella situación".

Durante los meses que los buques estadounidenses rondaron las costas venezolanas, Tomás estuvo atento a las declaraciones de Maduro sobre los recursos militares de los que Venezuela disponía para defenderse.

"Mientras se oían las bombas, yo pensaba que era imposible que aquellos helicópteros hubieran atravesado toda La Guaira (en la costa), el Ávila (la cordillera que separa a Caracas del mar), y que nadie se hubiera dado cuenta de que estaban llegando a Fuerte Tiuna".

Durante los discursos del mandatario, Tomás prestaba atención a los reportes sobre "los famosos Igla-S": 5.000 misiles de fabricación rusa que, en palabras de Maduro en octubre, habían sido desplegados en "puestos claves de defensa antiaérea para garantizar la paz".

En aquel momento, Maduro dijo que los misiles portátiles y sus operadores estaban "hasta en la última montaña, hasta en el último pueblo y hasta en la última ciudad del territorio".

Además de Fuerte Tiuna, otros objetivos militares fueron bombardeados, como el Observatorio Cajigal, la Base Aérea La Carlota, las antenas de transmisión del Volcán en El Hatillo, así como la Academia de la Armada Bolivariana en La Guaira y el Aeropuerto de Higuerote, en las afueras de la ciudad.

Los ataques buscaban inutilizar el sistema de defensa antiaéreo, para neutralizar la capacidad del gobierno de Maduro de repeler la ofensiva de Estados Unidos.

Bombardeos en Caracas
Getty Images
Varias instalaciones militares de Caracas fueron bombardeadas.

5:00 am. Los hombres en rapel

Aunque todavía no había electricidad, a Tomás le repicó el celular.

Un primo que vivía al otro lado de la ciudad había logrado comunicarse con la madre de Tomás, que también vive en Fuerte Tiuna. Quería avisarle que ella estaba bien e invitarlos a su casa para resguardarse todos juntos.

Tomás agradeció el ofrecimiento, pero le pareció más arriesgado salir de Fuerte Tiuna que quedarse. Aunque le había hecho prometer a su madre que permanecería en casa si había un ataque, su dilema ahora era esperar o salir a buscarla.

Su madre había seguido la instrucción. Pero una vez que cesaron las explosiones y los gritos en la calle, comenzó a sentirse ansiosa. Quería saber qué estaba pasando.

"En Fuerte Tiuna nadie se imaginaba que algo como esto podía pasar", dice la madre de Tomás. "Nadie estaba preparado porque nadie creía que era posible que se llevaran a Maduro de esa forma".

Después del operativo, el secretario de Estado, Marco Rubio, insistió en que Maduro no era el presidente legítimo de Venezuela, luego de que la oposición denunciara fraude electoral en los comicios del 28 de julio de 2024 y publicara la mayoría de las actas de votación para demostrar su triunfo.

Cuando finalmente sintió coraje para salir y asomarse, la madre de Tomás se encontró con una vecina que había visto hombres bajando en rapel desde los helicópteros estadounidenses.

"Estaba muy oscuro, pero ella me dijo que iban vestidos de negro y llevaban las caras cubiertas".

Explosiones en Caracas
Anadolu via Getty Images
Tomás asegura haber visto focos de luz roja en el horizonte oscuro, debido a las explosiones.

5:14 am. "Atiéndeme, hijo"

Desde su pueblo en el interior de Venezuela, a cientos de kilómetros de las bombas que caían en Fuerte Tiuna, Gregorio llamaba al celular de su hijo.

"Atiéndeme, hijo, atiéndeme", susurraba mientras escuchaba el repique.

Gregorio decidió llamar a los padres de otros compañeros militares de su hijo en el pueblo, pero ellos tampoco habían logrado comunicarse con sus hijos.

A las 5:14 de la mañana, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, publicó un video en el que advertía que Venezuela había sido "objeto de la más criminal agresión militar por parte del gobierno de los Estados Unidos" y confirmaba que Fuerte Tiuna había sido uno de los blancos atacados.

Padrino era el primer vocero del gobierno de Maduro que aparecía en cámara para dar información sobre el bombardeo.

Minutos más tarde, a las 5:21 de la mañana hora de Caracas, Trump publicó en su cuenta en la plataforma Truth Social que Maduro había sido capturado junto con su esposa y que ambos habían salido de Venezuela.

Los habitantes de la ciudad que tenían conectividad se enteraron de la noticia de inmediato por redes sociales o chats de WhatsApp. El acceso a Truth Social está bloqueado dentro de Venezuela. Pero los que no tenían señal, como Tomás y Carla, estaban desinformados.

Ya habían pasado 12 horas desde que Gregorio había hablado con su hijo por última vez.

Vladimir Padrino
Fuente: Medios oficiales venezolanos
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, dio un mensaje al país en video.

6:35 am. La navaja, el palo y la "pata de cabra"

De vuelta a Los Próceres, en las afueras de Fuerte Tiuna, Carla y su novio se preguntaban si era más peligroso quedarse en casa o salir a la calle para buscar agua potable y comida.

"Yo no me atrevía a abrir la puerta, de verdad me daba pánico".

Los perros del edificio no paraban de ladrar. "Los pobres animales estaban atormentados por el ruido de las bombas y los misiles. Imagínate cómo sería para los niños".

Carla es asmática y tuvo que improvisar una suerte de mascarilla con una tela en medio de los bombardeos. "El olor era feísimo, muy raro, olía a tóxico y nuestro apartamento estaba lleno de ese humo".

Recuerda que preparó un "morral de emergencia" sin saber qué llevar. "Metí una manzana, chocolate, gasas, un kit de primeros auxilios y todos los paquetes de toallas sanitarias y papel toilet que tenía en la casa".

"Después de los años de escasez, quedé traumatizada y me aterraba quedarme sin toallas sanitarias".

Carla y su novio habían conversado previamente sobre las medidas de seguridad que aplicarían si había un ataque militar contra Caracas. "Sabes que te tienes que defender sola, ¿no?", le había planteado su novio como un escenario posible.

Ahora que estaban juntos, decidieron armarse con lo que tenían a mano. "Yo agarré una navaja y un palo; él agarró una pata de cabra (una herramienta para extraer clavos) y estábamos pendientes por si alguien quería entrar en nuestro apartamento".

"Uno no sabe, aquí hay colectivos y civiles armados, aquí no solamente tienen armas los funcionarios, y no sabíamos qué iba a pasar".

Más tarde, en el chat del edificio, los vecinos contaron que la charcutería más cercana había sido asaltada.

A las 6:35 de la mañana, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, apareció en la televisora estatal venezolana vestido con casco y chaleco antibalas, rodeado por funcionarios que portaban armas largas.

Cabello aseguró que Venezuela había sido objeto de un "ataque terrorista", que habría afectado incluso las instalaciones eléctricas.

"Confíen en el liderazgo, confíen en el alto mando político y militar para la situación que estamos atravesando".

Días después, Cabello dijo que 100 personas habían muerto en el ataque. Previamente se informó que 32 de ellos habían sido ciudadanos cubanos que integraban el equipo de seguridad personal de Maduro en Fuerte Tiuna.

Diosdado Cabello
Fuente: Imagen tomada de Venezolana de Televisión
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, apareció rodeado por funcionarios armados.

7:40 am. "Un cuerpo bañado en tierra y sangre"

El hospital donde trabajaba el doctor González comenzó a recibir pacientes alrededor de las 7:00 de la mañana. El caso que más le impactó llegó a sus manos a las 7:40.

"Tenía quemaduras en área facial, fractura de mandíbula maxilar, heridas en el labio superior, la lengua partida y múltiples quemaduras por fricción".

En palabras más sencillas, aquel paciente había salido disparado por la onda que levantó una explosión y acabó siendo arrastrado por el piso, con heridas que parecían "como tipo perdigonazos, con piedras incrustadas en la piel".

El paciente estaba tan impregnado de tierra que no podía abrir los ojos y tenía las vías respiratorias obstruidas.

"Me acordé de las muchas veces que hemos visto esas guerras en el Medio Oriente, donde se ve un cuerpo bañado en tierra y a su vez en sangre", dice el doctor González.

"En algún momento le di la espalda al paciente porque yo debería tener el corazón duro, pero hay momentos que me estremecen y este fue uno de ellos".

En los perfiles de sus colegas en Whatsapp y Telegram pedían insumos y donantes de sangre para otros hospitales.

"Yo me preguntaba quién se iba a atrever a salir para donar sangre en medio de un bombardeo".

11:30 am. "¿Viste la vaina?"

Tomás finalmente se quedó dormido. Cuando despertó, preparó un bolso e intentó cargar su celular con la batería externa que había comprado hacía unos días, pero todo estaba descargado.

Llevaba algo de ropa y equipos electrónicos. Bajó al estacionamiento para buscar su auto y todo estaba desolado, hasta que se topó con un amigo.

"¿Viste la vaina?", le preguntó el amigo. "Qué plomamentazón, ¿no?", respondió Tomás un poco en broma. "¡Y se llevaron a Maduro y a Cilia!", replicó el amigo.

Tomás pensaba que estaba jugando. "Sí, claro", recuerda haberle contestado. Como aún no tenía luz ni internet, no estaba al tanto de las noticias.

"¿Es que no te has enterado?", le dijo el amigo asombrado. Cuando le contó que Diosdado Cabello lo había confirmado en Radio Nacional de Venezuela, Tomás le creyó.

Maduro y Cilia Flores
Getty Images
Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados a Nueva York para afrontar un proceso judicial.

12:00 pm. "El hijo tuyo cayó"

A cientos de kilómetros de Caracas, Gregorio logró comunicarse con contactos militares y le confirmaron que su hijo no estaba en Fuerte Tiuna: lo habían enviado como apoyo a una instalación fuera del complejo militar.

Sin embargo, los comentarios que corrían en su pueblo eran desalentadores.

"Un compañero de mi hijo se comunicó con sus padres en el pueblo y nos mandó a decir que mi hijo había caído", cuenta Gregorio.

"Cuando me enteré de eso, fui directamente a hablar con el padre de él y me dijo: 'El hijo tuyo cayó'".

Cuando Gregorio confirmó que su hijo estaba en la zona que había sido bombardeada, emprendió el viaje a Caracas para identificar los restos en la morgue correspondiente, todavía con la esperanza de descubrir que todo había sido un error y que había sobrevivido.

"Me fueron haciendo preguntas sobre sus características, hasta que me hicieron pasar a reconocer el cuerpo. Él tenía su cara bien, la parte de arriba y la parte de las piernas".

"Pero tenía como esquirlas de algo más potente que una bala, porque le arrancó gran parte del abdomen".

Entonces una llamada interrumpió la conversación de Gregorio con BBC Mundo. Debía marcharse para asistir al funeral de su hijo.

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FUENTE: BBC