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Por qué los estados de la antigua Alemania comunista se convirtieron en el bastión de la extrema derecha en el país europeo

La inmigración, el declive económico, las secuelas de la reunificación e incluso el legado del nazismo son algunos de los factores que los expertos señalan para explicar el voto de los alemanes orientales.

La extrema derecha ha vuelto a sacudir el tablero político alemán.

Dos semanas después de que Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) ganara las elecciones en el estado de Sajonia-Anhalt con el 44% de los votos y se quedara a solo tres escaños de hacerse con el gobierno regional, la formación volvió a imponerse este 20 de septiembre, esta vez en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde obtuvo el 38% de los sufragios.

En contraste, la gobernante Unión Demócrata Cristiana (CDU) apenas cosechó el 4,9% de los votos, de acuerdo con los escrutinios oficiales. Los resultados dejan al partido del canciller Friedrich Merz fuera del parlamento regional por primera vez en su historia.

En Berlín, donde también se celebraron elecciones para elegir a un nuevo alcalde, el partido poscomunista Die Linke (La Izquierda) fue el más votado con el 25% de los sufragios. Le siguieron la CDU, con el 19%, y la AfD, que quedó en tercer lugar con el 16%, por delante de los socialdemócratas, quienes junto a los conservadores de la CDU se han alternado el poder en el país tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Los tres resultados refuerzan una tendencia que viene observándose desde hace años: el este del país se ha consolidado como uno de los principales bastiones electorales de la AfD.

La situación resulta cuando menos paradójica. ¿La razón? Por sus posiciones antiinmigración y los cuestionamientos de algunos de sus dirigentes a la forma en que Alemania afronta el legado de las guerras mundiales, AfD ha sido señalada por los servicios secretos germanos como un partido de "extrema derecha" y "una amenaza para la democracia".

No obstante, la formación ha seguido creciendo con fuerza en los territorios de la antigua República Democrática Alemana (RDA), un Estado comunista que, entre 1949 y 1990, se declaró como antifascista.

Una camiseta de
Sean Gallup/Getty Images
AfD ha pedido dejar de hablar de las guerras mundiales y del Holocausto, y fijarse en otros aspectos positivos de la historia del país.

La factura de la reunificación

Uno de los factores más citados para explicar el auge de la extrema derecha es el costo económico y social de la reunificación del país.

"Muchos alemanes del Este se perciben a sí mismos como 'ciudadanos de segunda clase'", afirmó a BBC Mundo el politólogo Manès Weisskircher, de la Universidad Técnica de Dresde (Alemania).

En términos similares se expresó el politólogo alemán Rolf Frankenberger, quien señaló: "La reunificación de Alemania produjo ganadores y perdedores. Y, a juicio de muchos alemanes orientales, ellos fueron los perdedores".

"La reunificación generó desigualdades, llegando a asemejarse a una forma de explotación. Muchos de los logros alcanzados en la RDA en ámbitos como la igualdad de género, el cuidado infantil y la educación fueron ignorados. Esto también alimentó una especie de escepticismo hacia el Estado", agregó el director de Investigación del Instituto para el Estudio del Extremismo de Derecha de la Universidad de Turingia.

Los datos oficiales respaldan estas opiniones. Aunque las condiciones socioeconómicas en el este de Alemania han mejorado significativamente desde la reunificación, hoy un trabajador de cualquiera de los cinco estados orientales gana en promedio un 17% menos que sus pares de los Länder occidentales, de acuerdo con los últimos datos de la Oficina Federal de Estadísticas.

La brecha salarial es una de las principales razones por las que la población de la antigua RDA, excluyendo el antiguo Berlín Oriental, se ha reducido un 16% en los últimos 35 años.

Sajonia-Anhalt es el estado que ha registrado el descenso poblacional más drástico: 26%, según las estadísticas oficiales.

Sin embargo, la búsqueda de mejores salarios no es la única causa del éxodo y la fuga de talento hacia el oeste del país. La falta de oportunidades laborales también ha desempeñado un papel importante.

De las 12.354 empresas públicas que operaban en la extinta RDA, más de un tercio, unas 3.700, fueron cerradas de forma definitiva y el resto fue privatizado, de acuerdo con los datos de la Treuhandanstalt, la agencia encargada de gestionar el enorme aparato empresarial heredado de la era comunista. Esto provocó un fuerte aumento del desempleo, el cual llegó al 25% y hoy se encuentra por debajo del 10%.

Celebraciones ante el muro del Berlín en 1989.
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El desempleo y la desindustrialización que padeció la antigua Alemania Oriental tras la reunificación son considerados factores clave que explican el auge de la extrema derecha.

De un totalitarismo a otro

Otro motivo, según algunos expertos, es la supuesta inclinación de los alemanes orientales hacia tendencias autoritarias.

"Hay un anhelo tradicional de soluciones provenientes del Estado y de la autoridad", planteó en una entrevista concedida al diario Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung el profesor Magnus Brechtken, subdirector del Instituto de Historia Contemporánea de Múnich, quien justificó su postura no solo en las cuatro décadas de comunismo, sino también en el legado del nazismo.

A diferencia de la Alemania Occidental, en la desaparecida Alemania Oriental el proceso de "desnazificación", el cual incluyó juicios, investigaciones y programas de reeducación para la población, fue mucho más corto.

"Conviene recordar que Sajonia-Anhalt y lo que hoy es Mecklemburgo-Pomerania Occidental fueron bastiones nazis en la década de 1930", señaló a BBC Mundo Claire Burchett, miembro del Departamento de Estudios Europeos del King's College de Londres (Reino Unido).

Por su parte, el politólogo Benjamin Höhne ofreció otros argumentos.

"La RDA era un Estado secularizado. Aunque seguían existiendo las dos confesiones religiosas (católica y luterana-protestante), fueron reducidas de tal manera que el entorno eclesiástico prácticamente desapareció. Tampoco había sindicatos: solo existía un sindicato único y, por ello, hasta hoy los sindicatos son más débiles en el este. También sucede con las organizaciones de la sociedad civil y las ONGs, pues la RDA tampoco tuvo nada de eso", declaró en un podcast el profesor de la Universidad de Chemnitz.

"¿Qué ocurrió después de 1990? La gente intentó conseguir un empleo o conservarlo. Para muchas personas, participar de algún modo en la sociedad no era una prioridad y en ese contexto los actores de extrema derecha ya estaban allí", agregó.

Una badera con el
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Símbolos como el llamado "Sol Negro", utilizado por movimientos neonazis y de extrema derecha, ya no se observan únicamente en la antigua RDA, sino también en distintas partes de Europa.

Lo anterior explicaría por qué apenas desapareció la RDA surgieron grupos y fuerzas políticas situadas en las antípodas ideológicas del régimen comunista.

En 2004, el Partido Nacional Demócrata de Alemania (NPD, por sus siglas en alemán) sacó un 9,2% de los votos y entró por primera vez en el Parlamento regional de Sajonia. Esta formación luego mutó en Die Heimat (La Patria), pero en 2023 la justicia la excluyó de la financiación pública al considerar que perseguía objetivos contrarios al orden democrático.

No obstante, casi una década antes surgió el movimiento antinmigración Pegida, el cual terminó siendo absorbido en buena medida por AfD.

Una tendencia global

Sin embargo, no todos los expertos consideran que el auge de la extrema derecha en lo que una vez fue la RDA sea una consecuencia directa de su pasado.

"Si bien la historia de Alemania Oriental es ciertamente convulsa, no se debe exagerar su importancia a la hora de comprender el éxito electoral de AfD", afirmó Weisskircher.

"En comparación con el resto de Europa, el éxito de la extrema derecha en el este de Alemania no es excepcional", apuntó.

"En países como Austria, Italia y Hungría, por ejemplo, los partidos de extrema derecha obtienen a nivel nacional tanto apoyo como AfD solo en Alemania Oriental", agregó.

Y, por último, Weisskircher atribuyó el auge de la extrema derecha a dos motivos: la inmigración y la situación económica.

"La principal preocupación de los votantes de extrema derecha es su rechazo a la inmigración. Asimismo, la situación económica de Alemania es compleja, pues el país adolece de crecimiento económico y sectores clave, como la industria automotriz, atraviesan una crisis", dijo.

El célebre mural con el beso entre el líder soviético Brezhnev y el alemán oriental, Erich Honecker
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Algunos expertos aseguran que en la RDA el fascismo no se combatió de raíz, lo cual explica su resurgimiento.

No obstante, resulta llamativo que esto ocurra precisamente en el este de Alemania, donde residen menos inmigrantes. Excluyendo Berlín, la población extranjera en los cinco estados orientales no llega al millón de personas y representa alrededor del 8% del total, mientras que en los estados occidentales el porcentaje asciende al 16%, según los datos de la Oficina Federal de Estadística correspondientes a 2024.

Estudios realizados en Alemania indican que existe una relación inversa entre la exposición a la inmigración y el rechazo hacia ella: cuanto menor es el contacto con la población inmigrante, mayores suelen ser el temor y la intolerancia.

Por su parte, Burchett consideró que el éxito de AfD radica en su forma de hacer política.

"El partido está fomentando un sentido de comunidad mediante eventos como barbacoas", destacó.

"Esto es relevante en una región marcada por un mayor desempleo, el aislamiento rural, la emigración juvenil (que deja tras de sí una población envejecida) y unos niveles educativos más bajos", remató.

 Irmgard F., una mujer de 96 años y exsecretaria de jerarca nazi, durante su juicio en 2021.
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En la República Federal de Alemania, a diferencia de la comunista, el proceso de "desnazificación" incluyó juicios que han seguido celebrándose hasta ocho décadas después del fin de la guerra.

El otro extremo

Pero no solo la extrema derecha ha crecido en el este de Alemania. La organización poscomunista Die Linke (La Izquierda) también ocupó los titulares el domingo al convertirse en la más votada en Berlín, la capital del país ubicada en lo que una vez fue la RDA.

"Die Linke y AfD son alternativas atractivas, en parte porque ninguno de los dos ha ostentado el poder lo suficientemente reciente como para decepcionar a los votantes como lo ha hecho el resto del espectro político", apuntó Burchett.

"Tanto Die Linke como AfD saben utilizar con destreza las redes sociales en un mundo donde la mayoría de la gente obtiene su información política a través de ellas. Cuentan con candidatos carismáticos y cercanos, visibles y reconocidos en las calles", agregó la investigadora británica.

La posibilidad de que AfD termine haciéndose con el gobierno de algún estado federado alarma a muchos, no solo por sus posturas sobre la inmigración y el pasado alemán, sino también porque la formación aboga por poner fin al apoyo a Ucrania y restablecer las relaciones con Rusia. De llegar al poder en alguno de los estados, el partido tendría acceso a información de inteligencia confidencial.

Pese a este panorama, Burchett cree que el desenlace aún no está escrito.

"Estos triunfos no son inevitables. Ahora depende de los partidos de centro —u otras alternativas creíbles— recuperar a los votantes", zanjó.

El canciller Merz.
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Los malos resultados en Mecklemburgo-Pomerania Occidental aumentan la presión sobre el impopular canciller Merz.

FUENTE: BBC