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Nepal devastado por las inundaciones: rutas destruidas, puentes arrasados y alerta máxima

El desastre en Nepal dejó al menos 359 muertos y 1.300 desaparecidos, mientras la destrucción de rutas e infraestructura complica rescates y comunicaciones.



Nepal atraviesa una emergencia de enorme magnitud tras las inundaciones repentinas que golpearon la región del Himalaya. La crecida de los ríos Bhote Koshi y Trishuli dejó al menos 359 muertos y más de 1.300 desaparecidos, mientras rutas, puentes, edificios e infraestructura hidroeléctrica sufrieron graves daños.

De acuerdo con un comunicado de una agencia de turismo de la región, las zonas de Timure y Syabrubesi, en el distrito de Rasuwa, fueron particularmente afectadas. La inundación dañó asentamientos, mercados locales, proyectos hidroeléctricos e infraestructura crítica, mientras las autoridades evalúan todavía el alcance total de los destrozos.

Rutas, puentes y transporte, entre los principales problemas

La conectividad es uno de los mayores desafíos de la emergencia. Las autoridades nepalíes informaron que decenas de puentes quedaron destruidos y que casi 40 kilómetros de carreteras resultaron dañados. El deterioro dificulta el traslado de equipos de rescate, heridos y suministros.

El helipuerto de Timure también fue arrasado, lo que podría obstaculizar temporalmente las operaciones aéreas de rescate y asistencia en la zona. En otras áreas afectadas, el ejército nepalí utilizó helicópteros para evacuar a personas atrapadas y trasladar heridos hacia Katmandú.

La inundación golpeó además el corredor Timure-Rasuwagadhi, una ruta terrestre fundamental para los viajeros que se desplazan hacia y desde el Tíbet. El episodio coincide con la temporada de peregrinación a Kailash Mansarovar, por lo que existen preocupaciones sobre el acceso y el transporte de turistas y peregrinos.

Daños en infraestructura y actividad hidroeléctrica

La crecida provocó daños en infraestructura crítica de Rasuwa, incluidos proyectos hidroeléctricos. Las instalaciones vinculadas al proyecto hidroeléctrico de Trishuli también fueron afectadas y el ejército debió evacuar a personas que habían quedado atrapadas en el complejo.

Las autoridades también advierten sobre posibles interrupciones en las actividades comerciales fronterizas y en la conectividad vial a lo largo del corredor de Rasuwa. Los desplazamientos pueden sufrir retrasos o restricciones, especialmente en las zonas próximas a los ríos.

En el resto del país, cientos de personas fueron desplazadas y decenas de heridos trasladados a Katmandú. Sin embargo, la capital no está directamente afectada por esta inundación: los ríos Bhote Koshi y Trishuli no atraviesan la ciudad.

Tampoco se informó de afectaciones directas en Pokhara, el Parque Nacional de Chitwan y Lumbini, tres de los principales destinos turísticos del país. No obstante, existe preocupación por las rutas que conectan Katmandú con Chitwan y Chitwan con Pokhara, cuyo estado continúa bajo evaluación.

Las autoridades mantienen la alerta en los distritos aguas abajo

Las administraciones de Rasuwa y Dhading activaron medidas de emergencia y desplegaron personal de seguridad a lo largo del corredor del río Trishuli. También recomendaron a las comunidades, empresas y proyectos hidroeléctricos ubicados en las riberas mantener una alerta máxima.

El control alcanza especialmente a Nuwakot, Dhading y Chitwan, donde los niveles del agua continúan siendo monitoreados. Un equipo gubernamental de alto nivel coordina las tareas de búsqueda, rescate y asistencia mientras continúa la evaluación de los daños.

Crece el riesgo de una nueva inundación

La emergencia todavía podría agravarse. Las autoridades chinas reforzaron el monitoreo de un lago de represamiento natural formado aguas arriba del puerto de Gyirong, ante la posibilidad de que la barrera ceda o sea sobrepasada por el agua.

El riesgo se suma a la inestabilidad de las laderas y los valles de la región, donde continúan las lluvias y nuevos desprendimientos podrían generar represamientos temporales y posteriores desbordes.

Mientras continúa la búsqueda de desaparecidos, Nepal enfrenta así una doble urgencia: responder a una tragedia que ya dejó cientos de muertos y miles de desaparecidos y mantener bajo vigilancia los cursos de agua ante la posibilidad de nuevas crecidas.