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Máxima tensión entre EE.UU.-Irán: el portaaviones USS Abraham Lincoln dejó de emitir señales

La salida del USS Abraham Lincoln de los radares civiles reavivó las especulaciones sobre un posible conflicto entre Estados Unidos e Irán.

La desaparición del portaaviones nuclear estadounidense USS Abraham Lincoln (CVN-72) de los radares civiles de seguimiento marítimo encendió alertas en redes sociales y reavivó los temores de un posible conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, en medio de un clima de fuerte incertidumbre en Teherán.

Según analistas militares y excombatientes estadounidenses, la nave y su grupo de ataque dejaron de transmitir datos del sistema AIS, un transpondedor utilizado por embarcaciones civiles para su identificación. La maniobra responde a un procedimiento estándar de la Marina de EE.UU. conocido como EMCON (control de emisiones electrónicas), mediante el cual se reducen o anulan señales de radar, radio y otros sistemas para evitar ser detectados por potenciales adversarios.

Esta práctica —frecuente en zonas de alta sensibilidad geopolítica— fue calificada en redes sociales como la activación de un supuesto “modo fantasma”, aunque expertos advierten que se trata de una medida de seguridad operacional habitual y no necesariamente de un preludio inmediato de acciones militares.

Temor en las calles de Teherán

Mientras tanto, en la capital de Irán el clima es de temor e incertidumbre, según testimonios recogidos por la agencia EFE en un recorrido por las calles de Teherán. Ahmad, profesor de inglés de 42 años, aseguró que ya comenzó a almacenar alimentos, agua y dinero en efectivo ante la posibilidad de un nuevo conflicto.

“Tengo familia y dos hijos pequeños. Me preocupa lo que pueda pasar. La última vez tuvimos que abandonar la ciudad durante los bombardeos”, relató en la plaza Enghelab.

Máxima tensión entre EE.UU.-Irán: el portaaviones USS Abraham Lincoln dejó de emitir señales

Máxima tensión entre EE.UU.-Irán: el portaaviones USS Abraham Lincoln dejó de emitir señales

El recuerdo de la llamada “guerra de los 12 días” de junio —en la que murieron más de mil personas en todo el país y Estados Unidos participó con ataques a instalaciones nucleares— sigue muy presente entre los habitantes de la capital iraní.

Samira, diseñadora gráfica de 29 años, afirmó no sentir miedo en esta ocasión, aunque reconoció haber incrementado la compra de alimentos “por precaución” tras la experiencia traumática del último conflicto.

Señales de confrontación y discursos duros

En paralelo, el mensaje oficial iraní es abiertamente desafiante. En la misma plaza Enghelab, las autoridades instalaron carteles con imágenes de un portaaviones estadounidense destruido, acompañados de consignas como “Quien siembra viento, cosecha tempestades”.

La escalada verbal también se refleja en declaraciones cruzadas. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó esta semana que la flota enviada a la región está lista para cumplir su misión “con rapidez y violencia”, mientras que el Gobierno iraní asegura estar preparado para el peor escenario.

“Consideramos más probable la guerra que la negociación. La prioridad es defender el país”, sostuvo el viceministro de Exteriores Kazem Ghariabadi ante la prensa extranjera, según consignó EFE.

Protestas internas y cifras en disputa

El trasfondo del conflicto se cruza además con una crisis interna en Irán. Teherán acusa a Estados Unidos e Israel de fomentar las protestas sociales que sacudieron al país en los últimos meses. El Gobierno iraní reconoce 3.117 muertos, mientras que organizaciones opositoras como HRANA, con sede en Estados Unidos, elevan la cifra a 6.126 fallecidos, sin descartar que el número real sea aún mayor.

Por ahora, el silencio electrónico del USS Abraham Lincoln y la retórica creciente de ambos gobiernos mantienen en vilo a la región, mientras la población civil iraní vuelve a mirar con preocupación un cielo que ya conoce el ruido de la guerra.