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Los fuertes videos del estallido en Irán: protestas masivas, fuego y más de 2000 detenidos

Miles de personas salieron a las calles en Teherán tras el llamado del príncipe heredero en el exilio, mientras el régimen de Irán respondió con represión.


Miles de personas volvieron a ocupar las calles de Irán, con epicentro en Teherán, en una de las jornadas de protesta más significativas del último tiempo.

La movilización se produjo tras el llamado público del príncipe heredero en el exilio Reza Pahlavi, y encontró una respuesta inmediata del régimen como restricciones a internet, advertencias de represión y represión por parte de las fuerzas de seguridad. La consigna central fue el rechazo frontal a la República Islámica, en un clima de creciente desafío al poder del Ayatola.

Protestas en Teherán

Quién impulsó las protestas en Irán

La convocatoria fue impulsada por Pahlavi, hijo del último sha de Irán, derrocado en la Revolución Islámica de 1979. El dirigente exiliado había llamado a manifestarse de manera simultánea durante dos noches consecutivas. La respuesta superó las expectativas de sus organizadores y reintrodujo en el espacio público símbolos y consignas que durante décadas estuvieron prohibidos.

En distintos puntos de Teherán y otras ciudades se escucharon expresiones de apoyo explícito al antiguo régimen monárquico, un fenómeno impensable hasta hace pocos años. Ese cambio de clima revela el nivel de hartazgo con el sistema político vigente.

Las protestas se extendieron más allá de la capital. Ciudades medianas y pequeñas replicaron las movilizaciones, mientras que mercados y bazares cerraron como señal de adhesión.

Represión, víctimas y un régimen asediado

Protestas en Irán

Según organizaciones de derechos humanos con base en el exterior, la respuesta estatal dejó un saldo creciente al menos 39 personas fallecidas y más de 2.260 han sido detenidas. El endurecimiento represivo, lejos de desactivar las protestas, parece haber reforzado la percepción de que el régimen atraviesa una etapa de fragilidad política inédita desde hace décadas.

El aumento de la presión social impacta tanto en el gobierno civil como en la figura del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, eje del sistema de poder iraní. Sin embargo, el movimiento enfrenta una debilidad estructural y es la ausencia de una conducción unificada capaz de traducir el descontento en un proyecto político articulado.