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La "transformación milagrosa" de Corea del Norte: cómo logró Kim Jong-un paliar la situación económica de su país y afianzar su poder

La alianza con Rusia y cambios en el panorama internacional han aliviado la situación económica del régimen de Pyongyang. Pero ¿durará?

Corea del Norte vive hace décadas lo que expertos internacionales llaman una crisis de subsistencia.

Según las cifras de Naciones Unidas, unos 11 millones de personas, un 45% de la población, está malnutrida en un país donde se reportan masivas violaciones de los derechos humanos.

Años de control estatal de la economía, aislamiento del exterior y abandono de los servicios públicos en beneficio de un opresivo aparato de seguridad han llevado a lo que el Alto Comisionado de la ONU Volker Türk ha descrito como una "crisis de derechos humanos".

Kim jong-un, el tercero de la familia Kim que ha regido esta república comunista desde su fundación tras la Segunda Guerra Mundial, ha consolidado su poder en uno de los estados más cerrados y aislados del mundo.

En la pandemia de covid de 2020, las cosas se pusieron aún más difíciles.

El golpe económico que el coronavirus supuso para todo el mundo fue especialmente doloroso para una economía atrasada y poco conectada con el exterior.

En medio de denuncias de falta de alimentos y la presión de las sanciones internacionales contra su régimen, el líder al que la propaganda presenta como infalible aparecía compungido por televisión para pedir disculpas a sus compatriotas.

"Lo siento de veras", dijo: "Mis esfuerzos y sinceridad no han sido suficientes para librar a nuestro pueblo de las dificultades".

Pero las cosas parecen haber cambiado algo desde entonces.

La pandemia quedó atrás, la presión de las sanciones internacionales se relajó, Pyongyang siguió desarrollando su armamento nuclear y se alió con la Rusia de Putin y, por primera vez en décadas, la economía mostró síntomas positivos.

Así, el mensaje que Kim lanzó el pasado marzo al país desde su Asamblea legislativa tuvo un tono muy distinto.

Kim se jactó de que Corea del Norte ha experimentado "una transformación milagrosa" y proclamó: "El nuestro ya no es un país susceptible a las amenazas de otros".

¿Cuánto ha mejorado realmente la situación económica de Corea del Norte?

La situación en Corea del Norte

Es difícil saber lo que pasa en Corea del Norte.

El régimen persigue ferozmente toda filtración de información del exterior y los medios de comunicación tienen que tratar de entender lo que pasa en el país a través de los testimonios de los norcoreanos que logran desertar, los informes de inteligencia extranjeros, especialmente los de Corea del Sur, y lo que cuentan los pocos occidentales a los que se ha permitido visitar el país, siempre bajo estricta vigilancia de sus autoridades.

Sin embargo, esas fuentes indican una reciente mejora de una economía estancada durante décadas.

De acuerdo con las estimaciones del Banco Central de Corea del Sur, el Producto Interno Bruto de Corea del Norte creció un 3,7% en 2024, su mayor expansión en ocho años, y los expertos creen que la economía norcoreana se encuentra en su mejor momento desde que Kim Jong-un heredó el poder.

Stephen Haggard, investigador especializado en la economía norcoreana de la Universidad de California, San Diego, en Estados Unidos, le dijo a BBC Mundo que "el régimen es más rico que nunca".

Kim Jong-un, flanqueado por una mujer joven y seguido por varios militares norcoreanos, camina alejándose de un vehículo militar pesado.
Getty Images
La exportación de armas a Rusia ha inyectado fondos en las arcas del régimen de Kim.

Las exportaciones de armas a Rusia para su guerra en Ucrania, el comercio con China, un mayor control de los mercados informales, unidos al menor celo en la aplicación de las sanciones internacionales, han contribuido a llenar los cofres del régimen de Kim.

Aunque los analistas subrayan que duras condiciones de vida siguen marcando el día de la población lejos de la élite dirigente y de la capital, Pyongyang.

En ella sí se aprecian los signos de la mejoría.

Quienes la han visitado recientemente cuentan que ahora hay más calles iluminadas y en los edificios altos en los que antes no funcionaban los ascensores por falta de electricidad ahora lo hacen al menos unas horas al día.

El análisis de las imágenes por satélite que lleva a cabo el Grupo de Observación de la Tierra de la Escuela de Minas de Colorado, un equipo de investigación centrado en el estudio de la iluminación eléctrica desde el espacio, ha mostrado un aumento sostenido de la iluminación eléctrica de la ciudad de Pyongyang en los últimos años.

Los pocos occidentales que han podido entrar en Corea del Norte han confirmado cambios que indican mayores consumo y riqueza, como la proliferación de teléfonos celulares, autos eléctricos importados y aplicaciones de comida a domicilio o transporte.

El agente de viajes australiano Rowan Beard contó al Wall Street Journal que en su última visita a Pyongyang después de algunos años sin ir se sorprendió cuando su intérprete pidió un taxi a través de una aplicación telefónica y este llegó en pocos minutos. "Todo esto era completamente nuevo. Me quedé alucinado", dijo Beard.

Otro indicio de una recuperación de la economía, aunque sea limitada, es el hecho de que el régimen ha podido completar algunos de los proyectos de los que Kim Jong-un ha hecho bandera, como la construcción de grandes complejos turísticos como el de Wonsan Kalma, en la provincia costera de Kangwon.

Kim también ha anunciado iniciativas ambiciosas, como la que ha bautizado como 20x10, que promete la construcción de 20 fábricas por todo el país en diez años para promover el desarrollo lejos de Pyongyang.

Personas y vehículos transitan por una calle de Pyongyang.
Kim Won Jin / Getty
La falta de información dificulta conocer las condiciones de vida en Corea del Norte.

El régimen también ha logrado consolidarse de facto como un Estado nuclear.

Ni las sanciones ni la aproximación negociadora de Donald Trump en su primera presidencia han convencido a Kim de que desista de dotarse de armas nucleares, lo que parece considerar crucial para asegurar la supervivencia de su régimen frente a "amenazas" exteriores como Estados Unidos.

Pyongyang ha adquirido así una nueva generación de misiles y los analistas occidentales creen que trabaja en el desarrollo de submarinos de propulsión nuclear y misiles balísticos intercontinentales capaces de alcanzar el territorio continental estadounidense.

Una mujer uniformada en una plaza de Pyongyang.
Getty Images
Los expertos señalan que el gasto en el aparato policial lastra el desarrollo socioeconómico en Corea del Norte.

La dura vida de los norcoreanos

Los norcoreanos están acostumbrados a las dificultades.

Entre 1994 y 1998 vivieron una gran crisis humanitaria conocida en el ámbito académico como la "Gran Hambruna; o la "Ardua Marcha", para la propaganda estatal.

Aunque su gobierno nunca lo reconoció, se estima que cientos de miles de personas murieron por inanición y enfermedades relacionadas en una catástrofe provocada por la combinación de la pérdida del apoyo de la URSS, la mala gestión económica y desastres naturales.

Entonces y ahora los norcoreanos viven bajo lo que organismos internacionales y activistas describen como un estado policial que viola los derechos humanos.

Las denuncias de los desertores que logran escapar a Corea del Sur hablan de que las autoridades disparan a matar a quienes lo intentan e imponen severos castigos que pueden llegar hasta la muerte por cosas como escuchar K-pop o ver series surcoreanas.

Toda forma de disidencia o desobediencia puede ser castigada con la muerte por fusilamiento, como la sufrida por Jang Song-thaek, el propio tío de Kim jong-un a quien este ordenó ejecutar en 2013.

Kim Jong-un camina sonriente entre vacas en un establo. Le siguen dos hombres.
Getty Images
Kim Jong-un ha prometido impulsar el desarrollo lejos de la capital.

En la pandemia, el control se endureció y se extendió al mercado informal de importación de productos chinos, dejando a muchos norcoreanos sin la última forma de subsistencia que les quedaba.

"Lo más difícil del gobierno de Kim Jong-un es que no nos estaba permitido ganar dinero", le dijo a The New York Times Kim Yu-mi, una norcoreana que logró escapar a Corea del Sur.

Jongkyu Lee, experto en Corea del Norte del Instituto para el Desarrollo de Corea, un centro de análisis en Seúl, le dijo a BBC Mundo que con el control de los mercados informales "las autoridades parecen perseguir una estrategia para poner todas las actividades comerciales bajo una mayor supervisión del Estado y dentro de un esquema económico que lo pone en el centro".

"El problema es que un mayor control del Estado no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida", añadió Jongkyu.

El papel de Rusia y China

El entendimiento con Rusia ha sido una de las claves de los brotes verdes recientes en la economía de Corea del Norte.

Cuando en febrero de 2022 el presidente Vladímir Putin lanzó la invasión rusa de Ucrania, Kim jong-un vio en la guerra una oportunidad.

Kim Jong-un  camina sonriente a la derecha de Donald Trump en una cumbre en Hanói.
Saul Loeb / Getty
Trump no ha vuelto a intentar negociar con Kim tras el fracaso de su intento en su primera presidencia.

Lejos del foco principal de Estados Unidos —Donald Trump no ha retomado en su segunda presidencia los intentos de negociación con Kim—, el líder norcoreano acudió en auxilio de Putin con la expectativa de recibir a cambio del suyo.

Según diversos informes de inteligencia occidentales, Corea del Norte ha enviado alrededor de 15.000 soldados a combatir con Rusia en Ucrania o trabajar en la industria rusa para suplir la escasez de recursos humanos resultado del esfuerzo bélico.

El acuerdo con Putin hizo que las fábricas norcoreanas salieran de su letargo y empezaran a producir munición y armas para Rusia.

Como muestra de su sintonía, Rusia y Corea del Norte firmaron en junio de 2024 un Tratado de Asociación Estratégica Integral que incluye una cláusula de defensa mutua.

La llegada de dinero, armas y tecnología rusa en los últimos años ha permitido a Kim fortalecer su poder militar y resucitar algunos sectores productivos abandonados durante décadas.

"La reciente expansión de la cooperación militar con Moscú ha dado un claro impulso a industrias como la minería, la industria pesada, la fabricación de maquinaria y la química, y el aumento de la demanda de municiones y materiales parece haber estimulado la producción en industrias controlada por el Estado, contribuyendo a una notoria recuperación en el sector formal de la economía", indica Jongkyu.

Pero el analista surcoreano ve límites a lo que Putin puede hacer por Kim.

"Rusia podría aliviar algunas de las ataduras económicas inmediatas de Corea del Norte, pero su capacidad para sostener un desarrollo económico amplio es mucho más limitado que el de China", señaló.

Putin (i) brinda con Kim. Tras ellos, las banderas de sus países.
Getty Images
Putin y Kim firmaron en 2024 un Tratado de Asociación Estratégica Integral.

La reciente visita —la primera en siete años— del presidente chino, Xi Jinping, ha sido interpretada como otro ejemplo de recuperación del peso económico y geopolítico de la Corea del Norte de Kim y un intento de contrarrestar su acercamiento a Putin.

China apoyó en 2017 el endurecimiento de las sanciones impulsado por Estados Unidos en la ONU para frenar el desarrollo del arsenal nuclear de Pyongyang, pero Xi evitó esta vez pedir la "desnuclearización" de la península coreana, alejándose de la que ha sido durante años la posición oficial de Pekín y relajando la presión sobre Kim.

En realidad, la confianza en la efectividad de las sanciones empezó a disiparse tras el fracaso de la cumbre de Hanói de 2019 entre Trump y Kim.

"La visión de China empezó a cambiar con base en que las sanciones no parecían estar funcionando, una visión compartida por algunos en Estados Unidos", le dijo Haggard a BBC Mundo.

Xi apostó en Pyongyang por llevar la relación bilateral "a otro nivel" y reforzar la cooperación económica.

"La trayectoria económica de Corea del Norte a largo plazo seguirá dependiendo probablemente de su relación con China", concluye Jongkyu.

Hasta dónde puede llegar la economía de Corea del Norte

Expertos internacionales señalan que en los años de dificultades, Pyongyang ha desarrollado mecanismos para nutrir sus arcas que sigue utilizando, como exacciones de las remesas enviadas por los norcoreanos que trabajan en China y la acción de un ejército invisible de piratas informáticos que ha logrado hacerse con un ingente capital en criptodivisas.

Según un informe de Chainalysys, una empresa estadounidense que investiga el uso ilícito de criptomonedas en todo el mundo, el régimen de Pyongyang alcanzó la cifra récord de US$2.000 millones robados en 2025 en el ecosistema cripto, al que lleva años recurriendo para esquivar las sanciones y financiar sus programas armamentísticos.

Pero estos subterfugios no han servido para aliviar significativamente la situación humanitaria en el país.

A la espera de ver cuán beneficiosa es para Kim la renovada cooperación con China que parece anunciar la reciente visita de Xi Jinping, la pregunta es el verdadero alcance de la bonanza que predica ahora el discurso triunfalista del régimen.

Y, sobre todo, si se beneficiarán de ella sus compatriotas alejados de la capital Pyongyang y sus élites.

No debe olvidarse el punto de partida: el Producto Interno Bruto norcoreano alcanza apenas un 1% del de Estados Unidos.

Y la "transformación milagrosa" de la que presume Kim deberá superar no pocos obstáculos.

Haggard dice que "hay indicios de que el régimen está invirtiendo en desarrollo rural y vivienda. Pero las brechas entre Pyongyang y el resto del país sigue siendo muy grandes. Y en cualquier caso, queda la cuestión de si este boom no es en sí mismo frágil. ¿Cuenta el proyecto 20x10 con financiación suficiente? ¿De dónde va a salir la tecnología necesaria? Y además esta la cuestión más amplia de cuánto afectará el gasto militar y causará efectos adversos a largo plazo".

Jongkyu también es escéptico:

"La situación actual se parece más a un modelo de crecimiento provocado por la guerra que a un modelo sostenible de crecimiento. Aunque la demanda militar puede sostener la producción a corto plazo, su sostenibilidad a largo plazo sigue siendo dudosa".

El analista hace además otra prevención clave: "Los beneficios aún no han sido compartidos por los ciudadanos de a pie".

BBC

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FUENTE: BBC