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La profesora que se ganó US$1 millón por convertir barrios marginales en aulas al aire libre

Rouble Nagi ha pasado las últimas tres décadas promoviendo el aprendizaje entre las comunidades marginadas de India.

Rouble Nagi ganó el Global Teacher Prize 2026 por su contribución al aprendizaje en India.
Rouble Nagi ganó el Global Teacher Prize 2026 por su contribución al aprendizaje en India. Cherylann Mollan/BBC

Una estrecha calle en la exclusiva zona de Colaba, en Bombay, se abre a un terreno lleno de pequeños cubículos de hormigón: rincones que las lavanderas usan para lavar y secar la ropa de la ciudad.

Alrededor de la zona se encuentran casas prefabricadas pintadas de brillantes tonos —rojo, azul, verde y amarillo—, apiladas unas sobre otras como piezas de un rompecabezas de Tetris.

El asentamiento está habitado principalmente por lavanderas y sus familias, muchas de las cuales viven y trabajan allí.

Escondido en el laberinto se encuentra un pequeño centro de aprendizaje que ofrece clases gratuitas de matemáticas y lengua, ayudando a los hijos a obtener una educación formal por primera vez o a retomarla tras abandonar la escuela.

El centro está dirigido por una organización sin ánimo de lucro fundada por Rouble Nagi, una artista de 45 años que durante tres décadas ha trabajado para llevar la educación a algunas de las comunidades más marginadas de la ciudad.

Paredes para enseñar

Los niños se sientan en un aula con paredes cubiertas de murales sobre la eliminación de residuos.
Cherylann Mollan/BBC
El centro de aprendizaje en Colaba tiene murales sobre la eliminación de residuos.

A principios de este mes, Nagi recibió el Global Teacher Prize (Premio Global al Maestro), un galardón de US$1 millón lanzado por la Fundación Varkey en colaboración con la Unesco para reconocer a los docentes que han realizado contribuciones excepcionales a la profesión.

Nagi fue seleccionada entre 5.000 nominaciones y solicitudes de 139 países, según el sitio web del Premio Global al Maestro.

Se indicó que Nagi, a través de su organización sin fines de lucro, la Fundación de Arte Rouble Nagi (RNAF), estableció "más de 800 centros de aprendizaje en todo India, en más de 100 comunidades y aldeas desfavorecidas".

Nagi comentó que su inspiración para llevar el aprendizaje a los menos afortunados surgió inesperadamente, hace unas tres décadas, cuando un niño entró en uno de sus talleres de arte en Bombay.

Supo entonces que el niño vivía en un barrio marginal y no podía permitirse ir a la escuela.

Nagi cuenta que la conversación la motivó a visitar la comunidad marginal del niño y se ofreció a embellecer el lugar decorando las paredes con murales.

"Los niños empezaron a reunirse donde estábamos pintando. Así que les pregunté si les gustaría escuchar un cuento. Todos dijeron que sí", relata Nagi.

Dijo que fue entonces cuando se dio cuenta de que los niños de las comunidades pobres querían aprender y que ella podía despertar su interés por la educación a través del arte.

Educación para los que no tienen

Un niño está sentado en una tienda mirando su teléfono. Afuera, un mural dice:
Cherylann Mollan/BBC
La fundación de Nagi pinta murales educativos en las paredes de barrios marginales.

A lo largo de los años, Nagi y su equipo han establecido centros de aprendizaje en varias ciudades de India, donde se anima a los docentes a utilizar el aprendizaje basado en el arte para simplificar conceptos.

Se recluta a voluntarios para ofrecer clases basadas en habilidades y las donaciones ayudan a los niños a acceder a libros, mochilas y otros útiles escolares.

Nagi explica que no todos los centros son aulas físicas. A veces, las clases se imparten en un espacio abierto en un barrio marginal, con los alumnos sentados sobre colchonetas y alfombras.

"El aprendizaje puede ocurrir en cualquier lugar. Solo hay que hacerlo interesante", señala Nagi.

Pero gestionar estos centros también es un reto. Nagi comenta que muchos de los niños provienen de familias disfuncionales y que sus docentes a menudo tienen que hacer de consejeros y protectores.

"Si un niño no acude a uno de nuestros centros durante una semana, un voluntario visita su casa para ver cómo está", explica Nagi.

Añade que también organiza sesiones periódicas con los padres para mantenerlos interesados ​​en el aprendizaje de sus hijos.

Esto ha ayudado a muchos de sus estudiantes a completar sus estudios e incluso a seguir una educación universitaria después de dejar el centro, afirma.

Arte para enseñar

Un hombre pinta un mural en una pared en una comunidad marginal de la ciudad de Bombay.
Cherylann Mollan/BBC
Mayur dirige sus propias clases de arte y también es voluntario en RNAF.

Un exalumno, Mayur, ahora dirige sus propias clases de arte y un pequeño negocio de impresión.

Los fines de semana colabora como voluntario con la fundación de Nagi, con la esperanza de brindar a otros niños de la comunidad las mismas oportunidades que él tuvo.

"Cuando trabajas en zonas como estas [barrios marginales], tienes que forjar relaciones no solo con los estudiantes, sino con toda la comunidad. Ya sea mediante ayuda económica, proporcionando víveres en tiempos difíciles o escuchando a alguien que se siente abrumado", explica Nagi.

"Si nos ganamos la confianza y el apoyo de la comunidad, podemos continuar con nuestra buena labor".

También afirma que le apasiona el proyecto Misaal (que significa "un ejemplo") de su fundación, que se centra en convertir los barrios marginales en "aulas al aire libre", en donde pintan murales educativos sobre temas que van desde la ciencia y la higiene hasta la concienciación ambiental y la responsabilidad social.

Nagi expone que estos murales despiertan la curiosidad de los residentes y, a largo plazo, también pueden contribuir a un cambio en el comportamiento y las actitudes de las personas.

Dos niñas se sientan una frente a la otra en un aula escolar en la ciudad de Bombay.
Cherylann Mollan/BBC
Khushi (izquierda) dice que quiere ser maestra cuando crezca.

Con el dinero del premio, Nagi espera llevar las iniciativas de su fundación a más lugares de India, empezando por el territorio de administración federal de Jammu y Cachemira, donde creció y ahora quiere construir un centro de desarrollo de habilidades y aprendizaje, equipado con computadoras.

En Colaba, enormes murales y citas inspiradoras cubren las paredes de las casas prefabricadas.

Las paredes del centro de aprendizaje también están pintadas de colores brillantes y presentan temas que abarcan desde las plantas hasta el reino animal.

Khushi, de 7 años, alumna del centro, dice que disfruta yendo a la "escuela" y sueña con ser maestra.

Su madre, trabajadora doméstica, es actualmente la única fuente de ingresos de la familia.

Muchos de los otros niños provienen de entornos económicos similares, pero todos albergan grandes ambiciones para el futuro. Y las escuelas de Nagi esperan contribuir a convertirlas en realidad.

BBC

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FUENTE: BBC