"La operación en Río de Janeiro fue un espectáculo de sangre con baja efectividad y uso político": el análisis de un experto
El politólogo denuncia que el operativo contra el Comando Vermelho en Rio de Janeiro dejó más de 130 muertos pero capturó solo a dos líderes.
Río de Janeiro atraviesa un momento de máxima tensión y caos.
EFEEl gran operativo realizado este martes contra el Comando Vermelho (CV) en los complejos de Alemão y Penha, ubicados en la zona norte de Río de Janeiro, Brasil, dejó más de 130 muertos, incluyendo cuatro policías, y más de 113 personas detenidas. El periodista brasileño, politólogo y profesor de relaciones internacionales Bruno Lima Rocha lo clasificó como el "resultado catastrófico" de una investigación de un año organizada por la Fiscalía del Estado.
La acción, que comenzó en la madrugada, forma parte de la Operación Contención, una iniciativa permanente del gobierno estatal para frenar la expansión del narcotráfico. El Comando Vermelho es una de las organizaciones criminales más antiguas y conocidas de Brasil, que nació en la década del '70.
Según Lima, lo ocurrido sigue el "padrón de las operaciones policiales en Río": altísima letalidad y poca efectividad para el desarrollo de las investigaciones, el juzgamiento o la captura de bienes, armas o flujo financiero.
Ya son más de 134 muertos los que dejó el megaoperativo de la policía de Río de Janeiro.
Una operación "ineficaz" y con "baja efectividad"
La operación fue coordinada por la Coordinadoría de Seguridad e Inteligencia de la Fiscalía del Estado. La investigación estaba dirigida a capturar a 100 delincuentes, 30 de los cuales se encontraban fuera de Río. Sin embargo, hasta el momento solo se ha confirmado la captura de dos cabecillas.
Lima subraya que, si bien la Fiscalía del Estado es considerada bastante competente, lo que se ejecutó no fue una investigación policial, sino una operación diseñada para "bajar el peso del Comando Vermelho" (CV).
El Comando Vermelho es la segunda mayor fuerza de bandas criminales en Brasil, y esta acción podría tener como objetivo "equilibrar fuerzas" entre las bandas (Comando Vermelho, Tercer Comando, Amigos de los Amigos) y los tres sectores de paramilitarismo (milicias) que operan en Río.
Siguiendo al especialista, esta necesidad de equilibrio existe porque si la seguridad de Río no golpeara duramente al CV, este podría alcanzar la "casi homogeneidad del crimen en Río" en un par de años, algo que no sería admisible, como sucede en San Pablo con el PCC. El aparato de seguridad, corrompido o no, interviene para restablecer este equilibrio, evitando que cualquier facción obtenga un poder absoluto.
El embajador argentino en Brasil aseguró que no hubo argentinos involucrados durante la masacre en Río de Janeiro.
La "politiquería de bala y sangre" en Brasil
El análisis apunta a que la operación tuvo una clara motivación "política, electoral", caracterizándola como un acto de "típica politiquería de bala y sangre" por parte de la derecha brasileña.
El gobernador bolsonarista Claudio Castro, que enfrenta graves problemas de asociación con criminales (su aliado político, un exdiputado estadual, fue preso por ser lavador y proveedor del Comando Vermelho), "utilizó la operación para disociar su imagen del Comando Vermelho" afirma Lima.
"La extrema derecha, que se encontraba arrinconada por acusaciones de narcotráfico, crímenes y el juzgamiento del intento de golpe de Bolsonaro, utilizó este golpe duro contra el CV para organizar un discurso de que existe narcoterrorismo en Brasil", sostiene Lima, algo que considera un "absurdo". Este enfoque de "balas y sangre contra los pobres siempre fue la nafta del populismo policial", dispara el experto, "pero no aporta racionalidad a los objetivos ni a las investigaciones".
La corrupción sistémica como causa fundamental
La complejidad de la seguridad en Brasil se agrava por un sistema dual de justicia (estadual y nacional) y de policía (Policía Civil de investigaciones y Policía Militar en cada estado), además de la Policía Federal.
En este contexto, Lima aseveró que la violencia policial extrema se correlaciona directamente con la corrupción, por lo que las bandas criminales que dominan territorio suelen pagar una "coima fija" al batallón de la zona o a la comisaría policial.
El Camino Hacia la Racionalidad
De acuerdo con el politólogo, "todos los especialistas en seguridad pública en Brasil concuerdan en que se necesita más investigación, menos sangre".
Lima sugiere que las soluciones pasan por una reforma institucional que incluya un sistema nacional coordinado desde el gobierno federal (Ministerio de Justicia) y, posiblemente, una agencia especial antimafia o una fuerza de tarea permanente basada en la Policía Federal, que es reconocida por su efectividad en investigación.
"La estrategia de ir acotando espacios para el Comando Vermelho, buscando sus fuentes de financiación y formas de lavado, sería más efectiva que las operaciones de gran envergadura y peso que solo generan alta letalidad", cierra el analista.



