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La extrema derecha avanza en Alemania y sacude Europa: qué significa su triunfo en las elecciones

Alternativa para Alemania obtuvo casi el 44% de los votos y se convirtió en la fuerza más votada del estado. El resultado representa un hecho inédito desde la derrota del nazismo.

El partido ultraderechista sumó el 44,1 por ciento de los votos.

El partido ultraderechista sumó el 44,1 por ciento de los votos.

Las elecciones en Sajonia-Anhalt marcaron un punto de inflexión para la política alemana: Alternativa para Alemania (AfD) se impuso con casi el 44% de los votos y quedó como la principal fuerza del estado. Aunque el partido no alcanzó las 42 bancas necesarias para tener mayoría absoluta, su desempeño lo dejó en una posición central para las negociaciones que definirán el próximo gobierno regional.

La victoria de la AfD adquiere una dimensión especial por la historia reciente del país. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, nunca antes un partido de extrema derecha había conseguido convertirse en la fuerza más votada en un estado alemán. El avance electoral volvió a encender el debate sobre el crecimiento de estas fuerzas y el posible efecto contagio hacia otros territorios del país y de Europa.

El especialista Andrés Reggiani analizó el fenómeno en diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil y Radio Perfil, y explicó las particularidades de la AfD, sus diferencias internas y sus similitudes con otras fuerzas de extrema derecha europeas.

¿Por qué es histórico el triunfo de la AfD en Alemania?

Sajonia-Anhalt fue uno de los cinco estados que hasta 1990 integraron la República Democrática Alemana, bajo un régimen comunista después de la Segunda Guerra Mundial.

Para Reggiani, el resultado tiene una significación especial por la propia historia alemana. La AfD está definida como un partido extremista por la Oficina para la Protección de la Constitución, que analiza si sus programas y declaraciones públicas vulneran los principios constitucionales, entre ellos las normas vinculadas con la instigación al odio por motivos religiosos, raciales o políticos.

El especialista remarcó además que dentro de la AfD conviven diferentes corrientes y grupos, incluidos sectores que pueden ser definidos como neonazis. En las elecciones del domingo, el partido obtuvo casi el 44%, por encima de lo que anticipaban algunas encuestas, que ya lo ubicaban por encima del 40%. Aunque consiguió ser la fuerza más votada, no alcanzó la mayoría absoluta.

La AfD obtuvo 39 bancas, mientras que necesita 42 para contar con mayoría propia. Por eso, deberá negociar con otras fuerzas para intentar formar gobierno.

El candidato principal de AfD, Ulrich Siegmund

El candidato principal de AfD, Ulrich Siegmund

El avance de la extrema derecha en Europa

Para Reggiani, el fenómeno alemán forma parte de un proceso más amplio de crecimiento de distintas variantes de las derechas en Europa, aunque la historia particular de Alemania le otorga una dimensión diferente. La AfD nació en 2013 como un partido ultraliberal y euroescéptico, inicialmente enfrentado a las políticas de rescate de la Eurozona implementadas después de la crisis de 2008.

Sin embargo, el especialista explicó que el partido se transformó a partir de la crisis migratoria de 2015, cuando comenzó a radicalizarse y se consolidó como una fuerza antiinmigración, xenófoba y euroescéptica. Actualmente, según su análisis, existe un punto de coincidencia entre sus distintas corrientes: la oposición a la inmigración.

Qué diferencias tiene la AfD con Marine Le Pen

Reggiani también comparó el fenómeno alemán con el de Marine Le Pen en Francia y su partido, Agrupación Nacional. En el caso francés, explicó, Le Pen llevó adelante un proceso conocido como “desdiabolización”, mediante el cual buscó suavizar algunos de los elementos más extremos del discurso que históricamente había caracterizado al partido fundado por su padre, Jean-Marie Le Pen.

Según el especialista, esa estrategia implicó reemplazar determinados argumentos vinculados con la cuestión racial por un discurso centrado en el laicismo y la neutralidad del Estado en materia religiosa. La diferencia principal con la AfD estaría, entre otros aspectos, en la presencia dentro del partido alemán de una corriente neonazi que puede generar consecuencias legales y poner al espacio bajo una vigilancia especialmente estricta.

La estrategia de la AfD para mostrarse como una fuerza moderna

Uno de los aspectos que destacó Reggiani es la transformación de la imagen pública de algunos referentes de la extrema derecha alemana. El especialista señaló que el candidato que ganó en Sajonia-Anhalt tiene un perfil carismático, una estética moderna y una forma de comunicarse alejada de la imagen tradicional que podría asociarse con la extrema derecha.

Una estrategia similar puede observarse en Alice Weidel, copresidenta de la AfD, a quien describió con una imagen de ejecutiva. El objetivo, según el análisis, es presentarse ante sectores jóvenes como una alternativa moderna y no como una fuerza política arcaica.

Qué puede pasar ahora en Sajonia-Anhalt

La AfD consiguió 39 bancas, tres menos de las necesarias para alcanzar la mayoría absoluta en el parlamento regional. Por eso, deberá iniciar negociaciones con otras fuerzas políticas. Una posibilidad es alcanzar un acuerdo que le permita formar un gobierno con mayoría; otra, avanzar hacia un gobierno en minoría que sea tolerado por otra fuerza.

Según Reggiani, este proceso puede extenderse durante meses y abre una etapa de negociación cuyo resultado todavía no está definido. La victoria de la AfD, de todos modos, ya produjo un efecto político que trasciende a Sajonia-Anhalt: el partido logró presentarse como la principal fuerza de un estado alemán por primera vez en la historia de la posguerra y fortaleció el debate sobre el avance de la extrema derecha en Europa.