Qué es el Brandmauer y por qué no frenó a la extrema derecha en Alemania: "Sería un terremoto político"
AfD obtuvo un resultado histórico en las elecciones de Sajonia-Anhalt y puso en crisis el cordón sanitario creado para aislar a la extrema derecha.
La victoria de la extrema derecha en Sajonia-Anhalt generó protestas en Alemania.
EFEUn firewall o cortafuegos es un término utilizado en informática para definir un sistema de seguridad que controla el tráfico de una red y bloquea accesos no autorizados. En la política alemana, ese concepto tomó la forma del Brandmauer, un cordón sanitario mediante el cual los principales partidos acordaron no formar gobiernos ni coaliciones con fuerzas extremistas. Sin embargo, el histórico triunfo de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt, con el mejor resultado electoral de su historia, volvió a poner en duda la efectividad de esa barrera.
El partido de extrema derecha obtuvo cerca del 44% de los votos, duplicó su desempeño de 2021 y aventajó ampliamente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que quedó segunda con alrededor del 18%. Aunque AfD no alcanzó la mayoría absoluta necesaria para gobernar en soledad, su colíder Alice Weidel calificó la victoria como “histórica”, mientras que el canciller Friedrich Merz reconoció que el resultado sacudió a su partido “hasta sus cimientos”.
Para el sociólogo Daniel Feierstein, el crecimiento no comenzó con esta elección, aunque el porcentaje alcanzado marca un salto significativo. “Es la mejor elección de la extrema derecha, pero no es la primera que gana. Ha tenido regiones donde sacó el 33%, el 34% o el 35%. La novedad es que las cifras saltaron del 30 y pico al 40 y pico”, explicó. Además, remarcó que la distancia con la CDU, representante de la derecha tradicional alemana, fue “enorme” y evidenció la magnitud de la transformación.
Qué es el Brandmauer
El Brandmauer no es una ley ni un mecanismo que prohíba competir o ganar elecciones, sino un acuerdo político entre las fuerzas democráticas para evitar que AfD llegue al poder mediante una coalición. “No es nada que exista formalmente, sino un acuerdo entre los partidos políticos”, aclaró Feierstein. Su origen responde a la intención de la Alemania de posguerra de impedir el resurgimiento de movimientos vinculados con el nazismo o de ideologías contrarias al orden constitucional.
La CDU formalizó esa postura en 2018 mediante una resolución que rechazó cualquier coalición o forma de cooperación tanto con AfD como con el Partido de la Izquierda. En 2021, cuando asumió la conducción de la fuerza, Merz aseguró que bajo su liderazgo habría un “cortafuegos” contra la extrema derecha. El SPD y Los Verdes también descartan acuerdos con AfD, aunque no cuentan con resoluciones internas similares. “Por más que salgan primeros, no pueden gobernar, a menos que consigan la mitad más uno”, subrayó el sociólogo.
Las primeras fisuras de esta barrera
No obstante, la barrera comenzó a mostrar fisuras. En enero de 2025, una iniciativa de la CDU sobre el rechazo de solicitantes de asilo fue aprobada en el Bundestag, el Parlamento alemán, gracias a los votos de AfD. A nivel municipal, además, representantes de distintas fuerzas acompañaron proyectos impulsados por el partido. “Empieza a crujir este acuerdo por el cual ninguna otra fuerza acepta formar una coalición con la extrema derecha”, advirtió Feierstein.
Las razones que el arco político ignoró
El problema es que el Brandmauer puede impedir que AfD gobierne, pero no que millones de alemanes la voten. Incluso puede fortalecer su discurso contra las élites tradicionales al permitirle presentarse como una fuerza excluida por todo el sistema. A medida que crece, los demás partidos necesitan construir alianzas cada vez más amplias y contradictorias para dejarla fuera del poder, una estrategia que también puede desgastar su credibilidad ante el electorado.
Feierstein vinculó el avance de AfD con dos asuntos ante los que, según su mirada, el arco político tradicional no logró ofrecer respuestas suficientes: la guerra en Ucrania y la inmigración. “Hay una ceguera del resto del arco político sobre dos cuestiones muy de fondo”, sostuvo. Por un lado, señaló que la ruptura energética con Rusia tuvo un efecto “demoledor” sobre la industria alemana y que AfD capitalizó su rechazo al rearme militar y a una eventual escalada bélica. Por otro, consideró que los partidos tradicionales tampoco lograron responder a las transformaciones sociales provocadas por la llegada de refugiados y migrantes.
El problema migratorio en Alemania
El sociólogo aclaró que AfD aborda la cuestión migratoria desde una perspectiva xenófoba, pero consideró que eso no elimina la necesidad de discutir sus efectos. “Que lo planteen de forma xenofóbica no implica dejar de reconocer que hay un problema sobre la mesa. Esto no se resuelve expulsando gente, pero el arco democrático no ha tenido una respuesta sobre cómo lidiar con esta transformación”, afirmó.
La incógnita ahora no es solamente cuánto más puede crecer AfD, sino cuánto tiempo podrá sostenerse su aislamiento político. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), una fuerza populista de izquierda que comparte su rechazo al rearme y su posición crítica frente a la guerra, se mostró dispuesta a considerar un posible entendimiento. “Esto rompería el acuerdo y sería un terremoto político”, anticipó Feierstein sobre un escenario que podría derribar el cortafuegos construido para evitar que la extrema derecha vuelva a ocupar espacios de poder.




