Es de noche en Tel Aviv. La ciudad luce espléndida y activa como si nunca hubiera sufrido una guerra. Las calles estan llenas y los restaurantes con las mesas en las veredas en una noche calurosa típica del verano de Medio Oriente. Son las 20:29 y de repente se enciende un alerta en el celular. La APP Tzofar, que recomiendan instalar ni bien se llega a Israel, informa con un tono frío: "Actualización del Frente de Comando Interior. Debido a la detección del lanzamiento de misiles, es posible que se activen alertas en los próximos minutos". A continuación describe una lista de nombres de posibles lugares de impacto.
Al principio no entiendo si se trata de una alerta lejana o hay un peligro real hasta que me doy cuenta que la emergencia esta declarada en los barrios de Tel Aviv que incluyen al que está mi hotel. En ese momento comienzan las dudas, la reacción es totalmente distinta a la que pensé. Debutar con este tipo de situaciones hace todo mas difícil y cinco minutos después aun estoy en mi habitación pensando que hacer y sin haber hecho caso a todas las instrucciones que me habían dado desde que llegue a este país. No hay miedo, sino confusión donde como actuar.
La demora en reaccionar llega a su fin cuando se enciende la pantalla del televisor de la habitación y aparece una alerta en colorado, puntillosamente emitida en castellano ya que el sistema del hotel tiene identificado el idioma de cada uno de los huéspedes, sobre la necesidad de abandonar la habitación y dirigirse al refugio que el hotel tiene preparado para el caso de bombardeos. Para completar la escena comienzan a sonar las alarmas adentro del hotel y un segundo después las sirenas de bombardeo en toda la ciudad .
En ese momento se termina la reacción tardía y se empieza a tomar idea de que hay un misil o una bomba que está llegando. Salgo al pasillo y ahí me encuentro a otros que, como yo, corremos descalzos hasta el refugio, hasta que allí junto a otros periodistas nos encontramos con un ciudadano israelí que está parando en el mismo hotel, que nos mira con cara de tranquilidad absoluta y nos dice en inglés y casi sonriendo: "No hay problema problema, esto se termina enseguida. Es un misil que viene de Yemen. No es de Irán. No pasa nada".
Mirá el video de MDZ en la Franja de Gaza
La anécdota sirve para diferenciar algo que para cualquier ciudadano argentino puede resultar absolutamente incomprensible, pero que para el día a día de los israelíes es casi un modo de vida. Un misil que viene de Yemen es fácilmente interceptable por la Cúpula de Hierro, por lo tanto amerita ir al refugio y a los tres o cuatro minutos abandonarlo. Si el misil hubiera venido desde Irán como sucedió en la Guerra de los 12 días, la cuestión ya es otra.
Muchos de esos misiles cayeron en la ciudad y hoy se ven en Tel Aviv todavía los restos de algunos edificios que fueron impactados. Israel vive en este momento una situación de ambigüedad absoluta en este sentido. Las ciudades de Israel en su mayoría han vuelto a la vida, Tel Aviv es el ejemplo más claro con las calles llenas de gente, los restaurantes rebosantes, con una vida nocturna que alimenta esta ciudad bellísima y que en algún momento, hasta hace no muy poco, fue centro del turismo mundial, pero que ahora se encuentra vacía y solamente habitada por israelíes que vienen de visita a la ciudad.
Está claro que en ese sentido la economía de Israel también se vio resentida: cualquiera de los habitantes puede relatar que el turismo cayó prácticamente un 99%, nadie viene a Tel Aviv, salvo las delegaciones de periodistas que están cubriendo esta posguerra y la actual situación de la crisis que se ha generado por la distribución de alimentos en Gaza.
Mientras eso sucede los shoppings están llenos y todo parece haber vuelto a la normalidad: alguien me cuenta que esta es la postal más común que puede verse en todo Medio Oriente, la salida de una crisis a un momento de normalidad se da con una velocidad que en el resto del mundo sería imposible de comprender. Aquí eso sucede.
La presión sobre Israel
Mientras esto pasa, Israel se ve sometida a una presión internacional que tiene de alguna manera el tono de amenaza. Pero por el otro lado el intento de que haya una negociación para que la crisis llegue a su fin de alguna forma, con la posibilidad de que los alimentos y la ayuda humanitaria lleguen y entren en Gaza para paliar la hambruna.
Hasta ahora, después de la presión de Gran Bretaña, que es la última novedad al respecto sobre reconocer la amenaza de reconocer a Palestina como un Estado, sobre que si no se llega a un acuerdo por los alimentos va a haber entonces un reconocimiento del Estado de Palestina por parte de Gran Bretaña, poco se ha movido la situación. ¿Va a suceder esto o no? ¿Es decir, va a avanzar Gran Bretaña o solo es una amenaza? Aun no se sabe: Francia también anunció lo mismo, España ya hizo el reconocimiento, por lo tanto no sería el primer país de Europa.
Gran Bretaña tiene esos antecedentes, pero todo suena mas a una amenaza frente a una situación en la que el gobierno de Benjamín Netanyahu viene denunciando que la culpa por el bloqueo de alimentos a Gaza la tienen las organizaciones internacionales que se niegan a facilitar y a llevar adelante el acceso.
Relatan aquí en Israel que los alimentos llegan hasta la frontera, obviamente después de ser puntillosamente revisados para que la asistencia internacional, que mayormente le llega a Gaza desde su protector Qatar, no esconda detrás la provisión de armas y que los alimentos quedan allí a la espera de que Naciones Unidas o la Cruz Roja lo distribuyan. Netanyahu sigue insistiendo en que la culpa es de la ONU mientras parte del organismo alega que el culpa de Israel. Por ahora Jordania viene incrementando la asistencia que en muchos casos llega a través de paquetes que caen en paracaídas, pero muchos de los alimentos que llegan en camiones al sur en Gaza. en la zona de la triple frontera con Egipto, están esperando bajo un sol abrazador y con temperaturas de hasta 40 grados, mientras algunos alimentos ya se pudrieron y no servirán.
Está claro que en Israel dentro de un año va a haber elecciones, ya se está en campaña y que la guerra para Benjamín Netanyahu es un punto central dentro de gobierno. La dureza que muestra frente a la guerra es lo que volvió a unir a un país que claramente estaba muy desunido en frente a la situación política interna. Eso es cierto, como también lo es que hay críticas y cuestionamientos que vuelven a escucharse después del dolor del ataque del 7 de octubre de 2023 y de la guerra de los 12 días con Irán.
Uno de los lugares más emblemáticos del ataque del terrorismo en el sur del país, es el lugar donde se estaba realizando el 7 de octubre a la madrugada la fiesta electrónica NOVA y donde murieron más de 300 jóvenes que estaban allí festejando con música electrónica y sufrieron el ataque de más de 4.000 terroristas que ingresaron desde Gaza y desataron la masacre mas sangrienta que se pueda imaginar.
Allí hay un memorial donde se recuerda a los muertos. Desde allí hoy mismo podían escucharse los disparos de artillería de Israel sobre objetivos de Hamas en Gaza, que esta a solo dos kilómetros. También podían escucharse las detonaciones desde el kibutz Nir Oz, que ahora esta deshabitado y es uno de los que fue mas impactados por el ataque terrorista. Es el kibutz que muchos llamas "de los argentinos", por la cantidad de familias de nuestro país que se radicaron allí. El nombre mas conocido fue el de los Bibas, que fueron secuestrados el 7 de octubre en Nir Oz. Yarden Bibas, el padre, fue liberado el 1 de febrero como parte de los acuerdos de cese el fuego entre Israel y Hamas. Shiri Bibas y sus hijos Ariel y Kfir, de 4 años y 9 meses de edad, fueron asesinados por el terrorismo.
Mirá el video de MDZ en Israel
Su casa en Nir Oz, como todas las casas que fueron atacadas e incendiadas, quedó en la misma condición que ese día, cuando intentaron resistir el ataque y finalmente fueron apresados. Los registros de las balas del terrorismo están por toda la casa. En otros casos ni siquiera puede verse eso ya que otras casas fueron incendiadas, en algunas situaciones con los habitante adentro. Hoy Israel analiza la reconstrucción de Nir Oz, pero sobre la base de una composición del dolor y las heridas que aún no fue procesada.
Mientras eso sucede se reactivan los análisis sobre la situación política de Netayahu. No son pocos los que reconocen que el terrorismo aprovechó la división interna previa de Israel para atacar. En ese momento, recordemos, Israel estaba sumida en una crisis por protestas internas frente a una reforma judicial que pretende Benjamín Netanyahu y que algunos acusan que fue para frenar investigaciones sobre el propio gobierno. El terrorismo aprovechó esa debilidad para atacar y el precio fue carísimo. Ese costo aun se procesa.
Esto ya es historia; después vino la guerra de los 12 días con Irán y también la dureza que mostró el Estados Unidos de Donald Trump para frenar esa guerra. Lo cierto es que aquí en Israel nada terminó: los bombardeos siguen, basta con pasar por delante de la frontera con Gaza para darse cuenta que los bombardeos preventivos siguen. La artillería por parte de Israel para desarmar objetivos que intentan reconstruir posiciones de Hamas del otro lado de la línea de Gaza continuaron ayer durante todo el día. Frente al horror del terrorismo y sus secuelas es imposible que en Israel alguien cuestione la posición firme frente a la situación en Gaza teniendo en cuenta que, al final, es Hamas quien gobierna allí, el mismo Hamas que degolló niños y asesino jóvenes y trabajadores en un rally del terror nunca visto. La violencia se retroalimentó como nunca.
Frente a esto la discusión sobre si los alimentos llegan o no llegan para asistir a la hambruna en Gaza queda en primer lugar pero pasa a ser un elemento más dentro de una historia que raramente podemos pensar que está a punto de terminarse.