Irán volvió a una táctica de otro siglo en el estrecho de Ormuz y tensó todavía más al mercado mundial
Irán reactivó el temor en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta con la posible colocación de minas navales en Ormuz, un paso clave para el petróleo y el comercio internacional.
Irán volvió a poner al estrecho de Ormuz en el centro del conflicto con una estrategia que combina presión militar y amenaza sobre una ruta clave para el petróleo mundial.
ShutterstockAunque las guerras cambiaron y hoy se disputan detrás de una pantalla, con drones y ciberataques, algunas tácticas sobreviven al paso del tiempo. Entre ellas están las minas navales, un método que se remonta a mediados del siglo XIX y que reaparece en el estrecho de Ormuz de la mano de Irán, en una vía estratégica por donde pasa cerca de una quinta parte del petróleo crudo mundial. Esto lo comunicaron dos fuentes familiarizadas con informes de inteligencia de los Estados Unidos.
Según esas evaluaciones, la colocación de explosivos todavía no sería masiva, sino limitada a unas pocas decenas desplegadas en los últimos días. Sin embargo, el dato que más inquieta en Washington no es lo ya instalado, sino la capacidad que todavía conserva Teherán para escalar rápido esa maniobra: una de las fuentes sostuvo que Irán mantiene disponible entre el 80% y el 90% de sus pequeñas embarcaciones y de sus buques aptos para sembrar minas, lo que le permitiría saturar el paso en muy poco tiempo.
La amenaza no se explica solo por la cantidad de artefactos, sino por el dispositivo militar que puede rodearlos. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que ejerce en los hechos el control del estrecho junto con la marina regular iraní, tiene capacidad para montar una barrera combinada con lanchas dispersas, botes con explosivos y sistemas de misiles apostados sobre la costa. En ese esquema, el objetivo no sería únicamente bloquear, sino convertir cada cruce en una operación de alto riesgo. Según detalló CNN, el corredor ya fue descripto ante autoridades estadounidenses como un verdadero "valle de la muerte".
La presión iraní sobre Hormuz no empezó con estas minas. La Guardia Revolucionaria ya había advertido que cualquier barco que intentara atravesar la zona podía ser atacado, y desde el inicio de la guerra el canal quedó bajo una tensión extrema. Por eso, más que un cierre formal, lo que hoy domina es un bloqueo de hecho: la navegación sigue condicionada por la posibilidad de ataques, por la incertidumbre operativa y por el temor de que cualquier incidente termine disparando una escalada mayor.
Donald Trump habló sobre la nueva estrategía de Irán en un mensaje en Truth Social en el que exigió que, si Irán efectivamente colocó minas, las retire de inmediato. También advirtió que, si eso no ocurre, las consecuencias militares podrían alcanzar un nivel “nunca antes visto”. Trump insistió además en que el estrecho seguirá siendo seguro y aseguró que Estados Unidos tiene presencia naval suficiente y equipamiento especializado para detectar explosivos en el agua. Pero esa señal política no logró calmar del todo a los mercados ni despejar las dudas sobre la circulación en uno de los corredores energéticos más delicados del planeta.
El problema excede por mucho a Irán y a Estados Unidos. Casi 15 millones de barriles diarios de crudo, junto con otros 4,5 millones de combustibles refinados, quedaron virtualmente atrapados en el Golfo, mientras productores como Irak y Kuwait siguen sin una vía alternativa para sacar su petróleo al mercado internacional. Frente a ese escenario, el G7 ya dejó entrever que podría liberar más crudo para amortiguar un eventual faltante global.
Irán continúa atacando bases
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, advirtió este miércoles que su país responderá únicamente contra las bases desde las que se lancen ataques sobre su territorio, al sostener que actúa en ejercicio del "derecho a la autodefensa". El mensaje apuntó a instalaciones militares de Estados Unidos ubicadas en países vecinos.
Durante una conversación telefónica con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, el mandatario aseguró que Irán no busca enfrentarse con naciones cercanas ni abrir nuevos frentes en la región. Sin embargo, cuestionó que se hayan usado territorios vecinos para atacar infraestructura iraní y afirmó que la falta de reacción internacional frente a esta ofensiva puede agravar la inestabilidad regional y global.
Pezeshkian también denunció que los ataques de Estados Unidos e Israel ocurrieron mientras Teherán todavía intentaba encontrar una salida negociada al conflicto. En la misma línea, las Fuerzas Armadas iraníes acusaron a ambos países de haber bombardeado un banco tras no cumplir sus objetivos militares y advirtieron que eso habilita una respuesta “dolorosa” contra centros económicos en Oriente Medio.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria informó una nueva ola de ataques contra Israel, bases estadounidenses en Irak y fuerzas navales de Washington. Desde que comenzó la escalada tras la ofensiva conjunta lanzada el 28 de febrero, Irán viene respondiendo con bombardeos sobre territorio israelí y también sobre países del Golfo donde hay presencia militar estadounidense.