Hillary Clinton se metió con Facebook y reavivió el debate sobre su rol en la campaña

Las palabras de Clinton se sumaron a los cuestionamientos que acechan al gigante tecnológico sobre su política de anuncios publicitarios, su capacidad de influir en el debate político con noticias falsas o su posición monopólica.

Redacción MDZ

Hillary Clinton.

El rol de Facebook en la campaña presidencial de Estados Unidos volvió al centro del debate con la irrupción de la ex candidata demócrata Hillary Clinton, para quien su CEO, Mark Zuckerberg, "debería pagar un precio" por lo que le hace a la democracia, una propuesta que alimentó aún más los reclamos de mayor regulación que se escuchan desde su partido.

Las palabras de Clinton se sumaron a los cuestionamientos que acechan al gigante tecnológico sobre su política de anuncios publicitarios, su capacidad de influir en el debate político con noticias falsas o su posición monopólica.

Estas criticas no solo llegan desde las filas demócratas, sino también desde el oficialismo y organismos gubernamentales, pese a que el actual presidente, Donald Trump, se ha beneficiado y se beneficia de esta plataforma en su comunicación.

La ex candidata presidencial demócrata consideró "inevitable" que la información falsa que circula por Facebook influya en las elecciones de 2020, "porque la propaganda funciona".

"Estamos recibiendo señales de advertencia todo el tiempo sobre lo que está sucediendo en este momento y cómo es probable que afecte nuestras próximas elecciones", sostuvo este fin de semana, durante la presentación del documental "The Great Hack", de Netflix, que narra el caso de Cambridge Analytica.

Su preocupación es compartida por dos de los principales precandidatos presidenciales demócratas, Bernie Sanders y Elizabeth Warren. Esta última incluso propone dividir Facebook y las demás grandes tecnológicas.

La senadora por Massachusetts considera que las grandes tecnológicas han adquirido un tamaño tan grande que no dejan lugar al surgimiento de competidores.

En reiteradas oportunidades propuso deshacer fusiones previas, como la adquisición de WhatsApp e Instagram por parte de Facebook y el acuerdo de Amazon para comprar la cadena de supermercados Whole Foods.

Sanders tiene una postura parecida: en una entrevista publicada en julio pasado con The Washington Post, adelantó que si fuera presidente haría que la Comisión Federal de Comercio revise todas las fusiones aprobadas durante el gobierno de Trump.

En ese mismo sentido, el año pasado presentó en el Senado el proyecto de ley "Paren a BEZOS" -en alusión a Jeff Bezos, CEO de Amazon y la persona más rica del mundo-, para que las grandes corporaciones aumenten los sueldos de sus empleados o que paguen al gobierno por los beneficios públicos que reciben sus trabajadores.

En tanto, el ex vicepresidente Joe Biden, otro de los precandidatos demócratas con chances, tiene una postura menos confrontativa, aunque también se ha manifestado en contra de los beneficios fiscales que reciben estas compañías con ganancias calculadas en "miles de millones de dólares", pero con "una tasa impositiva más baja que los bomberos y los maestros", según denunció recientemente en Twitter.

El vicepresidente de Barack Obama enfrentó el mes pasado la negativa de Facebook a eliminar un anuncio, financiado por la campaña electoral de Trump, que contenía información que él sostiene es falsa sobre los negocios de su hijo Hunter en Ucrania.

Este episodio fue un nuevo punto de quiebre entre una parte de la dirigencia política estadounidense y Facebook.

La imagen de la empresa sigue golpeada por la serie de investigaciones oficiales que concluyeron que Rusia se valió de sus algoritmos de publicidad dirigida para influir en la voluntad del electorado en los comicios presidenciales de 2016.

Tras este episodio con Biden, Warren recogió el guante y publicó en Facebook una noticia falsa -vinculó a Zuckerberg con la campaña de Trump- para demostrar que los políticos en campaña pueden mentir abiertamente, sin consecuencias y sin respetar las normas de publicación que la red social aplica a los demás usuarios.

El CEO de Facebook respondió que su empresa "no debe erigirse como un árbitro del debate político" y que, por eso, garantizaba a los candidatos la posibilidad de decir cualquier cosa, amparados en una "libertad de expresión irrestricta".

"Este es el punto, Mark. Trump no solo publica una mentira en su propia página para sus propios seguidores. Facebook está aceptando millones de dólares de Trump para publicar anuncios políticos, incluidos los que tienen información errónea y mentiras descaradas", le respondió Warren en Twitter.

Pese al uso permanente (y efectivo) de la plataforma, el propio Trump cuestionó durante su discurso ante la Asamblea de Naciones Unidas en septiembre pasado el "inmenso poder" de las redes sociales. Tres meses antes había advertido que, "obviamente, está sucediendo algo en términos de monopolio".

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, la presión crece sobre las grandes tecnológicas en general y, en particular, Facebook, quien enfrenta en simultáneo investigaciones antimonopólicas del Departamento de Justicia, la Comisión Federal de Comercio, el Congreso y un grupo de 47 fiscales generales.

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