Hezbolá promete responder al ataque que mató a su jefe militar en Beirut
El líder de Hezbolá aseguró que el movimiento chiita “responderá” al bombardeo israelí que hace cinco días costó la vida de su jefe militar.
El líder de Hezbolá, Naim Qassem, dijo que el movimiento chiita “responderá” al bombardeo israelí que le costó la vida de su jefe militar, Haytham Ali Tabatabai. Foto: NA
NAEl líder de Hezbolá, Naim Qassem, aseguró que el movimiento chiita “responderá” al bombardeo israelí que hace cinco días costó la vida de su jefe militar, Haytham Ali Tabatabai, en un ataque contra un edificio en el sur de Beirut. En un mensaje grabado difundido durante un homenaje a las víctimas, Qassem calificó la operación como “un crimen atroz”.
En ese marco, afirmó que la represalia es “un derecho”, aunque el grupo definirá cuándo y cómo actuará.
Tabatabai, referente clave dentro de la estructura militar de Hezbolá, murió junto a otros cuatro integrantes en el ataque, considerado la baja de mayor jerarquía sufrida por la organización desde que comenzó a regir el alto el fuego hace un año. El hecho, según observadores, tensiona nuevamente el frágil equilibrio alcanzado tras meses de hostilidades.
Fuerte mensaje del líder de Hezbolá
Durante su discurso, Qassem admitió que en el Líbano “hay infiltración y espías” operando para Israel, al tiempo que señaló que el país se ha convertido en “un espacio abierto” donde el enemigo actúa con apoyo de Estados Unidos, la comunidad internacional y gobiernos árabes.
También reconoció que no existe “paridad de poder” frente a Israel, ni en capacidades militares ni en inteligencia, y subrayó que debería ser el Estado libanés quien encabece la estrategia de disuasión.
En referencia al aniversario del cese de hostilidades implementado el 27 de noviembre de 2024, el líder de Hezbolá sostuvo que ese acuerdo abrió una “nueva fase”, pero advirtió que el Gobierno debe revisar su postura si los ataques continúan. “Incluso debería reconsiderar el despliegue en el sur”, reclamó, en alusión a la presencia del Ejército libanés que reemplazó a las fuerzas del movimiento en esa zona.
Pese a la presión internacional para avanzar con el desarme total de Hezbolá, Qassem reiteró que su arsenal cumple un rol de disuasión frente a Israel. Consideró que las amenazas sobre nuevas ofensivas forman parte de una “presión política” para forzar la rendición del grupo, algo que descartó de plano: “Rendirse no es una alternativa”.