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Hallazgo: descubren los vestigios de una sociedad desconocida en Siberia

El hallazgo arqueológico en Siberia reveló vasijas de más de 4.000 años con diseños únicos que podrían reescribir parte de la historia de la región.

El hallazgo en Siberia reveló cerámicas únicas del Bronce que podrían pertenecer a una cultura desconocida.

El hallazgo en Siberia reveló cerámicas únicas del Bronce que podrían pertenecer a una cultura desconocida.

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Un equipo de arqueólogos encontró en Siberia un conjunto de vasijas del Bronce que no se parecen a nada visto antes. El hallazgo podría cambiar lo que se sabe sobre los antiguos pobladores de la región.

El hallazgo ocurrió en el oeste de Siberia, en una zona conocida como la estepa de Baraba. Allí, un grupo de investigadores del Instituto de Arqueología y Etnografía de la Academia de Ciencias de Rusia halló una vivienda antigua y dentro de ella, cerámicas con decoraciones muy poco comunes. Según los expertos, estos objetos podrían pertenecer a la cultura Ust-Tartas —una de las menos estudiadas de la Edad del Bronce— o incluso a una civilización completamente desconocida hasta ahora.

El equipo, dirigido por el académico Vyacheslav Molodin, trabajaba en excavaciones en el distrito de Vengerovo, en la región de Novosibirsk, cuando aparecieron las piezas. Las vasijas, planas en su base y con patrones que imitan el tejido de una tela, fueron encontradas en una estructura datada entre finales del cuarto y comienzos del tercer milenio antes de Cristo. "Son piezas muy inusuales y fascinantes, no se parecen a ninguna tradición cerámica conocida en Siberia", explicó Molodin.

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Las vasijas decoradas con patrones textiles fueron halladas en una antigua vivienda del sitio Tartas-1, en la estepa de Baraba.

Las vasijas decoradas con patrones textiles fueron halladas en una antigua vivienda del sitio Tartas-1, en la estepa de Baraba.

Un hallazgo que desafía lo conocido

Uno de los detalles más llamativos es la forma en que fueron decoradas: los arqueólogos creen que se presionó una tela sobre la arcilla húmeda antes de cocinarla. "Una de las vasijas incluso muestra un patrón en forma de tablero de ajedrez", señaló Molodin al medio ruso TASS. "Nunca había visto cerámicas así. Aunque conocemos la edad cronológica del sitio, culturalmente sigue siendo un misterio", agregó.

El descubrimiento tuvo lugar en el complejo arqueológico Tartas-1, uno de los más grandes de Siberia occidental. Ese sitio, encontrado por casualidad en 2003 durante la instalación de un cable de fibra óptica, alberga más de 800 tumbas y vestigios de asentamientos que abarcan desde el Neolítico hasta la Edad del Hierro. Las excavaciones en la zona llevan más de veinte años y continúan revelando rastros de antiguas formas de vida.

La vivienda donde se hallaron las piezas era amplia y sólida, lo que sugiere que quienes la habitaron llevaban un estilo de vida estable y no nómada. Esto refuerza la idea de que la estepa de Baraba funcionó como un puente cultural entre distintas regiones de Eurasia, conectando los Urales, el Altái y Asia Central.

Nuevas pistas sobre los primeros pueblos de Siberia

La cerámica encontrada guarda algunas similitudes con la de la cultura Ust-Tartas, pero también importantes diferencias. Las comunidades de esa época solían fabricar vasijas sencillas decoradas con cuerdas o peines, y vivían de la caza, la pesca y el pastoreo. Sin embargo, las piezas textiles halladas en Tartas-1 presentan un nivel de detalle y una técnica que no encajan con lo que se conocía. Esto hace pensar que podría tratarse de una cultura distinta, que coexistió o surgió a partir de la tradición Ust-Tartas.

Si esta hipótesis se confirma, el descubrimiento abriría una nueva página en la historia de la prehistoria siberiana. Los investigadores creen que las huellas textiles en las vasijas podrían ser evidencia de una producción de tejidos más avanzada de lo que se pensaba, además de indicar prácticas sociales o rituales complejas.

Para verificarlo, el equipo realizará estudios de datación por radiocarbono, análisis de residuos y pruebas genéticas en los restos encontrados. Los resultados podrían revelar si esta misteriosa cultura tuvo vínculos con otras poblaciones de la Edad del Bronce en Eurasia.

“La estepa de Baraba todavía guarda muchos secretos”, dijo Molodin. “Cada año encontramos algo que desafía lo que creíamos saber sobre cómo se desarrollaron las primeras sociedades en Siberia. Estas nuevas cerámicas son una prueba de que el pasado aún puede sorprendernos”.