"Había olvidado lo que se siente al estar al aire libre": cómo es la primera unidad de cuidados intensivos ubicada en una azotea y rodeada de jardines
La sala al aire libre del King's College Hospital de Londres empezará a monitorear cuánto acelera la recuperación de los pacientes enfermos gravemente.
Hollie Allan, de 29 años, está en el ascensor del hospital. La están trasladando fuera de la unidad de cuidados intensivos por primera vez en dos meses.
Se dirige hacia arriba, hacia una nueva sala al aire libre localizada en la azotea del hospital.
"¡Prepárate para el frío!", dicen las enfermeras, que están agolpadas en el ascensor alrededor de su cama. Cuando se abren las puertas, la luz del sol ilumina el rostro de Hollie.
Su cara se ilumina con una sonrisa, pero al instante brotan las lágrimas.
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"Lo siento, es tan agradable... Es tan hermoso", dice, secándose los ojos.
"Se me había olvidado lo que se siente al estar al aire libre".
Todavía en su cama de hospital, conectada a sondas de alimentación y a equipos de soporte vital, Hollie es la primera paciente en probar la nueva sala de cuidados intensivos en la azotea del King's College Hospital, en el sur de Londres.
Única en su género en Reino Unido, esta sala al aire libre cuenta con espacio suficiente para seis pacientes, quienes pueden conectarse a las tomas de electricidad y oxígeno alojadas en una caja impermeable situada junto a cada cama.
Gracias al diseño de la cubierta, algunos de los pacientes más graves pueden recibir atención de forma segura al aire libre, contando con todo el soporte vital que necesitan.
Las investigaciones sugieren que la exposición al aire libre y a la naturaleza puede mejorar el bienestar de los pacientes y reducir el tiempo de hospitalización.
Por esta razón, los jardines hospitalarios existen desde hace algún tiempo; sin embargo, rara vez logran satisfacer las necesidades de los pacientes en estado crítico.
Los médicos del King's afirman que esto podría reportar enormes beneficios a aquellos pacientes que han permanecido hospitalizados durante periodos prolongados.
Ahora tienen previsto monitorizar la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y los niveles de dolor de los pacientes para determinar si la sala de hospitalización al aire libre, situada en la azotea, contribuye a acelerar su recuperación.
Hollie, quien está esperando una operación vital de corazón, había estado demasiado enferma como para salir a la calle incluso antes de ser ingresada en el hospital.
Su larga estancia en cuidados intensivos la ha afectado profundamente.
"Cuando estás encerrada todo el día, no tienes motivación para intentar retomar la vida normal. Te cansas de luchar", dice.

El nuevo jardín en la azotea se ha integrado a la unidad de cuidados intensivos del hospital, de 60 camas, una de las más grandes del país.
Hollie podría pasar varias horas seguidas en la zona al aire libre, dependiendo del clima.
"Incluso si había tormentas eléctricas, yo estaba aquí fuera. Es una maravilla", dice Hollie.
"Arrancados de la realidad"
Algunas de las zonas de la azotea están parcialmente cubiertas por toldos.
El Dr. Phil Hopkins, médico especialista en cuidados intensivos del King's College Hospital, dice que sentir los elementos naturales contribuye a ayudar a los pacientes a readaptarse cuando han sido "arrancados de su realidad" e institucionalizados en el hospital.
"No solo queremos salvar vidas", dice. "Queremos devolverlos a sus vidas tan pronto como sea posible".
Hopkins y su equipo supervisarán de cerca a los pacientes para evaluar el impacto de pasar tiempo al aire libre; sin embargo, no son los únicos que podrían beneficiarse.
El personal de cuidados intensivos también podrá acceder a la azotea durante sus descansos, un espacio que, según esperan los directivos, les ofrecerá también a ellos cierto alivio.
Cambia la forma en que respiran
"Es la antítesis de una sala de hospital", afirma la diseñadora de jardines Sarah Price.
Ella concibió la vegetación de la azotea junto a su colega, el arquitecto paisajista Nigel Dunnett, tras haber trabajado juntos en el Parque Olímpico para los Juegos de Londres 2012. Él falleció antes de que se terminara el jardín de la azotea.
Los parterres están salpicados de flores perfumadas -como la madreselva, el jazmín y la lavanda-, así como de follaje de diversas texturas y gramíneas que los pacientes pueden tocar y oler desde sus camas.
Price dice que los jardines ayudan a las personas a bajar el ritmo y a sentirse más conectadas con la naturaleza: "Se puede apreciar el cambio no solo en sus rostros, sino en la simple forma en que respira".
Los más de US$2,7 millones que ha costado construir el jardín fueron recaudados por la organización benéfica del hospital.
El director ejecutivo del hospital, Clive Kay, dice ser optimista de que este logro vaya más allá de simplemente mejorar la experiencia de los pacientes durante su estancia hospitalaria.
Afirma que espera que esto conduzca a "estancias [de los pacientes] más breves y a un mejor aprovechamiento de las instalaciones de cuidados intensivos", un modelo que podría replicarse posteriormente en hospitales de todo el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido.
Fotografía de Emma Lynch
(Imágenes de dron proporcionadas por el King's College Hospital)

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FUENTE: BBC

