El Junquito y otros sitios golpeados por los terremotos en Venezuela que la tragedia en La Guaira ha opacado
A una semana de los poderosos sismos, los habitantes de otras regiones afectadas afirman sentirse olvidados y desasistidos por parte de las autoridades.
La Guaira. Horas después de que dos terremotos sacudieran Venezuela el pasado 24 de junio, la atención mundial comenzó a centrarse en este estado ubicado al norte del país sudamericano.
Y motivos no faltan: decenas de edificios en este territorio —vecino de Caracas y frente al mar Caribe— colapsaron, convirtiendo a la zona en la más afectada por el doble evento sísmico que, hasta el martes, había dejado más de 1.943 fallecidos, más de 10.000 heridos y miles más de damnificados y desaparecidos.
Sin embargo, a medida que pasan los días, los habitantes de algunos de los otros cinco estados afectados han venido expresando su frustración por lo que consideran un abandono por parte de las autoridades.
"Como siempre, nos han tratado como el patio trasero de Caracas", dijo a BBC Mundo Eduardo Sierra, vecino de El Junquito, una región montañosa ubicada a unos 33 kilómetros al noroeste de Caracas y limítrofe con La Guaira.
La zona, a la que muchos caraqueños acuden los fines de semana y festivos para desconectar, sufrió daños con los sismos, principalmente en su parte comercial, según reportaron desde Cáritas Venezuela, la organización humanitaria de la Iglesia católica.
Varios de los restaurantes de la localidad, famosos por platos típicos como el cochino frito y las cachapas (especie de panqueque elaborado con maíz amarillo dulce), quedaron destruidos, al igual que decenas de viviendas y escuelas. Según la prensa local, el balance de víctimas ronda la media docena.
A falta de Estado, pueblo
Como en otras partes de Venezuela, nada más ocurridos los sismos, los habitantes de El Junquito fueron los primeros en salir a socorrer a sus vecinos que quedaron atrapados en lo que una vez fueron sus casas y sitios de trabajo.
"La gente comenzó a mover piedras sin esperar a nadie", aseguró Sierra.
Según el medio digital venezolano "Efecto Cocuyo", los primeros equipos de rescate llegaron a la zona cinco horas después de los terremotos.
"La comunidad se organizó para asistir a los damnificados con comida, techo y vestido, pero ha faltado que las autoridades inicien unas verdaderas labores de limpieza y, sobre todo, que revisen las infraestructuras para determinar cuáles son rescatables y cuáles no", prosiguió Sierra.
Una visión similar expresó Óscar Andara, otro vecino del sector.
"La asistencia del gobierno nacional y local ha brillado por su ausencia, a pesar de que se cayeron muchas casas y muchas más están seriamente dañadas, lo cual ha obligado a decenas de personas a trasladarse a otros sitios o irse a los refugios", afirmó.
Por su parte, Sierra se quejó de que El Junquito no haya recibido la misma atención que las zonas residenciales de Caracas, la capital del país, afectadas por los sismos.
"Sabemos que lo que pasó en La Guaira fue muy grave y que allí las autoridades deben concentrar sus esfuerzos para salvar vidas, pero aquí también hemos debido recibir algún tipo de ayuda oficial, tal como ocurrió en las áreas de Caracas donde se cayeron edificios", dijo.
"En todas las tragedias se olvidan de nosotros, parece que no somos caraqueños, ni guaireños ni aragüeños, que no somos nada", se lamentó.
La versión de la ausencia estatal fue desmentida por las autoridades.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, publicó en su cuenta personal de Instagram y en la de su programa de televisión, "Con el mazo dando", un video en el que tres vecinos de El Junquito aseguran que agentes de la Policía Nacional, Protección Civil, bomberos y de la Guardia Nacional han estado presentes en la zona asistiendo a los afectados por los terremotos.
"No seas víctima de las fake news, el gobierno bolivariano no ha parado de velar por el bienestar del pueblo", aseguró el funcionario.
Sin embargo, tanto Sierra como Andara refutaron a Cabello e indicaron que los uniformados se han dedicado a entorpecer y obstruir las labores de asistencia, "más que a ayudar".
No obstante, otros vecinos se muestran menos críticos y creen que las fallas y demoras en la reacción oficial se ha debido a la magnitud de la crisis.
"La revisión de las casas no se ha dado y no creo que se dé pronto, pero trabajadores de la alcaldía ya han comenzado a despejar de escombros algunas zonas", aseguró a BBC Mundo Domingo Mesa.
Pagando las consecuencias
En El Junquito, las zonas agrícolas se mezclan con asentamientos construidos irregularmente a lo largo de las últimas décadas, lo que explica los daños.
"Estamos pagando las consecuencias de que se hayan construido edificaciones de hasta cinco pisos sin la permisología correspondiente", afirmó Andara.
"Varias de las estructuras que colapsaron en el centro del pueblo eran restaurantes sobre los cuales sus propietarios construyeron una o dos plantas de viviendas", agregó.
Por su parte, los comerciantes que vieron sus establecimientos derrumbarse por los sismos también se quejan.
"Tenemos mucha incertidumbre. No se sabe qué va a pasar", admitió Nel Oropeza, quien tenía un local de comida y otro de venta de víveres.
Otros empresarios del sector, que prefirieron no identificarse, reclamaron de las autoridades un plan de reconstrucción.
En la vecina localidad de Carayaca, las criticas se repiten.
"Necesitamos pañales; estamos sin luz desde el día del terremoto. Necesitamos leche, agua potable. Estamos totalmente desasistidos; tenemos niños, personas encamadas", declaró al diario caraqueño "El Nacional" Maris Valera, habitante del sector.
Un ícono turístico golpeado
A unos 30 kilómetros más al oeste de El Junquito está la Colonia Tovar, otra localidad que sufrió los embates de los sismos.
La Colonia Tovar es uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Venezuela. Se trata de una población montañosa fundada a mediados del siglo XIX por emigrantes alemanes, principalmente de la región de la Selva Negra, cuyas edificaciones están inspiradas en la arquitectura de esa zona del país europeo.
"En el casco central, que es donde todos vienen a hacer turismo, se produjeron algunos derrumbes, aunque ya fueron removidos, y varias estructuras resultaron afectadas y quedaron inhabitables", reportó Katty Kanzler, influencer y vecina del reconocido pueblo.
Por su parte, Joana Sánchez, gobernadora del estado Aragua, al que pertenece la Colonia Tovar, reconoció el martes que, de los siete fallecidos ocurridos en la región, uno se registró en la localidad turística.
Asimismo, la funcionaria informó que, de las 769 personas que han debido ser reubicadas en Aragua, 444 son vecinos de la Colonia y pueblos aledaños.
Sánchez también se refirió a Turmero, localidad ubicada a unos 90 kilómetros al oeste de Caracas, y aseguró que las labores de rescate en el urbanismo Bosque Lindo, donde un edificio de apartamentos colapsó con 17 personas adentro, continuaban después de una semana.
Hasta el momento, solamente una persona ha sido rescatada con vida, mientras que cinco cadáveres han sido recuperados y 11 personas seguían desaparecidas, explicó la gobernadora en una rueda de prensa.
El epicentro que no lo parece
Por su parte, en el estado Yaracuy, ubicado a unos 300 kilómetros al oeste de Caracas, los daños son visibles.
Sin embargo, por su escala, nada hace creer que este fue el epicentro de los devastadores terremotos que sacudieron al país durante las celebraciones de la batalla que selló la independencia de España.
"Es muy extraño porque no pareciera que todo se detonó allí", afirmó a BBC Mundo la periodista venezolana Lisette Boom, quien visitó el área.
"Como es una zona rural, pues no hay muchas edificaciones y las que hay son pequeñas. Obviamente, hay daños, pero no en la magnitud de lo que se ve en La Guaira, porque toda la energía se transmitió por la falla de San Sebastián hasta La Guaira, a más de 200 kilómetros", agregó la reportera de "Armando.info".
Un panorama similar describió el exdiputado opositor Biagio Pilieri, quien aseguró que, pese a que seis municipios del estado resultaron afectados, no se registraron víctimas mortales.
"Los daños se han registrado en las infraestructuras", afirmó Pilieri, quien nació y vive en Yaracuy.
"Hay casas cuyos techos y paredes resultaron dañados y que podrían colapsar con los nuevos sismos que se están produciendo; también el alumbrado público, la vialidad, y en algunas comunidades no tienen servicio de agua desde el día del terremoto", enumeró.
Pilieri, quien fue alcalde de uno de los municipios del estado, aseguró que en Yaracuy la reacción de las autoridades fue igualmente tardía.
"El gobernador y algunos alcaldes se están limitando a realizar inspecciones y a tomar fotos, pero hasta ahora no ha llegado la primera ayuda oficial que les garantice a las familias afectadas sus viviendas", se quejó.
"Los yaracuyanos se sienten desasistidos, como el resto de los venezolanos", remató.

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FUENTE: BBC

