El búmeran de Groenlandia, un lugar de encuentro en el Ártico
Diseñado por Dorte Mandrup, el Centro del Icefjord de Ilulissat se adapta al viento y la nieve y revela la historia del hielo.
El Estudio describe esta geometría como inspirada en el vuelo de un búho nival, no como figura literal, sino como imagen explicativa de un edificio ligero.
Adam MørkDiseñado por la arquitecta danesa Dorte Mandrup, el Centro del Icefjord de Ilulissat se implanta frente al fiordo de hielo de Kangia como una estructura alargada y curva, similar a un búmeran apoyado sobre la roca. Su forma responde a condiciones físicas precisas: acompaña la topografía, reduce la acumulación de nieve y protege de los vientos helados.
El Estudio describe esta geometría como inspirada en el vuelo de un búho nival, no como figura literal, sino como imagen explicativa de un edificio ligero, extendido y adaptado a un entorno extremo. El Ártico es una región polar caracterizada por condiciones climáticas extremas, con temperaturas persistentemente bajas, ciclos prolongados de luz y oscuridad, y un paisaje dominado por hielo, roca y permafrost. Es un territorio en el que la temperatura media invernal oscila habitualmente entre −20 °C y −30 °C, con registros que pueden descender por debajo de los −40 °C, y donde el suelo permanece congelado de forma permanente a profundidades que pueden superar los 100 metros.
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A pesar de esta dureza ambiental, existen asentamientos humanos desde hace miles de años. En el territorio de la actual Groenlandia, las primeras evidencias de ocupación corresponden a la cultura Saqqaq, establecida aproximadamente hacia el 2500 a. C. Estas comunidades desarrollaron estrategias de supervivencia adaptadas al frío extremo, al desplazamiento sobre hielo y a una vida organizada en estrecha relación con el mar, la caza y los ciclos naturales del Ártico. El permafrost —una capa de suelo congelado de manera continua durante milenios— condiciona desde entonces tanto la habitabilidad como cualquier intervención constructiva en la región.
En este contexto se inscribe la obra de Dorte Mandrup, arquitecta danesa y fundadora del estudio Dorte Mandrup A/S, reconocida por su trabajo en edificios culturales emplazados en paisajes extremos y en entornos de alto valor ambiental y patrimonial. Mandrup ha diseñado el Kangiata Illorsua – Centro del Icefjord de Ilulissat, un edificio destinado a la interpretación del paisaje glaciar y a la divulgación científica y cultural del hielo, ubicado en uno de los entornos naturales más singulares de Groenlandia, protegido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
La Unesco protege el Icefjord de Ilulissat por su valor excepcional como testimonio de procesos geológicos activos y por su importancia para el estudio del cambio climático. El sitio constituye un área de gran valor para la investigación climática, además de su dimensión educativa y cultural, recibiendo investigadores, instituciones educativas y visitantes interesados en comprender la dinámica del hielo y su impacto a escala global.
Un edificio frente al fiordo de hielo
Con vistas al Icefjord de Kangia, en la costa oeste de Groenlandia, a unos 250 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, el Centro del Icefjord de Ilulissat se implanta con una estrategia de mínima intervención sobre el terreno. El edificio ofrece un punto de observación privilegiado para experimentar el fiordo y comprender las consecuencias del cambio climático en un entorno donde estos procesos se manifiestan de forma directa y acelerada. Presenciar este paisaje implica, además de una experiencia visual, tomar contacto con escalas temporales y geológicas que exceden lo humano, y con transformaciones ambientales que, aunque tienen impacto global, se vuelven visibles y mensurables en este territorio específico.
Una forma inspirada en el paisaje
El estudio describe el edificio como “el vuelo de un búho nival a través del paisaje”. Esta definición no remite a un gesto ornamental, sino a una explicación conceptual y funcional de la forma. La estructura ligera, extendida y aerodinámica parece flotar sobre el terreno rocoso, posándose de manera precisa sobre el sustrato sin imponerse a él. La geometría del edificio enmarca las visuales hacia el fiordo y genera protección frente a los vientos helados, integrando criterios climáticos, topográficos y funcionales en una única operación arquitectónica.
Programa y soporte geológico
Concebido como un centro de visitantes abierto durante todo el año, en el funciona también como punto de encuentro para residentes locales, investigadores, responsables políticos y turistas. Alberga exposiciones permanentes y temporales, una sala de cine, cafetería, tienda y espacios dedicados a la investigación y la educación. El centro se vincula directamente con Ilulissat, la ciudad de referencia en el área, desde donde parten tanto los recorridos turísticos como las actividades científicas vinculadas al fiordo. Se apoya sobre el lecho rocoso groenlandés, parte del escudo precámbrico, considerado uno de los más antiguos del planeta, con una antigüedad que supera los 3.000 millones de años.
Moldeado por condiciones extremas
El entorno ártico define cada decisión de diseño. La estructura se compone de 50 marcos de acero esqueléticos que configuran una forma curva, cercana a un búmeran, que recuerda a los restos de un animal sobre la roca. Esta imagen introduce una tensión conceptual entre la inmovilidad asociada al hielo y la muerte, y el edificio como infraestructura cultural que genera actividad, encuentro y conocimiento. La forma aerodinámica permite que el viento elimine la nieve de la fachada. Durante el deshielo primaveral, el agua fluye bajo el edificio siguiendo su curso natural hacia el lago Sermermiut, conectando el derretimiento estacional con el fiordo.
La cubierta del edificio prolonga las rutas de senderismo existentes y conduce a uno de los principales miradores hacia los icebergs del fiordo. Concebida como espacio público, funciona como transición entre la ciudad de Ilulissat y la naturaleza circundante. En sus extremos, áreas cubiertas ofrecen refugio y puntos de reunión. Cada enero, tras seis semanas de oscuridad invernal, la comunidad se reúne allí para celebrar el regreso del sol, visible durante apenas 40 minutos. La cubierta se consolidó como escenario de este encuentro anual, integrando arquitectura, clima y vida comunitaria.
Estrategias de sostenibilidad
La sostenibilidad fue un factor determinante del proyecto. La estructura principal es de acero, con un uso mínimo de hormigón —uno de los materiales con mayor huella de carbono—, lo que reduce significativamente el peso total del edificio. Esta ligereza disminuye el impacto sobre el lecho rocoso y contribuye a preservar la frágil flora y fauna del entorno ártico.
La historia del hielo en el interior
En el interior, el centro propone un recorrido educativo sobre la naturaleza y la cultura del Ártico. Los visitantes pueden comprender el ciclo del hielo: desde la formación de los cristales en las capas de nubes frías, su integración en la capa de hielo interior y su desplazamiento hacia los glaciares, hasta el desprendimiento en forma de icebergs. La exposición, diseñada por JAC Studios, se organiza como un paisaje de escamas de hielo que aloja objetos arqueológicos y material audiovisual dentro de prismas de vidrio transitables. Estos prismas fueron creados a partir de bloques de hielo recolectados en el Icefjord de Kangia, escaneados en 3D y reproducidos artesanalmente en vidrio. Un elemento central son los núcleos de hielo extraídos de la capa glaciar, que registran información climática y cultural desde el año 124.000 a. C. hasta la actualidad.
El glaciar Sermeq Kujalleq
El Sermeq Kujalleq es uno de los glaciares más rápidos y activos del mundo. Cada año desprende más de 46 km³ de hielo, lo que representa aproximadamente el 10 % de toda la producción de hielo de Groenlandia, superando a cualquier otro glaciar fuera de la Antártida.
Cliente y estudio
El centro fue financiado mediante una asociación entre la fundación filantrópica danesa Realdania, Avannaata Kommunia y Naalakkersuisut, el gobierno de Groenlandia. El estudio Dorte Mandrup A/S, fundado en 1999, se especializa en arquitectura cultural, museos y proyectos en entornos protegidos, con un enfoque que combina precisión constructiva y sensibilidad paisajística, particularmente en sitios declarados Patrimonio Mundial por la Unesco.
Como el vuelo silencioso de un búho nival sobre el hielo, el Centro del Icefjord de Ilulissat se posa en un territorio donde antes no había más que roca, viento y frío. Allí donde la escala humana parece desaparecer, la arquitectura construye un punto de encuentro: un lugar para observar, comprender y habitar —aunque sea por un momento— uno de los paisajes más extremos y determinantes del planeta.










