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Donald Trump evalúa intervenir militarmente en Irán y reaparece el fantasma de Venezuela

Trump endureció su discurso contra Teherán mientras la Casa Blanca analiza opciones militares y crecen las dudas internas sobre una intervención.

Donald Trump analiza opciones de intervención militar en Irán. 

Donald Trump analiza opciones de intervención militar en Irán. 

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El Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos se reunió este martes sin la presencia del presidente Donald Trump para ordenar un menú de alternativas frente a la crisis en Irán. En el encuentro participaron el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y otros altos funcionarios, quienes presentaron distintos escenarios posibles sin una recomendación explícita, una señal de cautela en un contexto donde cualquier decisión podría tener consecuencias irreversibles.

La reunión confirmó que, en la Casa Blanca, el debate está lejos de estar saldado. Mientras el presidente endurece su discurso público contra el régimen iraní y deja entrever un posible respaldo a los manifestantes que desafían al poder en Teherán, su equipo de política exterior intenta contener los riesgos de una escalada que podría arrastrar a Estados Unidos a un nuevo conflicto en Medio Oriente.

Donald Trump

Trump dio señales claras de que considera agotada la vía diplomática. En redes sociales anunció la cancelación de todos los contactos con funcionarios iraníes y responsabilizó directamente al gobierno de Teherán por la represión letal contra las protestas. Sin embargo, puertas adentro comenzaron a escucharse advertencias sobre el costo político y estratégico de abandonar, en los hechos, la doctrina de “Estados Unidos primero” que el propio presidente convirtió en eje de su identidad política.

Irán y el dilema de una nueva intervención de EE.UU

Según reveló The Washington Post, exfuncionarios y asesores con acceso a conversaciones sensibles advirtieron que una intervención militar entraña riesgos difíciles de calibrar: desde fallas operativas en acciones encubiertas hasta un escenario posterior aún más inestable, en el que la eventual caída del régimen iraní derive en un poder más radicalizado o en un nuevo estado fallido.

En este contexto, dos son las alas que se disputan la estrategia militar dentro de la administración de Donald Trump. Por un lado, el ala más dura, los "halcones" de la Casa Blanca, representados en el secretario de Estado, Marco Rubio, que promulga una política exterior más intervencionista fuera de Estados Unidos.

Por el otro lado, una mirada vinculada al "America First", que promueve una lógica en la que prime la negociación y prioriza la mesura ante la intervención directa. Esta vertiente es encabezada por el vicepresidente, J. D. Vance.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cjw12lejp1eo
El secretario de Estados de EE.UU., Marco Rubio, fue el encargado de identificar las organizaciones, tratados y convencionens de los que el país se retira.
El secretario de Estados de EE.UU., Marco Rubio, fue el encargado de identificar las organizaciones, tratados y convencionens de los que el país se retira.

Ese temor se apoya en antecedentes recientes. En junio, el bombardeo estadounidense sobre instalaciones nucleares iraníes profundizó las divisiones dentro del propio trumpismo y reabrió una discusión de fondo sobre el alcance real del aislacionismo prometido en campaña. Para los sectores más escépticos, la pregunta ya no es si Estados Unidos puede intervenir, sino si puede hacerlo sin quedar atrapado en una lógica de escalada permanente.

Las opciones que hoy están sobre la mesa incluyen una intensificación de la presión económica, operaciones cibernéticas contra infraestructura estatal iraní y distintas formas de apoyo indirecto a los manifestantes, debilitados por el apagón total de internet impuesto por el régimen, según relató el medio estadounidense.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c8e9nyg2r52o
El vicepresidente JD Vance se convirtió al catolicismo y ha hablado de como su nueva fe afectó a su manera de entender la política.
El vicepresidente JD Vance se convirtió al catolicismo y ha hablado de como su nueva fe afectó a su manera de entender la política.

Activistas y medios opositores estiman que la represión ya dejó más de 2.000 muertos, una cifra imposible de verificar de manera independiente pero que añade urgencia a un debate que, en Washington, avanza con cautela.

Trump, fiel a su estilo, eligió amplificar el mensaje con gestos simbólicos. “La ayuda está en camino”, escribió en redes, sin precisar alcances ni plazos.