Donald Trump encara las elecciones de medio término con un Estado de la Unión récord
Con un discurso récord de 1 hora 40 minutos, Trump defendió su gestión económica, atacó a los demócratas y prometió firmeza en Ucrania, Irán y Venezuela.
Donald Trump dio un discurso récord.
“Estados Unidos es hoy más próspero y poderoso que nunca”. Con esa frase, Donald Trump abrió el discurso del Estado de la Unión ante el Congreso que funcionó y relanzó así su segundo mandato. Habló de una “nueva era dorada” y aseguró que su administración produjo “una transformación sin precedentes” tras heredar, según él, un país en crisis bajo el gobierno de Joe Biden.
A pesar del tono celebratorio, la urgencia apremia y obliga a Trump a estar en el centro del ring. Bajo el clásico “USA, USA”, Trump enumeraba logros: frontera “segura”, enemigos “atemorizados”, fuerzas armadas fortalecidas y un país que, dijo, “vuelve a ser respetado como nunca antes”.
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En materia migratoria afirmó que en los últimos nueve meses no ingresó ningún inmigrante ilegal y que el flujo de fentanilo cayó 56%. También sostuvo que la tasa de homicidios registró la mayor baja de la historia y que se ubica en su nivel más bajo en más de 125 años.
Trump defendió su gestión económica
En el plano económico, defendió su gestión de la inflación y aseguró que logró reducirla al nivel más bajo en más de cinco años. Otros logros económicos que mencionó tuvieron que ver con los más de 18 billones de dólares en inversiones durante el primer año de su nueva etapa en la Casa Blanca y la baja en las tasas hipotecarias junto con una reducción promedio de casi 5.000 dólares en el costo anual de nuevas hipotecas.
No obstante, el discurso del jefe de Estado republicano no le corrió el traste a la jeringa: “Hace cuatro días llegó un fallo desafortunado”, dijo en alusión a la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que declaró inconstitucional su esquema de aranceles globales.
El revés judicial impacta en uno de los pilares de su estrategia económica y comercial: utilizar gravámenes como herramienta de presión y financiamiento. Aun así, Trump sostuvo que los países y corporaciones quieren mantener los acuerdos alcanzados con su administración.
También apuntó contra los demócratas y los instó a aprobar la ley “Salve a Estados Unidos”, centrada en endurecer las deportaciones y sancionar a funcionarios que bloqueen expulsiones de extranjeros con antecedentes penales.
Exigió, además, identificación obligatoria y prueba de ciudadanía para votar, y cuestionó nuevamente el voto por correo.
Los frentes abiertos en el mundo
En política exterior, Donald Trump reafirmó su promesa de terminar la guerra en Ucrania. A casi cuatro años de la invasión rusa, aseguró que el conflicto “nunca hubiera ocurrido” bajo su liderazgo y prometió "lograr la paz”.
En la misma línea, y con la mirada puesta en Teherán, advirtió que “nunca permitirá” que Irán obtenga armas nucleares y sostuvo que el país persa avanza en el desarrollo de misiles con capacidad de alcanzar territorio estadounidense.
Venezuela. Trump calificó la captura de Nicolás Maduro como “una victoria absoluta para la seguridad de Estados Unidos” y aseguró que ya recibieron más de 80 millones de barriles de petróleo del país sudamericano. Presentó el nuevo vínculo con Delcy Rodríguez como un punto de inflexión regional y anticipó inversiones estadounidenses por hasta 100.000 millones de dólares para reactivar la industria energética venezolana.
En su discurso también recordó al activista conservador Charlie Kirk y llamó a rechazar la violencia política “de cualquier tipo”, a pesar de que el tono general fue de confrontación.
Trump habló durante una hora y 40 minutos, rompiendo su propio récord y superando incluso la marca que ostentaba Bill Clinton en 2000. Se verá si el récord le sirvió para ordenar la administración republicana en medio de una economía que se enfría y una imagen que no repunta de cara a las elecciones de medio término.




