Argentina: 5 palabras clave para entender la caótica política de este país

Todo está bien para el extranjero en la cafetería de Buenos Aires, acompañado de un cortado y una media luna, hasta que abre la sección política del periódico. 

bbc mundo

La prensa política argentina tiene su propia jerga. Entenderla implica más que usar un traductor.

Ahí empieza un frustrante ejercicio de comprensión de lectura que no se resuelve con el traductor de Google ni con años de residencia en el país.

La política es compleja en todas partes, por supuesto. Pero en Argentina hay que ir más allá de los nombres clave y la comprensión del sistema político.

Quizá sea por una cultura de hermetismo, opacidad e informalidad en la divulgación de información oficial; o porque la historia política del país está llena de conspiraciones y casos judiciales irresueltos; o tal vez sea porque este es el país del lunfardo, de los juegos de palabras, de una cultura hecha por inmigrantes con un excéntrico léxico que parece dialecto.

Pero aun con ese conocimiento, la frustración persiste: ¿por qué tantos presidentes no logran terminar su periodo? ¿cómo puede ser que la corrupción no pase factura política? ¿quién explica que una potencia exportadora no salga de la crisis económica?

Este 27 de octubre hay elecciones en Argentina. Compiten seis candidatos, de los que destacan el presidente, Mauricio Macri, y Alberto Fernández, un aliado de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien se lanza de vicepresidenta.

Macri y Fernández.

Como antesala a los comicios, veamos cinco conceptos que pueden ayudar a entender la política argentina y así disfrutar, aún más, el rato en el café porteño.

1. Riesgo país 

La mayoría de las veces, cuando cambia el gobierno en Argentina se impone un nuevo modelo productivo.

No hay continuidad en la política económica. Le llaman el "péndulo", y su resultado han sido constantes crisis que, entre otras, convirtieron a muchos en diestros de las finanzas.

El menos experto puede pasar el día pegado a las noticias del dólar. Con un traumático historial de corridas cambiarias, la gente sabe que su capacidad adquisitiva se desploma cuando el dólar aumenta.

El gobierno de Macri basó su política económica en el apoyo de los mercados internacionales. Con eso, a medida que la confianza fue mermando, se despertaron los traumas económicos y el llamado "riesgo país" pasó a liderar las noticias junto al dólar.

Creado por el banco JP Morgan, el "riesgo país" indica la capacidad de un país de pagar su deuda. Entre más riesgo de impago, mayor número.

Argentina, país protagonista de decenas de defaults o suspensión de pagos en el pasado, sobrepasó este año los 2.000 puntos, uno de los "riesgo país" más altos del mundo. Es decir: en pocos mercados es tan arriesgado invertir como en el argentino.

El riesgo país es tan popular en Argentina que los medios reportan el índice en tiempo real.

Entonces, un término que en otro país se reduce al mundo financiero pasó adominar los memes más populares de las redes sociales.

2. Interna 

A pesar que las elecciones en Argentina se terminan definiendo entre dos corrientes políticas, peronistas y antiperonistas, dentro de éstas hay cientos de divisiones. De "internas".

"Interna" se usa para todo choque entre actores del mismo bando: en el vecindario, el club del barrio, en los grupos de padres de colegio.

Los argentinos, escribe el antropólogo Alejandro Grimson en su libro "Mitomanías argentinas", "tienen una gran capacidad de asociarse al tiempo que de disgregarse en pequeños bandos".

Hay un dato para ilustrarlo: de las 135 muertes que hubo en peleas de barras bravas en los últimos 18 años, 40% fue por riñas entre hinchas del mismo equipo, según Salvemos al Fútbol, una asociación civil.

Hace un año Alberto y Cristina estaban distanciados. Él fue un duro crítico, desde el peronismo, de su segundo mandato. Hoy, contra todo pronóstico, son aliados.

La interna, pues, domina la vida social en Argentina. Y en la política es palabra clave, porque no solo revela un choque de posturas, sino que introduce al ajedrez la posibilidad de una alianza que sacuda el tablero.

Hace un año, el peronismo estaba lleno de internas. La "interna peronista" era la mayor ventaja de Macri en el camino hacia la reelección.

Pero la crisis económica y la inesperada movida de Kirchner de lanzarse como vicepresidente de Alberto Fernández hicieron que, en cuestión de meses, el peronismo se unificara.

También que quienes antes se atacaban con poderosos adjetivos —Kirchner y Fernández entre ellos— ahora posen de amigos.

De hecho, una de las preguntas que los argentinos se hacen de cara a las elecciones es si, en caso de que gane Fernández, se desmarcará de Kirchner. Si surgirá, por tanto, una interna.

3. Grieta 

Se cree que fue el periodista Jorge Lanata quien, en un editorial del diario Página 12 en 1989, inventó el concepto de la "grieta" para marcar la diferencia entre quienes estaban a favor y en contra del régimen militar que gobernó al país de 1976 a 1983. 

Luego, durante los dos gobiernos de Cristina Kirchner, entre 2007 y 2015, el término se convirtió en jerga popular para trazar la línea que separaba a los defensores y críticos de la impetuosa mandataria. 

Tan fuerte era el rechazo que generaba Kirchner en 2015 en ciertos sectores, que un voto anti-K eligió a un millonario empresario convertido en político: Mauricio Macri.

El régimen militar de los 70 y 80 fue un factor que dividió a los argentinos, entre tantos otros. Ahí apareció el concepto de la "grieta", aunque el fenómeno es anterior.

La grieta se mantuvo intacta durante los últimos cuatro años. Ahora es el rechazo a Macri lo que podría elegir al aliado de Cristina, Alberto Fernández.

Grieta entre los argentinos, sin embargo, hay al menos desde los años 40, cuando un carismático general llamado Juan Domingo Perón creó el movimiento que sigue dominando la política.

Desde entonces la política argentina se ha dividido entre los que se definen como peronistas y los que lo hacen como antiperonistas.

4. Gorila 

La paranoia de un científico en la clásica película "Mogambo" (1953), que cada vez que escuchaba un ruido pensaba que era un gorila, llevó a que los antiperonistas se autodenominaran así en la víspera del golpe militar contra Perón en 1955.

Perón estuvo luego exiliado por 17 años. Aunque el peronismo estaba proscrito, sus simpatizantes crecieron y algunos fundaron movimientos clandestinos, como la guerrilla montonera.

En 1976, otro golpe militar volvió a derrocar al peronismo e inauguró un régimen de facto que dejó decenas de miles de desaparecidos.

La crítica al peronismo, pero especialmente hacia Cristina Kirchner, es casi siempre visceral. El bolso, por si le parece raro, es en referencia al funcionario K que escondió dólares en bolsos en un convento.

Así fue como "gorila", un mote que venía de ser un autoelogio en nombre de la fiereza, pasó a ser un insulto que invoca las medidas de los gobiernos que prohibieron y persiguieron al peronismo.

Las tres veces que el antiperonismo no militar gobernó Argentina desde la instauración de la democracia en 1983, siendo Macri el último ejemplo, el país entró en crisis económica.

Unos dirán que es porque los peronistas no dejan gobernar; otros, que porque "el gorilismo" no sabe gobernar.

En cualquier caso, no importa si es un elogio o un insulto, "gorila" es palabra clave para hablar de antiperonismo, una corriente casi tan importante como el peronismo en la política argentina.

5. Gordo 

Esa teoría antiperonista de que los peronistas no dejan gobernar se basa, también, en la alianza histórica del movimiento con los sindicatos.

En los 11 años que gobernó el antiperonismo en democracia desde 1983, los sindicatos hicieron 27 paros generales. En los 23 años que gobernó el peronismo, hicieron 17.

Los sindicatos en Argentina son organizaciones complejas, herméticas y disgregadas que están lideradas por hombres fuertes de considerable masa corporal. Les dicen "los gordos".

En Argentina hay cinco asociaciones sindicales. Cada una con sus grupos internos. Este, en la foto, es apenas uno.

Son gestores de poder que no hacen campaña ni van al Congreso, pero tienen tanta influencia como un senador.

Parte de la fuerza con que Fernández y Kirchner llegan a estas elecciones es que tienen el apoyo casi unánime (algo ya raro) de los sindicatos.

El 40% de los trabajadores formales están inscritos en un sindicato. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Argentina es el segundo país con mayor representación sindical de América Latina, después de Uruguay.

Una parte fundamental de la gestión del poder es lidiar con los gordos. Tenerlos en contra es una piedra en el zapato. 

BBC

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